El arzobispo visita al papa León XIV junto a la Ejecutiva de la CEE

por Natxo de Gamón,

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La Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española (CEE) ha realizado una visita al papa León XIV en la mañana de este lunes, 17 de noviembre. El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, miembro de esta Comisión, ha participado también en el encuentro con el Santo Padre, que ha durado alrededor de una hora.

 

Mons. Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, ha expresado la alegría de la Comisión Ejecutiva tras el encuentro con el Santo Padre, que se solicitó tras su elección el pasado 8 de mayo y se confirmó a inicios de este curso 2025/2026. Además, la CEE ha hecho entrega a León XIV de una edición especial de la Biblia con motivo de su visita.

 

Tras el encuentro, Mons. Argüello ha manifestado que han podido «comentar con el Papa los diversos momentos que vive la Iglesia española», entre los que ha destacada, el deseo de anunciar el Evangelio; los retos de la iniciación cristiana; la situación de los laicos, sacerdotes y religiosos; la llegada a las comunidades españolas de mucha gente de otros lugares del mundo; o los trabajos que, «con el impulso de la Santa Sede», la CEE lleva a cabo en relación con la «prevención, formación y reparación» de las víctimas de abusos.

 

En relación a esta última cuestión, ha destacado el trabajo del plan PRIVA que ha permitido la existencia de una comisión de reparación que «nosotros creemos que está atendiendo a las víctimas que allá se acercan de manera satisfactoria».

 

Invitación al papa León XIV a España

Respecto a la posible visita del Papa a España, el presidente de la CEE ha señalado que, aunque es la Santa Sede quien confirma los viajes, han salido «esperanzados». También ha destacado que León XIV «conoce bien España», como han podido comprobar. Muestra de ello han sido sus comentarios sobre el «resurgir del interés espiritual y de la búsqueda religiosa» especialmente por parte de los jóvenes.

«Jornada Mundial de los Pobres»

por Natxo de Gamón,

jornada mundial de los pobres

 

Escucha aquí el mensaje de Mons. Iceta

 

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

La Jornada Mundial de los Pobres nos congrega, un año más, para atravesar el corazón de nuestra fe. Tú, Señor, eres mi esperanza (Sal 71, 5) reza el lema que nos habla de una certeza profunda que da sentido a la vida en tiempos de fragilidad, de vulnerabilidad y de prueba.

 

Desde el Antiguo Testamento, Dios ha mostrado su predilección por los anawim, los pobres de Yahvé, los humildes que se convierten en la imagen de la esperanza verdadera. Al contemplar a los necesitados de hoy, no podemos permanecer indiferentes con el corazón cerrado a sus fragilidades. La fidelidad de Dios hacia los pobres toma nuestras vidas para ser su mirada compasiva y sus manos providentes.

 

La esperanza cristiana no depende de nuestra fuerza ni de nuestra capacidad; brota de la promesa fiel de Dios que no abandona a ninguno de sus hijos. El Papa León XIV, en su carta para esta jornada, nos recuerda que el pobre puede ser testigo de una esperanza fuerte y fiable, porque «la profesa en una condición de vida precaria, marcada por privaciones, fragilidad y marginación». Su confianza, por tanto, no nace de la seguridad, sino de ese anhelo de eternidad que «sólo puede reposar en otro lugar», insiste el Santo Padre, reconociendo que «Dios es nuestra primera y única esperanza».

 

La pobreza más grave no habita únicamente en los bolsillos, sino en la ausencia de confianza desnuda en Aquel que nunca falla. La Palabra de Dios nos lo recuerda, una y otra vez: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos» (Mt 5,3). Así, la auténtica riqueza del ser humano no reside en atesorar bienes en la tierra, sino en abrir el corazón a la presencia inagotable de Dios. Esto nos lo enseñan muchos necesitados, pues la confianza puede descansar en la certeza de que la fidelidad de Dios ilumina, incluso, la noche más profunda.

 

«Los pobres tienen mucho que enseñarnos. Además de participar del sensus fidei, en sus sufrimientos conocen al Cristo doliente. Es necesario que todos nos dejemos evangelizar por ellos», dejó escrito el Papa Francisco en el número 198 de Evangelii gaudium. Nuestra vocación como Iglesia es estar cerca de los que sufren, ser parte de su dolor hasta hacerlo también nuestro y juntos poder aliviarlo. Es la manera de ser uno con Cristo, con Aquel que soportó el peso del sufrimiento para liberarnos de las cadenas de la esclavitud. Esta es manera de vivir la fe, y descubriremos el sentido de esta promesa cuando caigamos en la cuenta de que los pobres también colaboran en sostener nuestra fe, porque la vida auténtica se construye en la confianza en Dios.

 

San Francisco de Asís decía que «tanto es el bien que espero, que toda pena me es consuelo». El santo que amaba y cuidaba a los enfermos, a los leprosos y a los marginados, los consideraba hermanos y portadores de Cristo. La caridad hacia ellos era la expresión más auténtica de la fe. Con su vida, entendió que quien pone su confianza en el Señor no teme perder nada, porque ya lo ha ganado todo. Y así hemos de aprenderlo nosotros.

 

Que nuestras palabras se inspiren también en las de santa Teresa de Jesús, quien vivió el vaciamiento interior como un camino de auténtica plenitud; para que, con ella, podamos decir que nada nos turba ni nos espanta, porque todo se pasa, pues Dios no se muda y la paciencia todo lo alcanza; porque, al final del camino, «sólo Dios basta».

 

Le pedimos al Señor y a la Virgen María que esta jornada acreciente nuestro deseo de poner cada día más nuestra confianza en Dios, que es Padre providente y de reconocer en cada necesitado el rostro crucificado y resucitado de Jesús. Que nuestras manos sean consuelo para el débil, nuestro corazón compañía para el necesitado y nuestra vida un reflejo de la misericordia infinita de Dios.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga. 

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa 

Arzobispo de Burgos

El stand de Ars Burgensis en AR-PA recibe la visita de las instituciones

por Natxo de Gamón,

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El stand de la Fundación Ars Burgensis —constituida por la archidiócesis de Burgos para la gestión integral del patrimonio cultural religioso de la provincia de Burgos en todas sus vertientes: investigadoras, divulgadoras y de apertura a la visita cultural— en la feria de turismo AR-PA ha recibido a lo largo de este viernes varias visitas de interés.

 

En primer lugar, se han dejado ver por el puesto de Ars Burgensis en AR-PA Andrea Palacios Ballesteros, concejal delegada de Cultura del Ayuntamiento de Burgos, y Raquel Contreras López, diputada responsable de Cultura y Turismo de la Diputación Provincial de Burgos, que han podido charlar distendidamente con Rodrigo Sáiz, director general de la Fundación Ars Burgensis.

 

Ambas han mostrado su apoyo a la labor que realiza la Fundación y han podido conocer de primera mano los proyectos que ya está desarrollando en la provincia, entre los que se encuentran iniciativas como Ars Museorum, que pretende crear una red provincial de 17 museos de patrimonio religioso, con el Museo del Retablo como gran centro de recepción de visitantes; Ars Stellaris, para poner en valor los grandes templos de interés cultural del occidente burgalés; y Ars Vadocondes, que, a partir de la restauración del órgano de la parroquia, ha generado una nueva gestión cultural del rico patrimonio de la villa ribereña.

 

También ha visitado el stand de la Fundación Ars Burgensis Juan Carlos López, director general de ZamorArte —la fundación constituida por el Obispado de Zamora con la misma finalidad que tiene Ars Burgensis—. López ha podido conversar con Rodrigo Sáiz sobre la evolución de ambas fundaciones y cómo afrontan el trabajo que tienen por delante en la gestión y la promoción del patrimonio cultural religioso en sus respectivas provincias.

 

Además, una multitud de visitantes han tenido ocasión de probar las gafas virtuales del proyecto Catedrales del Arlanza de la mano de Cecilio Adrián Haro Guerrero, director de Proyectos de la Fundación Ars Burgensis

Cristina Inogés culmina las Jornadas de Divulgación de la DSI sobre presencia pública

por Natxo de Gamón,

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Con el título Sinodalidad y profecía en medio del mundo, este jueves ha tenido lugar la segunda sesión de las Jornadas de Divulgación de la Doctrina Social de la Iglesia, dentro de la Cátedra Francisco de Vitoria de la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos. La encargada de desarrollar la exposición ha sido Cristina Inogés Sanz, teóloga y participante en el reciente Sínodo como madre sinodal por invitación expresa del papa Francisco.

 

Inogés ha comenzado aludiendo precisamente al Documento final del Sínodo, expresamente reconocido por el papa Francisco como Magisterio de la Iglesia, en cuyos números 47 y 48 se recogen los ámbitos donde los cristianos debemos tener hoy una palabra profética, una propuesta de vida desde la libertad evangélica en medio del mundo. Y como fuente bíblica, ha señalado que el libro de los Hechos de los Apóstoles refleja cómo los primeros cristianos comenzaron a proclamar el Evangelio en su entorno social.

 

Ha insistido en la necesidad de «dar razón de nuestra esperanza cuando nos la pidan» (1 Pe 3,15), no aportando las soluciones a todo, sino proponiendo nuestra aportación que se enriquece en diálogo con el mundo. Y como hilo conductor en toda su exposición, ha mantenido que necesitamos ser coherentes: trabajar la comunión, la sinodalidad, en el seno de nuestra Iglesia, para poder hacer una propuesta creíble de fraternidad en medio del mundo.

 

Esta necesaria presencia pública profética la ha desarrollado en cinco apartados: ha de ser sin guetos, universal; una de las grandes labores ha de ser la escucha unida al acompañamiento; hemos de contribuir y formar parte de los movimientos sociales, sabiendo que enganchan los testimonios, no los sermones; no podemos generar más crispación (que también la tenemos en el seno de la Iglesia), sino integrar a todos los sectores de la sociedad; y debemos ser buscadores de la verdad, con transparencia, rendición de cuentas y evaluación (actitudes reiteradamente pedidas en el Documento final del Sínodo), siempre desde un talante constructivo y positivo. Para ello, podemos exportar también a los distintos ámbitos sociales el método de «conversación en el Espíritu».

 

Inogés ha concluido resaltando que para ser voz profética en medio del mundo, hemos de serlo también dentro de la Iglesia.

 

La sesión se ha prolongado en un diálogo en el que han ido apareciendo diversos aspectos como vocaciones y presencia pública, cómo interpretar el «todos, todos, todos», cuestiones de actualidad como el fenómeno de Rosalía y la película Los domingos, qué pasa con los temas que el papa Francisco sacó del Sínodo y encomendó a una serie de comisiones, o cómo participar hoy en la vida política desde un discernimiento cristiano.

 

Concluidas estas Jornadas, continúa el curso del Aula de la Doctrina Social de la Iglesia sobre Presencia de los cristianos en la vida pública hasta finales del mes de enero; participan en él 30 alumnos.

Iglesia en Castilla celebrará una gran Asamblea eclesial en 2026 en Ávila bajo el lema ‘Renovados para la misión’

por Natxo de Gamón,

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El arzobispo de Valladolid, Mons. Luis Argüello, el vicario de Pastoral de la diócesis de Ávila, Jorge Zazo, y la religiosa María del Mar Gómez Mañas OMI, de la diócesis de Segovia, han presentado en rueda de prensa este viernes en Valladolid esta Asamblea que reunirá en la capital abulense a más de 300 fieles para tomar decisiones concretas que ayuden a impulsar una Iglesia más viva, más participativa y más comprometida con la misión de anunciar el Evangelio en un mundo, cada vez, más cambiante y más digital.

 

La Asamblea eclesial de Iglesia en Castilla supondrá un hito en la aplicación en España del Sínodo. Es, además, el fruto de un itinerario de trabajo que comenzó en 2024 y que ha permitido, primero, reconocer la realidad eclesial de las nueve archidiócesis y diócesis que conforman la Iglesia en Castilla y, segundo, interpretar qué pide el Espíritu Santo de cada una de ellas en el momento actual.

 

El arzobispo de Valladolid ha señalado que en el Sínodo «se nos dijo que escucharnos unos a otros y trabajar juntos puede ser una profecía social». Esta Asamblea, ha proseguido, puede ser «una invitación en nuestra tierra y a toda la sociedad española de ver aquello que singularmente nos une y cuáles son los proyectos que podemos impulsar juntos». «En nuestro caso», ha puntualizado el prelado, «lo que nos une nos trasciende, que es la presencia de Jesucristo y de su Espíritu y que invocamos ya desde ahora para que ilumine el caminar de estas iglesias para responder a las inquietudes de nuestros conciudadanos y conectar el Evangelio con esas inquietudes que queremos reconocer en este periodo de discernimiento y de elección de los caminos a seguir».

 

Los fieles eligen sobre el futuro de la Iglesia

Con la convocatoria de la Asamblea eclesial ‘Renovados para la misión’, en la que todas las realidades de la Iglesia en Castilla estarán representadas, llega el momento de elegir. Por este motivo, durante el desarrollo de la Asamblea todos los participantes dispondrán de un sistema de votación para aprobar las distintas conclusiones que conformarán la ponencia final. Conclusiones que se ofrecerán como «pistas para el camino», según las ha calificado monseñor Argüello, para su posible aplicación en las distintas diócesis de la Iglesia en Castilla y que se ofrecerán al conjunto de las diócesis españolas, inmersas también en el proceso sinodal.

 

En estos meses previos, en las distintas diócesis se está llevando a cabo un discernimiento compartido en torno al documento de trabajo de la Asamblea, titulado ‘La conversión pastoral y misionera de la Iglesia en Castilla. Una llamada a la renovación del estilo pastoral y de las estructuras evangelizadoras’.

 

Este documento se está haciendo llegar a través de los consejos y delegaciones diocesanas a las distintas realidades eclesiales para que en el informe que deberán entregar todas las diócesis a la Secretaría de la Asamblea antes de que finalice el mes de febrero estén representadas también las reflexiones tanto de la Iglesia urbana como de la Iglesia rural —mayoritaria, en Castilla—.

 

La religiosa María del Mar Gómez Mañas OMI ha hecho un llamamiento a que en esta fase diocesana se promueva «la participación de todos», implicando «al mayor número posible de miembros del pueblo de Dios», para que el documento que se presente en la Asamblea «represente nuestra realidad de las distintas diócesis».

 

El documento de trabajo, que se divide en tres grandes bloques, plantea a los fieles cuestiones concretas en torno a la conversión pastoral, para «fortalecer» el encuentro personal y comunitario con Jesucristo; la «renovación» del estilo pastoral, con el objetivo de «ser más cercanos y misioneros» y fomentar una «corresponsabilidad diferenciada» entre laicos, consagrados y presbíteros; y, por último, la reforma de las estructuras evangelizadoras actuales, invitando a «repensar» la consideración de parroquia y la adaptación al mundo digital.

 

En este proceso de discernimiento compartido tienen un papel esencial los laicos, que supondrán dos tercios de los participantes en la Asamblea que se celebrará en Ávila. Las delegaciones diocesanas estarán encabezadas por sus obispos y arzobispos y estarán también integradas por presbíteros, religiosos y religiosas.

 

La organización ha determinado, además, que haya, como mínimo, dos jóvenes en cada delegación diocesana. Por este motivo, la hermana María del Mar ha animado a «que se impliquen el mayor número de jóvenes posible» porque ellos serán el futuro de la Iglesia en Castilla.

 

La Asamblea dará comienzo el 30 de abril. El día 1 se presentará la ponencia o instrumentum laboris elaborado a partir de los distintos informes diocesanos. A partir de esta ponencia, los participantes se dividirán en «círculos menores», según ha anunciado Jorge Zazo, que no superarán los 15 integrantes. Estos círculos trabajarán siguiendo la técnica conocida como «conversación en el Espíritu», replicando así la forma de trabajar en el Vaticano durante el último Sínodo, para elaborar con sus conclusiones el informe final que será presentado durante la clausura de la Asamblea, el 2 de mayo. En esta fórmula de trabajo, ha remarcado, será «muy importante» la oración.

 

Zazo ha destacado que «estamos en un momento apasionante» en el que la Iglesia «no queremos cambiar de ropa, sino de corazón», un corazón que «son las personas y las estructuras». Unas estructuras, ha significado, que «si sirven para evangelizar, se mantienen; y si tienen que cambiarse, se tendrán que cambiar porque el tesoro que hemos recibido, que es Jesús, tenemos que compartirlo con todos».

 

Tres lugares de trabajo durante la Asamblea

El vicario de Pastoral de Ávila, diócesis de acogida de esta Asamblea, ha explicado los «tres grandes focos de referencia» que acogerán las tres jornadas de trabajo. Serán el Colegio Diocesano Asunción de Nuestra Señora, donde se desarrollará «el trabajo principal» tanto en grupos como en asamblea; la iglesia de San Pedro Apóstol; y la Catedral, donde se celebrará la eucaristía de clausura el 2 de mayo, como «signo», ha explicado Zazo, de la apertura «universal» de esta Asamblea.

 

Cada diócesis participará con un número concreto de delegados en función de su población. De tal manera que Burgos, Salamanca y Valladolid aportarán 35 delegados, mientras que Ávila, Ciudad Rodrigo, Osma-Soria, Palencia, Segovia y Zamora aportarán 25. Además, según ha anunciado la organización, se invitará a participar a observadores de las diócesis de Astorga y León, actualmente integradas en otra provincia eclesiástica, así como observadores de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

 

¿Qué es Iglesia en Castilla?

Iglesia en Castilla es un grupo de trabajo formado por las archidiócesis de Burgos y de Valladolid y las diócesis de Ávila, Ciudad Rodrigo, Osma-Soria, Palencia, Salamanca, Segovia y Zamora.

 

Despliega su actividad pastoral, celebrativa, caritativa y asistencial en un territorio donde viven cerca de dos millones de personas. Una actividad que se articula a través de más de 3.700 parroquias, 121 monasterios y más de 400 centros diocesanos.