El obispillo 2025 pide protección y cuidado para todos los niños del mundo

Tras recibir las insignias episcopales, el escolano Beltrán Rubio ha visitado al arzobispo y ha pedido que todos los niños puedan disfrutar del amor, la protección y la educación
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La ciudad de Burgos ha vuelto a celebrar este 28 de diciembre la fiesta del obispillo, una tradición navideña en la que uno de los niños de la Escolanía de los Pueri Cantores de la Catedral asume de manera simbólica este papel durante la festividad de los Santos Inocentes. Este año, el elegido ha sido Beltrán Rubio, un niño de 12 años, aficionado al baloncesto y a la música, que toca la trompeta en la banda de San Gil.

 

Beltrán ha participado en los ritos celebrados en el Monasterio de la Visitación de las Salesas, junto al canónigo responsable de la Escolanía, Agustín Burgos Asurmendi. Allí se han revestido el obispillo, el vicario general y los dos secretarios, y el obispillo ha ofrecido sus primeras palabras a la feligresía. Posteriormente, se han impuesto las túnicas a los nuevos escolanos y el obispillo ha presentado una pequeña imagen del Niño Jesús para su adoración. Todo ello ha estado acompañado por los cantos de la Escolanía.

 

Tras la celebración, los miembros de los Pueri Cantores han acudido al locutorio de las madres salesas, que han agasajado a los niños con dulces, gesto que estos han agradecido con su canto. Posteriormente, en procesión, se han dirigido al Palacio Arzobispal para saludar al arzobispo de Burgos.

 

Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa ha recibido al obispillo en el vestíbulo del Arzobispado y le ha mostrado el belén instalado a los pies de la escalera principal. A continuación, ha acompañado al obispillo al Salón del Trono, donde, como marca la tradición, se han intercambiado unas palabras.

 

Durante el encuentro, Beltrán ha elevado una petición en nombre de todos los pequeños, pidiendo que «todos los niños podamos seguir disfrutando del amor, la protección y la educación de nuestros mayores» y reclamando el compromiso de toda la sociedad para que «no haya niño en el mundo que sufra las injusticias». Ha recordado también las preocupaciones del mundo actual, como los conflictos armados y «la falta de amor en muchos lugares», convencido de que «el amor podrá con todo».

 

Por su parte, el arzobispo ha agradecido las palabras del obispillo y ha destacado la importancia de que los Pueri Cantores sigan siendo cantera para la Catedral, afirmando que «desde niños se van incorporando y se va enriqueciendo lo que es el coro de la Catedral». Mons. Iceta ha recordado que «en la medida en que glorificamos a Dios es cuando amanece la paz en el mundo», subrayando que la música y el canto son instrumentos de paz y de comunión.

 

El arzobispo ha valorado especialmente el mensaje del Obispillo en favor del cuidado y la protección de los niños, deseando que «no haya niños de la guerra, que no haya niños abandonados, que haya paz y armonía en las familias». Asimismo, ha señalado que los coros «no solo forman parte de la liturgia, sino también del tejido cultural y social de nuestra ciudad», animando a los Pueri Cantores a seguir siendo «portavoces y embajadores de Burgos».

 

Desde el Palacio Arzobispal, el Obispillo se ha dirigido después a la calle de Nuño Rasura, donde le esperaba el caballo con el que ha recorrido el centro histórico de la ciudad hasta la Casa Consistorial. Desde el balcón del Ayuntamiento, ha saludado a la alcaldesa y ha dirigido su mensaje a los burgaleses, poniendo el broche final a una de las tradiciones más entrañables del tiempo de Navidad en Burgos.

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