«El primer anuncio exige salir y buscar a las personas allí donde están»
El salón de actos de la Casa de la Iglesia de Burgos ha acogido este miércoles una charla formativa titulada Experiencias para animar la misión desde la parroquia o el grupo, organizada por el Secretariado para el Primer Anuncio de la archidiócesis de Burgos. El encuentro ha estado a cargo del misionero y predicador internacional Pacho Bermeo, conocido por su labor de evangelización y acompañamiento espiritual en distintos países.
La convocatoria ha reunido a personas procedentes de diversas parroquias y movimientos eclesiales vinculados a la experiencia del primer anuncio, con el objetivo de ofrecer un espacio de formación y reflexión sobre la tarea evangelizadora en el contexto actual.
Durante su intervención, Bermeo ha desarrollado su reflexión a partir de un pasaje del Evangelio según san Mateo (13,44-46), que presenta las parábolas del tesoro escondido y de la perla preciosa. A partir de estos textos, ha explicado que en ellos se puede descubrir una doble perspectiva sobre la relación entre Dios y el ser humano. Por un lado, ha señalado que Dios aparece como «un tesoro que transforma la vida del hombre, enriqueciéndolo y sacándolo de la tristeza», de modo que quien lo encuentra es capaz de reorientar toda su vida para permanecer junto a Él.
Pero el pasaje evangélico muestra también la iniciativa de Dios que sale en busca de las personas. «Ya no es el hombre el que busca, sino Dios que está buscando», ha afirmado el predicador, subrayando que Dios contempla a cada persona «como la perla fina que es» y entrega todo lo que tiene para rescatarla y atraerla hacia Él.
Desde esta perspectiva, el misionero ha invitado a los participantes a revisar algunas urgencias pastorales del primer anuncio. Entre ellas, ha destacado la necesidad de una Iglesia que salga al encuentro de las personas y no permanezca encerrada esperando que otros se acerquen. «El primer anuncio tiene que llevar a las personas a donde ellos están», ha explicado, para que puedan descubrir «un Dios que los desea, que valora su historia y que no juzga ni margina, sino que acoge».
La sesión ha concluido con un tiempo de oración compartida, en coherencia con la idea central que el propio Bermeo ha querido transmitir a los asistentes: «Hablar de Dios sin hablar con Él no tiene tanto sentido». De este modo, el encuentro ha querido unir reflexión, anuncio y experiencia espiritual al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia.
