Burgos enmudece ante el paso del Cristo Yacente

La procesión del Santo Entierro, que congrega a 18 pasos de la ciudad y a todas las cofradías, ha destacado por su sobriedad y reciedumbre
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Fotografías de Rodrigo Mena Ruiz para Archiburgos

 

Un año más, la sobriedad y reciedumbre propias de la Semana Santa castellana, de la que Burgos es cumplido ejemplo, han sido las dos claves del desfile procesional del Santo Entierro, el más multitudinario de la ciudad. No en vano, congrega a 17 pasos y a las cruces-farolas de las Siete Palabras. El silencio reinante ha impresionado a los miles de burgaleses que con fervor se han acercado para ver la comitiva, pero también a los miles de turistas que estos días pasean por la ciudad.

 

La noche ha comenzado hacia las 19:30h, con el traslado del Cristo Yacente portado a hombros por miembros de la Hermandad del Santo Sepulcro, desde la capilla del Corpus Christi de la Catedral, situada en el claustro alto del templo, hasta el trascoro de la Catedral.

 

El Cristo ha sido introducido en la urna del Santo Sepulcro en la fachada de Santa María, momento en el que el resto de hermandades y cofradías se han unido para comenzar la procesión del Santo Entierro.

 

La salida de esta procesión general se ha producido pasadas las ocho de la tarde, con el sol ya en caída, desde la fachada de Santa María de la Catedral. Desde allí, a través de la calle de Santa Águeda y de la de Nuño Rasura, han alcanzado la plaza del Rey San Fernando, saliendo por el arco de Santa María y dirigiéndose, por la calle Valladolid, hacia la calle Calera, donde la estrechez de la vía y la tenue luz han dejado momentos de auténtica devoción.

 

Desde allí, han subido por la calle de San Pablo, cruzando de nuevo el Arlanzón por el puente homónimo, y tras franquear la plaza de Mío Cid, han proseguido por las calles de Santander, San Juan, Laín Calvo y La Paloma para retornar, a través de Nuño Rasura y Santa Águeda, a la plaza de Santa María, donde ha concluido el desfile procesional y desde donde cada cofradía se ha dirigido a su respectivo templo. Un recorrido nuevo, más largo que el del año pasado y que ha permitido contemplar bellas panorámicas, aprovechando también que el día y la temperatura han acompañado.

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