«Sed chispa de una humanidad nueva»
Fotografías cortesía de conelpapa.es. Autores: Fotos 1, 5, 8 y 10: J.J. Guillén/EFE; 2: Marcos Nogales; 3, 6 y 9: Luis Magán; 4, 7: Gabriel González-Andrío.
Más de 400 jóvenes de la archidiócesis de Burgos han participado este sábado en la gran vigilia presidida por el papa León XIV en la plaza de Lima de Madrid. Los burgaleses se han sumado a los cientos de miles de jóvenes llegados desde distintos puntos de España para vivir uno de los actos más multitudinarios y emotivos del primer día del viaje apostólico del Santo Padre.
La plaza ha acogido a más de medio millón de asistentes en un encuentro marcado por la música, los testimonios, la oración y la adoración eucarística. Durante casi media hora, el Papa ha respondido a las preguntas de varios jóvenes sobre la fe, la vocación, el discernimiento y los desafíos que afronta su generación.
Al comienzo de la vigilia, el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, ha dado la bienvenida al Santo Padre y a los jóvenes congregados. «Santo Padre, aquí tiene a jóvenes que llegan con la sed de quien busca a Cristo, a su Iglesia y el abrazo de una fraternidad que dé sentido a la vida». En su intervención, también ha animado a «alzar la mirada para no quedar encerrados en lo inmediato ni en la desesperanza» y ha agradecido al Papa su presencia para «confirmarnos en la fe, alentarnos en la misión y recordarnos que el Espíritu sigue actuando y que la Iglesia sigue siendo enviada».
Antes de la llegada de León XIV, los jóvenes han participado en el rezo del Rosario, acompañado por obras de los fondos del Museo del Prado, testimonios y diversas actuaciones musicales. La jornada ha comenzado horas antes con un festival en el que han participado diferentes artistas y grupos musicales como Besmaya, Inazio o los castellanoleoneses Siloé.
León XIV: «No tengáis miedo»
Durante el diálogo con los jóvenes, León XIV ha compartido algunos de los referentes que han marcado su vida espiritual. Entre ellos ha citado a san Juan Crisóstomo, cuyas catequesis le han impresionado por unir «el amor por la verdad y la rectitud de vida». También ha recordado a dos santos especialmente vinculados a España: santo Tomás de Villanueva, cuya «ardiente caridad» le ha sostenido en los momentos de dificultad, y santo Toribio de Mogrovejo, al que ha definido como «un modelo de entrega al pueblo, especialmente a los más pobres, en el nombre de Cristo».
A partir de estos ejemplos, el Papa ha lanzado una invitación directa a los jóvenes: «No tengáis miedo jamás de pensar en una vocación a la vida sacerdotal, a la vida religiosa o a otros servicios en la Iglesia».
Al recordar sus años de misión en Perú, León XIV ha destacado «el testimonio de fe de la gente, marcada por muchas dificultades, pero llena de esperanza». Asimismo, ha asegurado que fue el «encuentro con las heridas y las alegrías del pueblo» lo que fortaleció su propia fe y su seguimiento de Cristo.
Silencio, confianza y humildad
Las preguntas también han girado en torno a cómo descubrir la voz de Dios en medio del ruido y las múltiples propuestas de la sociedad actual. En su respuesta, el Papa ha ofrecido tres claves: el silencio, la confianza y la humildad.
«Para conocer la voz de Dios puede ayudarnos, ante todo, el silencio, que favorece la atención y el recogimiento», ha explicado. Además, ha recordado que «en el silencio comprendemos que las ideologías pasan, mientras la verdad permanece» y ha animado a los jóvenes a buscar la verdad porque «Dios es Verdad».
Junto al silencio, León XIV ha insistido en la necesidad de confiar en Dios: «Tened la certeza de que Dios conoce bien vuestra voz: Él os escucha y os responderá». Finalmente, ha invitado a vivir con humildad, recordando que «ninguno de nosotros nació siendo maestro y que, ante el Señor, somos siempre discípulos».
Dirigiéndose especialmente a quienes acompañan procesos de fe, el Papa les ha exhortado a actuar «como pastores, educadores y amigos». «Si rezáis con amor, los jóvenes apreciarán la importancia de la oración. Si ardéis en la fe, transmitiréis su fuego vivo», ha señalado.
«¡Sed humanos!»
La última parte del encuentro ha estado centrada en el compromiso de los cristianos en la sociedad. En este contexto, León XIV ha afirmado que «los discípulos de Jesús son siempre contemporáneos, pero nunca prisioneros del tiempo que pasa. ¡Somos libres en Cristo!».
El pontífice ha animado a los jóvenes a convertirse en protagonistas del cambio desde sus relaciones cotidianas y ha mostrado su confianza en la capacidad de las nuevas generaciones para anunciar el Evangelio también en el entorno digital.
Ante los desafíos de nuestro tiempo, como la indiferencia, el conformismo, la violencia o la mentira, el Papa les ha encomendado una misión concreta: «sed chispa de una humanidad nueva».
«La misión que os confío es precisamente ésta: que seáis humanos. Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como el pan de cada día. Personas que desean una vida honesta y recta».
Asimismo, les ha animado a mirar a los apóstoles y a los primeros cristianos como ejemplo de vida y entrega: «Siguiendo su ejemplo, sed misioneros del Evangelio ante las pobrezas materiales y espirituales de nuestro tiempo».
Tras el diálogo, León XIV ha firmado la cruz preparada para este encuentro y ha presidido una multitudinaria adoración eucarística que ha sumido la Plaza de Lima en un profundo silencio. La lectura del Evangelio, la oración y los cantos han marcado uno de los momentos más intensos de la jornada. Ante el Santísimo Sacramento, cientos de miles de jóvenes han compartido un prolongado momento de recogimiento y oración junto al Santo Padre, que ha culminado con la bendición eucarística impartida por León XIV.
Un espectáculo de fuegos artificiales y la música de Hakuna Group Music ha puesto el broche final a una noche que quedará grabada en la memoria de los miles de jóvenes presentes, entre ellos los más de 400 peregrinos burgaleses que han querido acompañar al Santo Padre en esta histórica cita.
