Burgos celebra el Corpus Christi en la Catedral y por las calles
La Catedral de Burgos ha acogido este domingo la celebración del Corpus Christi, una de las solemnidades más significativas del calendario litúrgico, que ha concluido con la tradicional procesión del Santísimo Sacramento por las calles del centro histórico de la ciudad.
Numerosos fieles han participado en la misa celebrada en el templo metropolitano, una festividad que la Iglesia dedica de manera especial a la adoración y contemplación de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. La celebración ha servido también para poner de relieve la dimensión comunitaria y caritativa de la fe cristiana, unida cada año a la celebración del Día de la Caridad.
Tras la misa, el Santísimo Sacramento ha recorrido las calles del centro histórico en una procesión que constituye uno de los momentos más característicos del Corpus Christi. Durante el recorrido, los participantes han acompañado la custodia con cantos y oraciones, manifestando públicamente su fe y devoción eucarística.
Durante la homilía, Carlos Izquierdo Yusta, vicario general de la archidiócesis, ha recordado que la Eucaristía es «el pan de los peregrinos» y el alimento que sostiene la vida de los creyentes. También ha destacado que esta celebración invita a los cristianos a salir al encuentro de los demás y a construir una sociedad más fraterna, especialmente atenta a las necesidades de las personas más vulnerables.
La jornada ha tenido igualmente una referencia especial a la acción caritativa de la Iglesia. En este sentido, ha subrayado la labor que desarrolla Cáritas a través de sus voluntarios y programas de atención a quienes atraviesan situaciones de dificultad. La celebración del Corpus Christi se vive tradicionalmente en toda España unida a esta llamada a la solidaridad y al compromiso con el bien común.
Asimismo, se ha recordado que la fe eucarística encuentra su expresión concreta en la vida cotidiana de los creyentes, llamados a reconocer y atender las necesidades de quienes les rodean. Entre los desafíos actuales se han mencionado cuestiones como el acceso a la vivienda, la convivencia social y la acogida de las personas migrantes.
Con la procesión y la bendición final ha concluido una celebración que cada año reúne a la comunidad diocesana en torno al sacramento de la Eucaristía y que invita a llevar a la vida diaria aquello que los cristianos celebran en el altar.
