Las reflexiones realizadas a lo largo de más de dos años de trabajo se han reflejado en un documento final, presentado al arzobispo para su estudio y aprobación.
Como participantes hace 25 años en el Sínodo y ahora en la fase final de la Asamblea son testigos privilegiados de los frutos de caminar juntos como Iglesia y de lo que aún queda por recorrer.
Sus propuestas serán incorporadas al informe que la archidiócesis de Burgos enviará a la Conferencia Episcopal como participación al Sínodo mundial sobre «comunión, participación y misión».
Ante la festividad de San José, conocemos cómo Ismael Sáez y sus compañeros seminaristas forjan su futuro ministerio al servicio de una Iglesia que desea ser cada vez más sinodal.