Parroquias

Parroquia San Miguel Arcángel – Paralacuesta

Esta pequeña población de la merindad de Cuesta-Urria está situada a unos 5 km al sur de Medina de Pomar, entre esta localidad y La Sierra de la Tesla. La referencia escrita más antigua que hemos encontrado data de 1189 y aparece como locativo acompañando al nombre de un personaje. Se trata de la donación de varias heredades realizada por Sancho Pérez al abad de Oña, Pedro 11, entre las que se incluye un solar en Quintanopio del que era propietario un tal Martín Álvarez de Paralacuesta.
Según el Libro Becerro de las Behetrías, a mediados del siglo XIV, el lugar pertenecía a la merindad de Castílla Vieja y era behetría de “don Pedro, fiio de don Díego”, teniendo por naturales a Per Alfonso y a su tío Diego López. Consta igualmente que era abadengo de la Orden de San Juan de Acre o de Jerusalén.

La Iglesia Parroquial se ubica en lo alto del pueblo y está realizada en sillería caliza. Es un edificio de nave única cubierta con bóveda de aristas y una cabecera cuadrada con bóveda de cañón apuntado. A esta estructura se añadieron después una capilla en el lado del evangelio, la sacristía en el lado meridional, el pórtico y la torre en el hastial occidental. Sólo la cabecera y parte del muro sur de la nave corresponden a la primitiva fábrica románica.

La cabecera se remata en el exterior con una cornisa abocelada soportada por una línea de canecillos en los que se representan diversos motivos ejecutados con cierta tosquedad. Los del muro septentrional se decoran con una cabeza antropomorfa de rasgos muy sumarios, una cruz patada, una piña y varias cabezas de animales (macho cabrío, toro y cérvido). En el lado meridional se aprecia un cuadrúpedo muy erosionado, un águila de alas explayadas y dos exhibicionistas, uno femenino y otro masculino, en parte mutilado. Algunos de estos motivos escultóricos aparecen también representados en los canes de la cercana iglesia de Baillo, donde parece que trabaja el mismo taller de canteros.

El muro sur de la nave permanece en parte oculto por el pórtico y por una dependencia adosada en el tramo más occidental. Pese a todo todavía se perciben algunos restos interesantes de la fábrica románica, tales como la cornisa moldurada con bocel, los canecillos de nacela y una ventana cegada cuyo hueco se adorna con un motivo sogueado de evidente arcaísmo.

Por lo descrito parece que nos hallamos ante una construcción románica de sabor muy popular en la que se combinaron fórmulas constructivas características de una etapa más bien tardía (bóveda de cañón apuntado) con un repertorio ornamental de signo más tradicional. Teniendo en cuenta la conjunción de ambos factores creemos que puede fecharse en los años finales del siglo XII.

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