Parroquias

Parroquia Santa Eulalia – Miñón de Medina

El lugar de Miñón es inmediato a Medina de Pomar, de la que dista unos 3 km al noroeste, hasta el punto de constituir prácticamente un barrio de la misma, dada la continuidad que otorgan al caserío las urbanizaciones sitas entre ambas. Podemos acceder bien por un desvío de la N-629 a la altura de Torres o bien desde la carretera a Villarcayo.

Cuando el 25 de julio de 1007 -según Ubieto y Martínez Díez, o en 100,9 para Serrano-, el supuesto conde Fernando Ermenegíldez y su hermano Muño agregaron al dominio de San Millán de la Cogolla su monasterio de los Santos Emeterio y Celedonio de Taranco (fundado en el 800 por el abad Vítulo) con sus posesiones, entre éstas se citan Pienza, cum suis villis, scili- cet Barcena cum Antuzanos et Mingon. Tal donación fue ratificada en 1028 por el conde Fernando Peláez y su mujer Elvira y aunque ambos documentos son, según Martínez Díez, “radical- mente falsos”, sirven al menos para constatar la pertenencia del lugar al patrimonio emilia- nense. Con más garantías de verosimilitud ésta se mantenía a mediados del siglo XIV, pues como recoge el Libro Becerro de las Behetrías, Miñón era “legar del monesterio de Sant Millan de la Cogolla”, repartiéndose sus derechos el cenobio riojano y Pedro Fernández de Velasco.

Carda Sáinz de Baranda hace alusión a su temporal papel como lugar de reunión de los alcaldes de la merindad de Castilla Vieja cuando, a principios del siglo XV, Medina de Pomar pasó al señorío de los Velasco. Según el texto recogido por el historiador medinés en el acta de la Junta Ceneral de merindades celebrada en Miñón en 1551 se especifica que éste era “lugar acostumbrado donde se suelen e tienen de costumbre de se juntar los caballeros, hijos-dalgos e ombres buenos, vecinos e moradores de Las Merindades de Castilla Vieja”. Sin embargo, en 1560 se decidió tras largo debate trasladar la Audiencia de las Merindades a Villarcayo, entre otros motivos por ser Miñón lugar de escasa población. Consta, pese a ello, que los alcaldes mayores siguieron residiendo en nuestra localidad durante algunos años, signo del secular enfrentamiento entre Medina y Villarcayo.

A FE DE LA MODESTIA del núcleo antes referida su iglesia parroquia. Pequeño templo levantado en mampostería de nave única y ábside semicircular cuya fábrica sólo conserva de la primitiva rornaruca el hemiciclo y fragmentarios vestigios de la portada.

La cabecera, compuesta de ábside sin presbiterio, se cubre con bóveda de horno sobre imposta de listel y bisel. Le da paso desde la nave un rehecho arco triunfal de medio punto que apea en sendas columnas adosadas de retallados fustes monolíticos, sobre basamentos moldurados, plintos y basas de tosca molduración ática. Las coronan dos rudos capiteles cúbicos, el correspondiente aliado del evangelio ornado con zigzag en la cara que mira a la nave y en el frente una serpiente entre dos grupos de hojas picudas superpuestas en los ángulos. El capitel del lado de la epístola repite la bárbara decoración vegetal, con siete niveles de estereotipadas hojas lisas y picudas, superpuestas dos serpientes en la cara que mira a la nave e incisiones geométricas hacia el ábside.

Al exterior, el tambor absidal aparece hoy liberado del antiguo enfoscado y mostrando la desnuda mampostería rejuntada. En el eje se abría una restaurada saetera de arco de medio punto simplemente insinuado, con derrame interior y hoy cegada, coronándose su cornisa -sin moldurar- por una serie de deteriorados canecillos en blanca caliza. De talla tosca, decoran su perfil de nacela con muy perdidos relieves, entre los que reconocemos dos máscaras monstruosas y cornudas, un barrilillo, una figura humana que en forzada postura parece llevarse las manos a las caderas como en actitud de danza, nacelas escalonadas, una pareja de aves afrontadas y dos triángulos.

La nave, aunque quizá mantenga la traza de la primitiva, es obra moderna, cubriéndose con cielo raso. Al norte, junto a la cabecera, se abrió posteriormente una capilla cuadrada cubierta con bóveda de crucería simple.

Reaprovecha del primitivo edificio algunos elementos en la portada, abierta al mediodía y compuesta de un irregular arco carpanel rodeado por dos arquivoltas, todo remontado sin mucha pericia. La arquivolta interior decora su rosca con sucesión de rosetas labradas a bisel, mientras que la exterior se orna con grueso baquetón y mediacaña con bolas.

Parece todo obra del más popular estilo románico de un no muy avanzado siglo XII, resultando complicado afinar una cronología más precisa.

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