Agua y montaña, escenarios para dos de los nacimientos ribereños más especiales

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Los nacimientos y belenes son estos días uno de los atractivos de iglesias y establecimientos en la Ribera del Duero, pero dos de ellos consiguen atraer un interés especial debido a su peculiar ubicación, en ambos casos, rodeados del medio natural.

 

Uno de estos escenarios es la Cuesta del Águila, en la Aguilera, hasta donde, un año más, trasladaron las figuras del misterio miembros de la asociación Cuesta del Águila, y de las parroquias de San Cristóbal de La Aguilera y Santa María de Aranda. De nuevo las hermanas de Iesu Communio colaboraron recibiendo a los entusiastas excursionistas y regalándoles la estrella para el belén, elaborado con las técnicas artesanas de sus delicados trabajos. Con canciones y una bendición especial se colocó el belén en una jornada de convivencia que se ha repetido esta navidad por segundo año consecutivo tras la fantástica primera experiencia de la Navidad 2023.

 

Por su parte, en Aranda, la sección de piragüismo del club deportivo Espeleoduero recuperó en 2016 la tradición de colocar en una barquita anclada en medio del Duero las tras figuras del misterio del Belén, una tradición antigua que se había perdido hacía décadas. También este año los miembros del club deportivo han vuelvo a colocar el nacimiento en un lugar privilegiado del cauce del río, bajo el puente más céntrico de la villa arandina, lugar de paso casi a diario para buena parte de la población.

Los villancicos reúnen a la Ribera en una tarde de convivencia navideña

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Como un preludio de la alegría del año jubilar que se acaba de estrenar, la Ribera celebraba este sábado, 28 de diciembre, su tradicional muestra de villancicos en la que cada año se implican los coros parroquiales de sus pueblos. En esta ocasión han sido una treintena de agrupaciones musicales de todo el arciprestazgo de Santo Domingo de Guzmán las que se han sumado a este día de convivencia a través de la música.

 

Más de cuatrocientas voces que se han repartido en dos sedes, hacia el este en Milagros y hacia el oeste en Roa, para disfrutar mejor de una tarde de música y convivencia. La ilusión y el esfuerzo de los coros, que llevaban semanas ensayando, ha cuajado en una tarde que han disfrutado más de 400 personas en Milagros y más de 200 en Roa.

 

La variedad no sólo se ha desplegado en la diversidad de villancicos elegidos, desde los más tradicionales a los de autores modernos, sino también en el acompañamiento de instrumentos. A los más vinculados a la tradición popular, como las panderetas, panderos, botellas de anís y morteros, también se han unido las socorridas guitarras, el laúd, las sonajas y hasta la percusión de un cajón para acompañar los sones de algún villancico con aires del sur. Porque tampoco ha faltado la diversidad en la procedencia de algunos cantos, en los que se adivinaban tonos procedentes del norte asturiano, la Mancha o el ritmo andaluz.

 

El arcipreste, Javier Valdivieso, que ha tenido que desdoblarse para acudir a las dos sedes en las que se celebraba la muestra, ha agradecido la participación e implicación de los coros parroquiales y la hospitalidad de los anfitriones, y también ha animado a todas las personas que han acudido a estrenar un 2025 con especial gozo, recordando la celebración del año jubilar con el lema Peregrinos de esperanza. La muestra, tanto en Roa como en Milagros, ha finalizado uniendo las voces de los centenares de asistentes en ambos lugares, para entonar a una sola voz, el villancico Noche de Paz.

 

Pero el encuentro no ha concluido con la música, porque tras el recital ha llegado el momento de la convivencia en torno a las viandas: chocolate con dulces en Roa y una merienda regada con vino de Ribera en Milagros. Ambas han propiciado conversaciones, felicitaciones y reencuentros entre los vecinos de los pueblos participantes.

 

Un gesto y una jornada destacada en alguna de las celebraciones dominicales del día siguiente, fiesta de la Sagrada Familia, agradeciendo el testimonio ofrecido como Pueblo de Dios al estilo de los primeros cristianos.

El arciprestazgo de Oca-Tirón celebra la Navidad a ritmo de villancicos

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Este pasado sábado, 28 de diciembre de 2024, se ha celebrado en Belorado el encuentro arciprestal de villancicos de Oca-Tirón, que cumple su trigésimo primera edición y en el que participan los coros parroquiales del arciprestazgo.

 

La primera edición de este certamen tuvo lugar en Belorado, en los primeros días del año 1994, y en aquel entonces participaron los coros parroquiales del pequeño arciprestazgo de Belorado. «No creo que ninguno se imaginara entonces que, treinta y un años después, íbamos a estar aquí reunidos y cantando con la misma alegría», ha reconocido la presentadora del acontecimiento. Y es que, durante estos 31 años, solamente la pandemia de la covid ha podido alterar la celebración anual de este tradicional encuentro.

 

El encuentro arciprestral de villancicos es una cita en la que los coros parroquiales se reúnen para cantar villancicos, pero también para promover la cercanía entre los diferentes pueblos del arciprestazgo, puesto que todos los feligreses de la zona están invitados a asistir y aprovechar para felicitar la Navidad a parientes y amigos que no se ven muy a menudo.

 

Este año han participado ocho coros parroquiales: el coro Santa María la Mayor, de Briviesca; el Coro Parroquial de Cantabrana; el Coro Parroquial y Municipal San Roque, de Pradoluengo; el coro San García de Quintanilla San García; el Coro de Salas de Bureba; el Coro de Santa Cruz del Valle Urbión; el Coro de San Miguel de Pedroso y finalmente el coro Santa María la Mayor de Belorado. A última hora, y por circunstancias imprevistas, no han podido participar los coros parroquiales de Oña y Poza de la Sal.

 

Los villancicos que se han presentado han sido de diferentes estilos. Se han interpretado desde canciones de la tradición popular como Nana de la abuelita santa Ana, pasando por villancicos modernos hasta villancicos de otras latitudes, como Carnavalito de Nochebuena –originario de Bolivia– o Santa la Noche –adaptación en castellano del villancico francés Minuit, chrétiens (o de la más famosa O Holy Night)–.

 

Se trata de un certamen no competitivo, en el que no hay vencedor, sino que destaca el placer de estar juntos, de reunirse, cantar villancicos, y celebrar la Navidad con el deseo de volver a encontrarse el año siguiente.

Mons. Mario Iceta, en la misa de Navidad: «La paz es fruto del amor nuevo de Dios»

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La nave central de la catedral de Burgos ha acogido este miércoles la santa misa en la solemnidad de la Natividad del Señor. Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos, ha presidido esta celebración, que ha contado con la participación del Mons. Fidel Herráez Vegas, arzobispo emérito, así como de gran parte del Cabildo Metropolitano, dando continuidad a las celebraciones del Tiempo de Navidad iniciadas anoche con la tradicional misa de gallo.

 

En su homilía, el arzobispo ha reflexionado sobre las lecturas del día, destacando cómo «Dios nos ha hablado de un modo nuevo, nos ha hablado con nuestra carne, nos ha hablado con nuestro lenguaje». Mons. Iceta ha subrayado que la Encarnación reestablece la dignidad humana, pues «si Dios no toma nuestra carne, no podíamos llegar a ser a lo que estamos llamados».

 

El prelado burgalés ha explicado tres verbos fundamentales del Evangelio de San Juan: recibir, renacer y contemplar. Sobre este último, ha lamentado que «el hombre contemporáneo, con una vida tan veloz, con una vida con tantos estímulos externos, con una vida tan estresada, hemos perdido la capacidad contemplativa».

 

En contraste, Mons. Iceta ha puesto como ejemplo a las personas mayores del mundo rural de la archidiócesis, que «saben leer a Dios en la vida, saben leer a Dios en lo que nos rodea, leerlo en nuestra familia, leerlo en el trabajo que le ofrecemos, leerlo incluso en la enfermedad cuando viene».

 

El arzobispo ha dedicado una parte importante de su homilía a la paz, señalando que «no solo hace falta paz en el mundo» sino que también «cuánta paz falta en nuestro corazón». Ha explicado que esta paz «es fruto de un amor nuevo, del amor de Dios», que transforma los corazones y hace capaces de perdonar.

 

Para concluir, Mons. Iceta ha resaltado que «ante la pequeñez y sencillez de un niño recién nacido se deponen todas las armas, cesan todas las discordias», y ha pedido que el príncipe de la paz «restalle las heridas de nuestro corazón, devuelva la paz a nuestra vida, a nuestras familias», subrayando que no se trata de una paz «fruto simplemente de componendas humanas, que siempre es una paz inestable», sino del amor y la misericordia que trae el niño de Belén en Navidad.

La visita pastoral lleva al arzobispo a la unidad pastoral La Cuadra

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El sábado, 21 de diciembre, el arzobispo de Burgos ha realizado la última parada de la visita pastoral en este 2024. Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa ha visitado la unidad pastoral La Cuadra, en el arciprestazgo de San Juan de Ortega.

 

La visita ha comenzado con una entrevista personal con el sacerdote José Ignacio Santos Rementería, uno de los párrocos de la unidad pastoral La Cuadra. Después ha tenido lugar un encuentro en una pequeña capilla con calefacción de la iglesia de San Juan Bautista de Huérmeces, con el grupo parroquial que anima la liturgia dominical. Los feligreses han señalado la importancia de cuidar lo pequeño y sencillo, mientras que el arzobispo les ha animado a seguir participando de la vida parroquial.

 

Con algo de retraso sobre el horario previsto, el arzobispo ha pasado a visitar la iglesia parroquial de Santibáñez Zarzaguda. Acogido por un grupo de gente del pueblo y tras saludar a cada uno de los presentes, Mons. Iceta entró al interior de la iglesia parroquial, que espera una restauración y es Bien de Interés Cultural (BIC). Tras observar detenidamente la situación arquitectónica del templo y dar gracias a Dios por la ayuda económica obtenida, ha tenido lugar una fraternal conversación entre los feligreses y el arzobispo, que los ha animado a cuidar y promocionar el templo cara al futuro.

 

En San Pedro Samuel, el arzobispo ha participado en un homenaje al pueblo y a las sacristanas, por cuidar tan bien el templo. También se ha rezado el ángelus tras una charla animada del arzobispo. El primer día de la visita ha concluido con una celebración eucarística en Pedrosa de Río Úrbel, que han organizado los equipos de Huérmeces y de Pedrosa de Río Úrbel. Tras la misa, se ha organizado un aperitivo.

 

El domingo, 22 de diciembre, se ha celebrado la segunda etapa de esta visita a la unidad pastoral La Cuadra. Las comunidades de Sotragero, Villarmero, Páramo de Arroyo, Arroyal de Vivar, Marmellar de Arriba, Villagonzalo de Arenas, Marmellar de Abajo y Quintanadueñas han recibido a Mons. Iceta en este último pueblo. Lo han hecho con un momento de encuentro con el párroco, Miguel Ángel Moral Carcedo, representantes de las parroquias, así como con la Junta Parroquial, el equipo de Cáritas, los coros y un grupo de jóvenes de Quintanadueñas.

 

En una mesa de encuentro se han intercambiado las experiencias de vida cristiana y se han puesto en común iniciativas en la animación y vida de estas comunidades, compartidas y atentamente escuchadas y alentadas por el arzobispo. Él mismo les ha invitado a sembrar con esperanza, cada uno con su testimonio y vida, y el Espíritu traerá sus frutos.

 

Después, en la parroquia con el grupo de padres y niños de la catequesis se ha tenido un momento de preguntas y de ánimos en esa bella tarea de animar la vida en familia.

 

El final de la jornada matinal ha sido alrededor de la celebración eucarística. La oración, los cantos y la plegaria han reforzado la esperanza en estas 48 horas antes de la celebración de la Navidad. La luz de Belén, que también ha llevado un grupo de Scout a la parroquia, se mantiene encendida, como faro de paz para estos días en los que hemos sido alentados en el camino de la fe, esperanza y caridad.

 

La alegría en los rostros de las personas allí congregadas demuestran que Jesucristo es la luz de su vida, lámpara de sus pasos. El Rey de Reyes, villancico que se interpretó por el coro del Alfoz, ha dado paso a un caldo que se ha llenado con el resplandor de los sembradores de estrellas, felicitando el próximo encuentro de la Navidad.