«Queremos que vean que ser católico no es algo raro»

por Natxo de Gamón,

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La presencia de Misión País en Aranda de Duero ha dejado una huella profunda en la vida parroquial y juvenil tras una semana de actividades evangelizadoras, convivencia y testimonio cristiano. Jóvenes universitarios han dedicado sus vacaciones a la misión, integrándose en la vida de la parroquia y desarrollando iniciativas dirigidas especialmente a jóvenes, familias y niños.

 

Julia Singla, misionera de 19 años procedente de Barcelona, explica que Misión País nació en España en 2014, tras haberse desarrollado previamente en otros países, con el objetivo de que jóvenes católicos dediquen parte de sus vacaciones universitarias a la evangelización. Según ha señalado, el proyecto, que se nutre de la espiritualidad de movimiento de Schoenstatt, busca que los jóvenes vivan «como discípulos y misioneros de Jesucristo» y acerquen a otras personas a sus parroquias a través del testimonio de vida.

 

Sobre la llegada de la misión a la localidad ribereña, ha explicado que la iniciativa se ha desarrollado tras la invitación de Álvaro Zamora, vicario parroquial en San Juan de la Vera Cruz y Santa Catalina, que conoció el proyecto en Lourdes. La misionera ha asegurado que lo que impulsa a los jóvenes a participar es «el amor que tenemos por la Virgen y por Jesús» y la necesidad de comunicar esa experiencia a los demás.

 

Durante la semana, los jóvenes han realizado actividades en la calle y visitas puerta a puerta. Julia ha detallado que una de las iniciativas más características consiste en llevar pequeñas imágenes de la Virgen en forma de santuario portátil por las calles, con el objetivo de acercar la presencia de María a todas las personas, también a quienes no acuden habitualmente a los templos. En ese contacto directo con los vecinos, ha explicado, las reacciones han sido variadas, desde quienes no han querido abrir la puerta hasta quienes han agradecido la iniciativa o han pedido oración por sus intenciones personales.

 

La misionera ha subrayado también la exigencia física y emocional de la experiencia, marcada por jornadas intensas con pocas horas de descanso. Sin embargo, ha asegurado que «el Señor nos regala una fuerza sobrehumana» y que la alegría de entregarse a los demás sostiene el esfuerzo diario. «Cuando estás entregando la vida por los demás te invade una energía y una alegría que no sabes de dónde viene», ha afirmado.

 

Entre los objetivos principales de la misión, ha destacado la intención de mostrar que la fe cristiana sigue viva y es actual. «Principalmente lo que queremos es que vean que ser católico no es algo raro ni algo antiguo. Que el cristianismo está vivo, que Jesús está vivo y que es para todos», ha señalado.

 

«Un antes y un después» para GPJ

Desde la parroquia, la experiencia también ha sido valorada de forma muy positiva. Blanca, joven de 16 años de la parroquia de Santa Catalina e integrante de los Grupos Parroquiales Juveniles (GPJ), ha asegurado que la acogida de los misioneros ha sido «una de las mejores experiencias» vividas por el grupo. Según ha explicado, la convivencia durante esos días ha permitido compartir la fe con jóvenes de otras realidades y crear vínculos que han definido como «una familia».

 

La joven ha destacado especialmente la alegría y disponibilidad de los misioneros, así como su entrega total a la misión. «Han venido su semana de vacaciones y lo han dado todo con alegría», ha explicado, subrayando también el impacto que ha supuesto ver a decenas de jóvenes participando en celebraciones entre semana.

 

En el plano personal, Blanca ha señalado que la experiencia ha reforzado su vivencia de la fe y su relación con la Virgen María. Además, ha afirmado que la misión ha supuesto «un antes y un después» para el grupo juvenil y que, aunque los frutos se verán con el paso del tiempo, confía en que aumenten la alegría, la participación y la vida de fe en la parroquia.

 

Tanto los misioneros como los jóvenes de la parroquia han coincidido en que el principal fruto de la misión ha sido sembrar esperanza y recordar que la vida cristiana sigue teniendo sentido para los jóvenes y para la sociedad actual.

Miranda celebra un cinefórum y una vigilia de oración contra la trata de personas

por Natxo de Gamón,

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El arciprestazgo de Miranda de Ebro ha celebrado esta semana diversas actividades con motivo de la Jornada Mundial de Oración contra la Trata de Personas, coincidiendo con la festividad de santa Josefina Bakhita, patrona de las víctimas de esta realidad que atenta contra la dignidad humana.

 

Las actividades han comenzado el miércoles, 11 de febrero, con un cinefórum en torno al documental El proxeneta. Paso corto, mala leche, una producción que muestra la realidad oculta de la explotación sexual y las redes criminales vinculadas a la trata. El documental expone un entramado de violencia, corrupción, asesinatos, trata de seres humanos, blanqueo de dinero, secuestros y extorsiones, poniendo de manifiesto la existencia de un mundo cercano y muchas veces invisible para la sociedad.

 

Tras la proyección, los participantes han reflexionado junto a Consuelo Rojo, religiosa adoratriz y directora del Secretariado para la Prevención y Protección ante la Trata de Personas, sobre esta problemática social y sobre la necesidad de visibilizar una realidad que afecta a miles de personas en todo el mundo, especialmente a mujeres y niñas, y que constituye una grave vulneración de los derechos humanos.

 

Las actividades han continuado el jueves, 12 de febrero, con una vigilia de oración organizada por la Comisión de Migraciones del arciprestazgo de Miranda y celebrada en la parroquia del Espíritu Santo. En ella que se ha rezado por los cinco continentes, simbolizados a través de corazones y velas que han representado las súplicas de paz, fe, amor, justicia y esperanza.

 

La oración se ha articulado a través de textos de cinco salmos, que han guiado la plegaria comunitaria para pedir a Dios la erradicación de la trata de personas, definida como la «esclavitud del siglo XXI». De este modo, la comunidad cristiana ha querido poner rostro y nombre a las víctimas y renovar el compromiso de la Iglesia en la denuncia de esta realidad y en la defensa de la dignidad de toda persona.

 

Estas iniciativas se enmarcan en el trabajo pastoral y de sensibilización que la Iglesia impulsa de forma constante para promover una cultura del respeto, la justicia y la protección de los más vulnerables, recordando que la lucha contra la trata exige implicación social, educativa y espiritual.

 

El arciprestazgo de Miranda celebra la Jornada Mundial del Enfermo

por Natxo de Gamón,

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Este miércoles, 11 de febrero, la Iglesia ha celebrado la fiesta de la Nuestra Señora de Lourdes, patrona de los enfermos y de las personas que los acompañan y atienden. Con ese motivo, se celebra también la Jornada Mundial del Enfermo, que en nuestro país da inicio a la Campaña del Enfermo, que concluirá con la Pascua del Enfermo, el próximo 10 de mayo, VI Domingo de Pascua.

 

La Delegación para la Pastoral de la Salud ha organizado una serie de actos para celebrar esta Campaña del Enfermo, que lleva por lema La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro. En concreto, los equipos de Pastoral de la Salud del arciprestazgo de Miranda de Ebro se han reunido para celebrar juntos la memoria de la Virgen de Lourdes, y lo han hecho de una forma muy especial: celebrando la unción de los enfermos en una de las residencias para mayores que hay en la ciudad.

 

Los voluntarios de la Pastoral de la Salud en Miranda de Ebro realizan una encomiable labor de acompañamiento a los enfermos y a las personas mayores del arciprestazgo, semana tras semana, en el hospital, en las residencias y en sus hogares, además de formarse en las reuniones y encuentros de formación que se celebran a nivel arciprestal.

«En Lourdes se palpa la fe, sobre todo, de los enfermos»

por Natxo de Gamón,

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Este miércoles, 11 de febrero, la Iglesia celebra la fiesta de la Virgen de Lourdes, patrona de los enfermos y de las personas que los acompañan y atienden. Con ese motivo, se celebra también la Jornada Mundial del Enfermo, que en nuestro país da inicio a la Campaña del Enfermo, que concluirá con la Pascua del Enfermo, el próximo 10 de mayo, VI Domingo de Pascua.

 

La Delegación para la Pastoral de la Salud ha organizado una serie de actos para celebrar esta Campaña del Enfermo, que lleva por lema La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro. Uno de estos eventos ha sido la misa celebrada en la memoria de Nuestra Señora de Lourdes. La iglesia parroquial de San Gil, abad, ha acogido la celebración eucarística que ha presidido Fr. Roberto de la Iglesia OCSO, abad del Monasterio de San Pedro de Cardeña.

 

La parroquia de San Gil, abad, es sede de la Archicofradía de Nuestra Señora de Lourdes de Burgos. De hecho, en una de las capillas laterales se conserva una pequeña recreación de la gruta de Lourdes, que la Archicofradía se encarga de mantener. A la celebración eucarística ha acudido una multitud de fieles, entre los que había personas que están padeciendo alguna enfermedad, así como aquellas que las acompañan, los voluntarios de Pastoral de la Salud, los miembros de la Archicofradía y de la Hospitalidad de Lourdes.

 

En su homilía, el monje trapense —que es enfermero de profesión— ha recordado cómo la Virgen de Lourdes se apareció a sor Bernardita Soubirous no porque fuera la mejor, algo que ella misma reconoció cuando otra hermana le preguntó por qué se le había aparecido a ella: «No había nadie más pobre y débil que yo», dijo la santa. Un lugar, Lourdes, en el que «se palpa la fe, sobre todo, de los enfermos».

 

Y es que Nuestra Señora viene en ayuda de los enfermos, aunque el trapense ha señalado que «enfermos somos todos», porque la Virgen «no solo cuida de los enfermos físicos, también de los espirituales. Y ahí, en los enfermos del alma, entramos todos». El monje recordaba cómo la Virgen le dijo a santa Bernardita «ten piedad de los pecadores».

 

Por eso, ha señalado Fr. Roberto, «tenemos que tener compasión de los demás, pero también de nosotros mismos. Para poder donar la gracia de Dios a los demás, primero tenemos que recibirla nosotros. Uno solo puede dar lo que tiene. Si uno no tiene caridad, no puede ofrecerla».

 

Por último, ha comentado el Evangelio proclamado, el de la parábola del Buen Samaritano, y ha apuntado cómo «la persona que era mal vista por los judíos es aquella que tiene compasión por aquel a quien no se acerca nadie». «Todos son nuestros prójimos. Aquel que nadie ve, ese es». También ha reflexionado sobre la cultura de hoy en día, que el papa Francisco definió como «cultura del descarte». Frente a ella, el Buen Samaritano «nos pide pararnos y acercarnos».

 

Al concluir la celebración eucarística, el abad de Cardeña ha bendecido a los enfermos presentes en la celebración eucarística con el Santísimo Sacramento.

«La trata es la esclavitud del siglo XXI»: oración en Burgos por la dignidad de las víctimas

por Natxo de Gamón,

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La parroquia de San Pablo, apóstol, en el barrio de Gamonal, ha acogido este martes, 10 de febrero, la primera de las vigilias de oración contra la trata de personas, organizadas con motivo de la fiesta de santa Josefina Bakhita, patrona de las víctimas de la trata de personas. La celebración ha sido animada por el Secretariado para la Prevención y Protección ante la Trata de Personas y se ha unido a la oración que, en todo el mundo, ha elevado la Iglesia contra la trata de personas.

 

Durante la vigilia, la comunidad cristiana ha elevado su súplica «a los cinco continentes», simbolizada en corazones y velas que han representado la petición universal de paz, fe, amor, justicia y esperanza. A través de textos inspirados en cinco salmos, los participantes han pedido a Dios la erradicación de la trata de personas, definida por el papa Francisco como la «esclavitud del siglo XXI». La oración ha tenido también un recuerdo especial por las víctimas de esta lacra, que son mayoritariamente mujeres y niñas.

 

El encuentro ha estado enmarcado en el lema de este año, La paz comienza por la dignidad, inspirado en las palabras pronunciadas por el papa León XIV desde el balcón de la basílica de San Pedro el día de su elección. Este mensaje ha servido como hilo conductor de la vigilia, subrayando la relación directa entre la defensa de la dignidad humana y la construcción de una sociedad verdaderamente pacífica.

 

Las actividades programadas con motivo de esta jornada de sensibilización y oración continúan en la archidiócesis en los próximos días. En Miranda de Ebro se ha organizado un cinefórum este miércoles, 11 de febrero, y una vigilia de oración el jueves, 12. Por su parte, Aranda de Duero acogerá una nueva vigilia de oración el martes, 24 de febrero.

 

Con estas iniciativas, la Iglesia diocesana ha querido visibilizar una realidad que continúa afectando a millones de personas en el mundo y renovar su compromiso en la defensa de la dignidad humana, especialmente de quienes sufren situaciones de explotación y vulnerabilidad.