Ayer tuvo lugar el 40º Círculo de Silencio organizado por la mesa de pastoral con inmigrantes. En esta ocasión se unieron a la campaña "Enlázate por la justicia", que aúna a diversas instituciones de Iglesia que buscan un modelo alternativo de desarrollo a favor de las personas empobrecidas.

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La delegación diocesana de pastoral con inmigrantes volvió a celebrar una nueva edición de Círculos de Silencio ayer por la tarde en el Paseo de Atapuerca. Como en otras ocasiones, los asistentes a este acto reivindicaron  un trato digno para todos, y reclamaron que los derechos de las personas migrantes «sean respetados aquí y en todos los lugares». «Decimos una vez más, con esperanza, que nos sentirnos llamados a renovar nuestro compromiso de seguir “enlazados por la justicia”».

 

En esta declaración realizara por los organizadores se hace referencia  a la iniciativa «Enlázate por la Justicia». Tiene su origen en el año 2012, cuando Cáritas, CONFER, Justicia y Paz, Manos Unidas y Redes sumaron esfuerzos en una estrategia conjunta de presencia pública: quieren dar voz a un modelo alternativo de desarrollo en el que las personas empobrecidas sean las protagonistas.  La iniciativa responde así a la invitación que lanza el papa Francisco en la encíclica «Laudato si». En ella señala, por ejemplo, el trágico aumento de migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental; y denuncia la indiferencia generalizada ante estas desgracias.

 

Finalmente, los organizadores invitaron a los presentes  a través de la lectura de un manifiesto a  «volvernos a la Tierra», prestarle más atención, «dejarnos hablar, admirar y recrear por su belleza, contemplar en qué la estamos convirtiendo los seres humanos con nuestra manera de relacionarnos con ella. Y ‘cambiar de mente’, abrirnos a nuevas maneras de pensar y de actuar, transformar pequeños detalles cotidianos que hacemos sin pensar y que quizá podemos hacer de otra manera, más cuidadosa de nuestro entorno y de nuestra Tierra. Os invitamos a ‘tomar la tierra en nuestras manos’ y a soñar un futuro mejor para ella y para todas las personas y criaturas que la habitamos. Especialmente los migrantes, refugiados y desplazados».