Un aldabonazo a nuestra fe de creyentes

Cope – 10 marzo 2013

El próximo 19 de marzo, fiesta de san José, todas las diócesis de España celebran el Día del Seminario. Este año se ha elegido el lema “Sé de quien me he fiado” y, como imagen del cartel anunciador, la misma figura de Jesucristo que figura en la Capilla de la Sede de la Conferencia Episcopal. Esta imagen cerraba el video de la Campaña del año pasado. Al retomarla ahora se quiere recordar de nuevo a los jóvenes que seguir a Jesucristo, como sacerdote, no sólo no quita nada a la vida sino que la cambia en “algo apasionante” y que sacia los anhelos más exigentes de la libertad.

Eso explica que una encuesta realizada el año pasado sobre el contento o descontento que tienen los sacerdotes en España de su vocación, la inmensa mayoría decía que se sentía “muy feliz”. Y, añadía que, caso de tener una segunda oportunidad de vivir, repetiría la misma opción. No se hacía una comparación con otros estados de vida, pero estoy seguro que el porcentaje de “muy felices” sería mucho menor.

El Papa Benedicto XVI lo advirtió en la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia, en 2005. Decía el Papa: “En numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marche igual sin él. Pero al mismo tiempo existe un sentimiento de frustración, de insatisfacción de todo y de todos”. Muchos siglos antes lo había certificado san Agustín desde su propia experiencia: “Nos hiciste, Señor, para Ti, y nuestro corazón no reposará hasta que descanse en Ti”.

Cada sacerdote tiene también la experiencia de que no hay nada más hermoso que haber sido alcanzado, sorprendido por Jesucristo, y que no hay nada comparable con la tarea de ser “pescador de hombres”. Incluso cuando la pesca tarda en llegar y aumentan las dificultades para la pesca. Porque en la barca de su vida va Jesucristo y, con él, la paz y la alegría. En nuestra diócesis se está haciendo palpable en el convento de Iesu Communio de la Aguilera. Quien se acerca allí, comprueba que aquellos dos centenares de chicas jóvenes desbordan alegría. Más aún, cuando ellas dan testimonio de su vocación, coinciden en que no eran felices cuando vivían lo que viven hoy tantos jóvenes, y que ha sido el descubrimiento de Jesucristo el que les ha dado sentido a su vida y la verdadera alegría.

¿Dónde y cómo descubrir hoy a Jesucristo? Cuenta el famoso sacerdote holandés y escritor de libros de espiritualidad H. J. Nouwen, esta anécdota personal. “En cierta ocasión, hace unos cuantos años, tuve la oportunidad de conocer a la Madre Teresa de Calcuta. En aquellos momentos me debatía yo con muchos problemas y decidí aprovechar la ocasión para pedir consejo a la madre Teresa. En cuanto nos sentamos, me puse a explicarle todos mis problemas y dificultades, tratando de convencerla de lo complicado que era todo ello. Cuando, al cabo de diez minutos de elaborada explicación, me callé al fin, la madre Teresa me miró y me dijo tranquilamente: ‘Bueno, cuando pase una hora al día, adorando al Señor y no haga nunca nada sabiendo que es malo…, estará usted bien”.

Cuando pasemos todos los cristianos, incluidos los sacerdotes y religiosos, una hora de adoración cada día, volveremos a estar bien en vocaciones. Porque actualmente, la situación de nuestro seminario y de las casas de novicios y de formación religiosa están en situación preocupante. Es verdad que esto es común a la mayoría, incluso a las que han sido tradicionalmente muy vocacionales. Pero esto no es un consuelo. Al contrario, es un aldabonazo que interpela nuestra condición de creyentes y nos urge seguir pidiendo al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.

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