In Memoriam Daniel Alarcia Hermando

Sabido es que la vida es una enfermedad mortal, que nacer es comenzar a morir, que, … morir tenemos, pero, como humanos, impotentes, nos rebelamos y quisiéramos que todo esto, sólo, fuera una pesadilla. Pero, la muerte se impone, y no sabe de fechas, y, en los primeros compases del 2014, en Daniel, nos ha visitado. Cuando todo nos habla de futuro, de proyectos, Daniel ha entrado en el presente eterno de Dios-futuro-del-hombre.

Daniel, sacerdote bueno, trabajador, entregado a la Causa, cercano y sencillo, hombre de Dios. Sin anclarse en el pasado nostálgico y abierto al futuro sin frivolidades, Daniel ha sabido compaginar tradición e innovación. De su labor son testigos las parroquias de Santa Catalina (Aranda); Padilla de Abajo y servs.; Melgar de Fernamental y El Salvador (Capiscol). Todas ellas conservan el recuerdo de un sacerdote que se desvivía y buscaba lo mejor para sus hermanos los hombres; que, desde su sencillez, anunciaba el Evangelio, sobre todo, con su vida. “Hombre bueno”, alguien lo apodó, y llevaba rezón. Su bien y buen hacer, su cercanía, su fidelidad y su acogida amigable a los compañeros, lo certifica que, en reiteradas ocasione,s fuera elegido Arcipreste y Vicario episcopal.

Daniel nos ha dejado, mejor, se nos ha adelantado en el paso a la otra orilla a la que todos nos encaminamos. Su partida nos duele pero, la fe, que él predicó, nos da la seguridad: Daniel vive porque Aquél, por y para el que vivió, le ha recibido allí donde de “día el sol ya no le hará daño ni la luna de noche”. Y, desde allí, desde el otro lado del altar, ahora concelebra con nosotros, y, como siempre, de ello estamos seguros, Daniel nos tendrá a todos presentes en su corazón.

Daniel, permite, una vez más, te pida algo, sé que lo vas a hacer: recuerda a los tuyos, a tus hermanos: Angelines y Julián, a tus sobrinos, que tan delicadamente te han atendido estos meses; acompaña a todos tus hermanos de Presbiterio, a aquellos que, tú lo sabes, siempre han estado muy cerca de ti; ten presente, una vez más, a tus parroquias y media para que haya nuevos sacerdotes en Burgos.

¡Descansa en paz!

Jesús Yusta Sainz

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