La diócesis aportará 29 obras de arte a la exposición “Eucharistia”

Se presentan en rueda de prensa las obras de arte que la diócesis de Burgos expondrá en las Edades del Hombre de Aranda de Duero. Del total de 121 con las que contará la muestra, 29 son burgalesas.
Se presentan en rueda de prensa las obras de arte que la diócesis de Burgos expondrá en las Edades del Hombre de Aranda de Duero. Del total de 121 con las que contará la muestra, 29 son burgalesas.
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Del total de 121 obras expuestas en la próxima edición de las Edades del Hombre de Aranda de Duero, 29 proceden de la diócesis de Burgos, casa que acogerá la edición de este año, la vigésimo quinta, y que lleva por título, en latín, “Eucharistia”. Así lo anunció ante los medios de comunicación el viernes 28 de marzo el delegado diocesano de patrimonio y consiliario de la muestra, Juan Álvarez Quevedo, quien, además, desgranó las características de cada una de las piezas diocesanas.

Todas las obras tienen relación, de una u otra manera, con la eucaristía. Así, en primer lugar, la muestra contará con piezas que hacen alusión a las referencias bíblicas que sobre este sacramento encontramos en el Antiguo Testamento, como el alabastro que sobre el sacrificio de Isaac hizo Gil de Siloé en la cartuja de Miraflores. Numerosas piezas tienen relación directa con la institución del sacramento en el Nuevo Testamento y las comidas y banquetes de los que disfrutó Jesús. Así la muestra contará con un cuadro-retablo de la última cena del siglo XVI y un relieve de la multiplicación de los panes y los peces, ambas obras de la catedral; una relieve sobre el pobre Lázaro y el rico Epulón, procedente de la parroquia de Briviesca, o un bajo relieve sobre la institución de la eucaristía perteneciente a la iglesia de San Juan de Aranda de Duero y obra de la escuela de Felipe de Vigarny.

El resto de las obras hacen referencia al modo en que la Iglesia ha vivido y celebrado este sacramento a lo largo de su bimilenaria historia, entre las cabe señalar distintos ornamentos litúrgicos, como un alba y una casulla de San Juan de Ortega que serán restauradas para la ocasión. También encontramos un misal ilustrado del siglo XIX, propiedad de la catedral, una custodia del siglo XV, obra de Juan de Villorejo y perteneciente a la parroquia de San Pedro y San Felices o una patena del siglo XVI obra de Francisco de Pancorbo. Aunque quizás, y en palabras del mismo Quevedo, la obra “más significativa y preciada de todas” sea la del cáliz de los Condestables de Castilla, un valioso vaso sagrado de autor desconocido realizado en oro, perlas, piedras y esmaltes datado en 1487.

Entre las obras más antiguas de la exposición, se encuentran también un ara de altar del siglo VIII y un pie de altar del siglo VII procedente del templo visigótico de Quintanilla de las Viñas. Como curiosidad, se expondrán también unas lipsanotecas -unos relicarios colocados en la base del altar de Tartalés de Cilla en el siglo X- y un bojarte, un panel para las anotaciones sobre las celebraciones de la eucaristía procedente de la cartuja de Miraflores y datado en el siglo XV.

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