El nuevo catecismo “Testigos del Señor”

2014 07 13 mensaje arzobispo de Burgos pdf

La catequesis es, sin duda, una de las principales acciones pastorales de la Iglesia. Sin ella, la fe no sólo no crece sino que corre el riesgo de perderse. Eso explica que, desde el principio, la catequesis haya estado presente en la vida de las comunidades cristianas. Más aún, muy pronto comenzaron a existir los catecismos o compendios de la enseñanza cristiana. Algunos hablan de catecismos elementales en la misma época de los apóstoles. En todo caso, desde mediados del siglo segundo existen catecismos para los adultos que se preparaban a recibir los sacramentos del bautismo, confirmación y primera eucaristía. Desde entonces, habrán variados los métodos y las propuestas, pero la realidad del catecismo ha acompañado el caminar de la Iglesia.

En los grandes momentos de reforma, la catequesis fue uno de los puntos que nunca se olvidaron. Por ejemplo, después de los decretos de reforma del concilio de Trento surgió el llamado Catecismo de san Pío V. Cuando san Pío X pensó en dar un fuerte impulso a la participación en la Eucaristía, sobre todo, de los niños, pensó y publicó el suyo. Después del concilio Vaticano II, de fuerte impronta pastoral, se vio la necesidad de hacer un Catecismo que recogiese su doctrina y orientaciones y, a la vez, sirviese de punto de referencia para que nadie perdiese el camino que conduce a la salvación eterna. Así nació el Catecismo de la Iglesia Católica.

Dicho Catecismo es fruto de una petición que los obispos hicieron al Papa Juan Pablo II y que él llevó a cabo en un tiempo récord, sirviéndose de la estrechísima colaboración del entonces cardenal Ratzinger y luego Benedicto XVI. Es un instrumento de gran valor. Pero es demasiado voluminoso y denso para ponerlo en las manos del cristiano medio y, menos todavía, en las de un niño o adolescente.

Por eso, desde el primer momento se pensó en hacer otros catecismos que, teniendo como punto de referencia el Catecismo de la Iglesia Católica, se adaptasen a los niños y adolescentes, y a los jóvenes. También se han pensado catecismos que sirvan para los adultos. Los obispos de toda la Iglesia han puesto mucho empeño en llevarlo a cabo. También los de España. Eso explica que hayan aparecido ya “Jesús es el Señor”, destinado a los niños de 7-9 años, y “Testigos del Señor”, destinado a los niños y preadolescentes de 10 a l4 años. En años sucesivos continuaremos con lo que nos falta.

“Testigos del Señor” acaba de ser presentado a la opinión pública el pasado 2 de julio y ya se puede adquirir en las librerías, por ejemplo, en la que tenemos en la Casa de la Iglesia. Está articulado sobre el esquema de la Vigilia Pascual y tiene cinco partes: Jesucristo es la Luz (I), Jesucristo es la Palabra (II), Jesucristo es la Verdad (III), Jesucristo es la Vida (IV) y Jesucristo es el Camino (V). La última parte incluye algunas preguntas muy interesantes: ¿Cómo piensa un cristiano?, ¿cómo vive un cristiano?, ¿cómo actúa un cristiano?, ¿cómo reza un cristiano? En la primera también se encuentran otras que son muy sugerentes: cómo es el día, la semana, el año de un cristiano. El bloque de contenidos sigue siendo el Credo, los sacramentos, los mandamientos y la oración.

El Catecismo va acompañado de una Guía, cuya finalidad es favorecer el uso y comprensión del Catecismo. Ambos están muy bien presentados: van a todo color, con diversos tipos de letra, con cuadros esquemáticos y otros recursos pedagógicos. Todo ello hace que este Catecismo sea un instrumento muy adecuado para la catequesis posterior a la Primera Comunión  y que los padres y párrocos puedan disponer de un material de apoyo muy valioso. Pido al Señor que todos lo acojamos con amor y tratemos de vivir según lo que él nos propone.

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