Gil Tamayo: “Queremos una Iglesia en salida, no una Iglesia de invernadero”

Esta mañana daba comienzo la Jornada de Pastoral, que ha contado con la intervención de José María Gil Tamayo, secretario de la Conferencia Episcopal Española y que ha animado a los asistentes a iniciar una nueva etapa de evangelización.

Esta mañana arrancaba la Jornada de Pastoral con el título “Llamados a una nueva etapa de evangelización”, y lo ha hecho con la intervención de José María Gil Tamayo, portavoz y secretario general de la Conferencia Episcopal Española.

Gil Tamayo ha comenzado su conferencia recordando el momento de la renuncia de Benedicto XVI, un papa del que ha destacado su enorme bagaje intelectual y su humildad y honradez a la hora de dejar paso a otro pastor que guiase del pueblo de Dios en esta etapa de la Historia. Y tras él, salió elegido como papa Jorge Mario Bergoglio, un cardenal argentino que estaba pensando en retirarse, “pero que es el aire fresco que la Iglesia necesitaba y que Benedicto XVI posibilitó”. Un papa, Francisco, al que Gil Tamayo ha calificado como “regalo de Dios”, y del que ha destacado su deseo de promover una “Iglesia en salida, que sale de su autorreferencialidad, de su encierro en sí misma. Esa tentación la tenemos siempre: que estemos los mismo, encerrados en nuestro cuartel y añorando tiempos mejores”.

 

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José María Gil Tamayo (izda), junto con el vicario de pastoral Máximo Barbero

 

“Cristo no sólo llama a la puerta para entrar, sino también para salir y acudir al encuentro de todos: religiosos, laicos, matrimonios, jóvenes, niños, etc. La Iglesia ha de salir a las periferias existenciales, aunque encontremos con una situación como la actual en la que se le niega su presencia en el espacio público, en el que se impone que hay que estar despojado de identidad moral. Esto ya es un dogmatismo, pues exige que nos guardemos nuestra fe en casa”.

Cristo, en el centro

Gil Tamayo también reflexionó sobre el conocimiento superficial de la fe que tienen muchos cristianos y la fe tan privada que viven algunos, “el colmo de la autorreferencialidad, no queremos una Iglesia de invernadero, sino de culto y de mantener compromisos”.

 

“Hemos de lograr que suene a nuevo, no vale una pastoral de mantenimiento ni de añoranza, ni podemos caer en la tentación de crear guetos. No nos quedemos en una historia pasada y exhibiendo patrimonio. Pongamos a Cristo de nuevo en el centro, ese Cristo que es el Hijo del Hombre glorioso, pero al mismo tiempo el hijo de María De Nazaret, el carpintero. Recuperemos el acontecimiento que supone el encuentro con Cristo”.

 

¿Y cómo recuperar el encuentro con Cristo? “La lectio divina es el itinerario. Recuperemos este encuentro con los testimonios, en la revalorización del domingo, en las lecturas, en el compromiso social de la fe. Porque una Iglesia en salida es una iglesia samaritana, con la entrega al prójimo como referencia. Se reconocerá que somos sus discípulos amándonos los unos a los otros”.

Dejar atrás una fe superficial y repetitiva

“Algo nos está pasando en este mundo cuando hay crispación, conflictos, radicalismos, materialismo y no somos capaces de dar respuesta a la pobreza; cuando, como dice el papa Francisco, vivimos en un individualismo tan grande que excluimos a jóvenes y ancianos y quitamos a Dios del medio. Hemos de reflexionar, ya que la sensibilidad del mundo ha cambiado, y proclamar el Evangelio requiere ahora creatividad y vencer a la apatía, que es muy contagiosa, y el clericalismo. Hay que preparar a los laicos para que estén presentes en todos los ámbitos, pues su compromiso puede transformar mundo laboral, el educativo…El cristianismo tiene vocación de calle. El pobre no es una opción que podamos arbitrar a nuestro antojo, sino una opción obligatoria para el cristiano. Activemos ese compromiso social y apoyemos nuestra formación para no quedarnos en una formación de Primera Comunión. A la gente se le bombardea con mensajes contrarios al Evangelio, así que no podemos responder con una fe superficial y repetitiva”.

 

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El auditorio del Salón CajaCírculo, durante la intervención de Gil Tamayo

 

Para esta respuesta, el secretario de la Conferencia Episcopal Española ha invitado a dar un paso adelante y sin miedos. “Necesitamos una Iglesia de santos, con condición de pecadores, y esto exige una conversión. Tenemos que revisar el estado de nuestra fe, aprendiendo a ser cristianos permanentemente y aislando el pesimismo de la Iglesia. La prioridad es evangelizar desde el amor y con el amor de Cristo. Si no sentimos ese deseo de evangelizar, pidamos ayuda para sacudirnos la tibieza. Hay que contemplar con amor el Evangelio para poder transmitirlo, y necesitamos este espíritu contemplativo para valorar la Palabra de Cristo”.

 

En su intervención con las preguntas del público, José María Gil Tamayo también abordó temas como la vitalidad de la Iglesia en América Latina, la revalorización del papel de la mujer en la Iglesia, la necesidad de recuperar el empeño evangelizador y animó a los presentes a “no tener miedo a la intemperie ni a manifestar la fe cristiana”. También estuvo presente el arzobispo Francisco Gil Hellín para agradecer a Gil Tamayo se presencia.

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