El Seminario de San José celebra su 116 aniversario con la fiesta eucarística del Reservado

Una celebración "cuidada con mucho mimo", tal como ha asegurado el arzobispo, Francisco Gil Hellín. Así ha sido la fiesta eucarística del Reservado, que rememora el 116 aniversario de la reserva del Santísimo Sacramento en el sagrario del seminario y que este año ha tenido como marco el quinto centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús.

 

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En 1897, el cardenal Fray Gregorio María Aguirre -entonces arzobispo de Burgos- y el beato Manuel Domingo y Sol fundaron el seminario de San José, poniéndose la primera piedra el 22 de abril de aquel año. En noviembre de 1898, una vez concluidas las obras, el centro formativo comenzó su actividad académica con normalidad y matrícula completa, inaugurando el curso con la celebración de la misa y la posterior reserva del Santísimo Sacramento en el sagrario de su capilla. Desde entonces, y año tras año, el segundo domingo de noviembre, el seminario se viste de gala para celebrar aquella primera reserva eucarística con la fiesta del “Reservado”.

Fiesta eucarística

La fiesta de la presente edición ha estado marcada por el quinto centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús. En este sentido, el carmelita Pedro Saiz, quien ha predicado durante el rezo de las vísperas solemnes, ha asegurado que “en la eucaristía Dios se nos hace muy cercano” y, al igual que la santa abulense, “también nosotros podemos encontrar en ella las principales experiencias místicas”. De ahí que haya invitado a los seminaristas a “hacer de cada día en el seminario una fiesta del Reservado, la fuente de vuestro vivir”, les ha dicho.

 

Tras las vísperas, llegaba el tiempo de la procesión eucarística, en la que el Santísimo Sacramento, portado en manos del arzobispo, ha recorrido los pasillos del seminario, engalanados con “una alfombra maravillosa” -como la ha calificado Gil Hellín– “símbolo de Cristo que se entrega hasta destrozarse en el servicio a sus hermanos”. Tras la alfombra, un monumento preparado para la ocasión ha servido de altar improvisado desde el que el arzobispo ha impartido la bendición a los presentes con el Santísimo. Se ponía así punto final a una jornada que comenzaba esta mañana con la celebración de una eucaristía presidida por el vicario general de la diócesis, Andrés Picón, y que ha contado con diversos turnos de vela ante el Santísimo Sacramento.

El seminario crece

“Ha sido impresionante, el punto culminante de toda una semana trabajando intensamente para que todo saliera bien”, asegura Víctor López, un seminarista de Burgos. Para él, ha sido su primera fiesta del Reservado. Lleva apenas unos meses en el seminario, pero para él ha sido una experiencia “muy emocionante”: “Es la fiesta más importante del seminario, porque es esencial para un sacerdote y un seminarista vivir con intensidad la eucaristía”, asegura.

 

Víctor no es el único nuevo seminarista. En el último año, han sido varios los jóvenes que han decidido dar el paso y prepararse para ser en un futuro sacerdotes. Este año han entrado cuatro nuevos jóvenes al seminario mayor, cinco al seminario menor y el preseminario cuenta con un total de veintidós participantes. En total, Burgos cuenta con un total de diez seminaristas menores y quince mayores. Así, Fernando Arce, el rector del seminario, está convencido de que la situación está cambiando y que existe un repuntar vocacional en Burgos y en toda España: “Los jóvenes se están animando a dar el paso; cada vez rezan más, se interrogan más por su vocación, y están respondiendo con generosidad a la llamada del Señor”. De ahí que la fiesta eucarística de este año haya servido también para “agradecer a Dios la valetía de sus respuestas”.

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