Una fiesta que conjuga lo religioso y lo profano

Un años más, el barrio de Las Huelgas ha vuelto a acoger los actos del día del Curpillos, una de las jornadas con mayor arraigo entre los ciudadanos burgaleses, un día posiblemente singular en toda España que conjuga la doble dimensión de lo sacro y lo profano.

 

La fiesta conjuga elementos religiosos con otros más tradicionales.

La fiesta conjuga elementos religiosos con otros más tradicionales. Foto: estacerca.com

 

Un año más, la tradicional fiesta religiosa y cívico-militar del Curpillos ha vuelto a congregar a miles de burgaleses en el entorno del Real Monasterio de Las Huelgas y el parral. Los actos han comenzado poco antes de las 11:00 de esta mañana con la recepción de autoridades, entre las que se encontraba por primera vez el nuevo jefe de las Fuerzas Pesadas, Manuel Romero. El ceremonial religioso se ha desarrollado acto seguido en la iglesia del monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas con una solemne misa concelebrada y presidida por el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín. Ha sido hacia las doce del mediodía cuando se ha iniciado la procesión con el Santísimo Sacramento que ha recorrido bajo palio las calles del barrio burgalés de las Huelgas. Los militares han portado a su vez, como es tradición, el pendón de las Navas de Tolosa. Entre los actos protocolarios, la madre abadesa del monasterio cisterciense ha ofrecido también una recepción a autoridades e invitados.

 

Coincidiendo con la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y con la fiesta eucarística del Curpillos, típicamente burgalesa, Gil Hellín ha definido la de hoy como una “fiesta del amor”, una jornada eucarística que debe llevar al cristiano a amar a Dios y al prójimo. En este sentido, y en línea con lo que dijo el pasado domingo en la fiesta del Corpus Christi, el arzobispo ha pedido a los burgaleses reconciliarse entre ellos “desterrando odios, rencores, enfrentamientos verbales y calumnias”, ”no viendo en los demás enemigos sino hermanos” y “trabajando juntos para remediar la situación” crítica por la que atraviesan “tantos hermanos nuestros”.

 

La festividad de El Curpillos o “Corpus chico” es una de las jornadas con mayor arraigo para los ciudadanos burgaleses. Un día posiblemente singular en toda la geografía española que conjuga la doble dimensión de lo sacro y lo profano. Entre los actos más populares, destaca la romería al parque del parral y los tradicionales bailes de danzantes, tetines, gigantillos y gigantones.

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