Un museo para proteger, restaurar y custodiar el patrimonio religioso burgalés

El Museo del Retablo vuelve a abrirse un año más al público para mostrar las obras de arte que allí custodia. Y la exhibición de retablos y otras piezas religiosas provenientes de diversas localidades de Burgos no es la única actividad que desarrolla, ya que también se ocupa de la restauración y el arreglo de las mismas.

 

Turistas y burgaleses tienen la oportunidad de visitar el Museo del Retablo situado en la iglesia de San Esteban, en la parte alta del Castillo de Burgos y que como cada verano,  abre sus puertas en fechas que este año van desde el pasado 1 de julio hasta el 12 de agosto.

 

 Los inicios de este museo comienzan a raíz de una serie de robos que se produjeron en torno a los años 1978 y 1980, afectando a diversos pueblos pequeños de la provincia, muchos de ellos deshabitados. Para pasar a la acción y  proteger ese patrimonio en situación vulnerable, se realizó el traslado de varias piezas a la capital, aunque como explica Juan Álvarez Quevedo, delegado diocesano de patrimonio, ya no se lleva a cabo con tanta frecuencia este procedimiento, “pues muchos pueblos prefieren que no se realice el traslado de ningún objeto por miedo a no recuperarlo”.

 

Una vez realizado el traslado, la diócesis contaba con un gran depósito,aunque no se sabía cómo dar salida a todo lo almacenado. Fue entonces cuando en 1987 se firmó un convenio con la Caja de Ahorros Municipal de Burgos, como se la conocía entonces,para catalogar y restaurar todos esos bienes, y se escogió un lugar parroquial para almacenarlos. Se eligió entonces la parroquia de San Estaban, que contaba con dos templos, San Esteban y San Nicolás. Por lo tanto,  a nivel diocesano se acordó dedicar al museo diocesano la iglesia mencionada, mientras que se trasladaba el culto a San Nicolás.

 

retablo de san miguel

Retablo de San Miguel, expuesto en el Museo del Retablo

 

De acuerdo con la financiación contenida a través de ese convenio con la Caja, se creó un taller en San Esteban, donde empezaron a funcionar equipos de trabajo con voluntarios y alumnos en prácticas de las universidades que empezaron a restaurar todos los retablos. “En estos momentos están montados 18 retablos en el templo, mientras que otros se encuentran en la sala capitular ya restaurados y comparten espacio con otra serie de piezas que siguen conservando  ese espíritu religioso que tenían esos pueblos”, comenta Álvarez Quevedo.

Posibilidad de retorno

“Como titular de cada retablo y cada pieza expuesta figura el pueblo de donde procede. En alguna ocasión, cuando alguno ha pedido que se devuelva determinada pieza o retablo al pueblo, ha vuelto, como es el caso del perteneciente a Castrillo Mota de Judíos, que han visto como el retablo volvía restaurado y como nuevo”, añade.

 

Además, cuando un pueblo ha dejado en el museo una imagen o una custodia para estar protegida, tienen la posibilidad de solicitar el traslado de vuelta cuando llega el día de fiesta de la localidad o acontece algún hecho significativo en el lugar, para que así puedan ser contempladas, utilizadas y disfrutadas. El Museo del Retablo es por lo tanto una institución intermediaria en la diócesis que sirve para restaurar, proteger el patrimonio y ponerlo al servicio de la gente cuando realmente tienen razones para su uso y lo necesitan.

 

Los últimos retablos en incluirse han sido el de Castrecías, que se ha colocado en el lugar en el que estaba el de Tañabueyes, y el retablo de la Virgen de Valpuesta, que ocupa el espacio donde anteriormente estaba el de Castrillo Mota de Judíos. Los visitantes podrán acceder al museo en horario de 11 a 14:00  y de 15 a 20:oo horas, permaneciendo cerrado los lunes.

 

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