Una jornada para que los adolescentes descubran las obras de misericordia

La ciudad de Miranda de Ebro ha acogido en la jornada de hoy el encuentro diocesano de adolescentes, en la que los chavales han participado en una propuesta de convivencia en torno a las obras de misericordia.

 

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El colegio de los Sagrados Corazones, los bajos del Ayuntamiento, la plaza de Santa María, la hoy fría ribera del Ebro, el ropero de Cáritas o la huerta ecológica de la ciudad de Miranda han sido algunos de los escenarios a través de los cuales los adolescentes de la diócesis se han acercado a las obras de misericordia. Dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, visitar a los enfermos, dar posada al peregrino, visitar a los presos, enterrar a los muertos: todas las obras de misericordia corporales han estado presentes en una gran yincana que ha dado cuerpo al encuentro que la delegación diocesana de Infancia y Juventud organiza para escolares de ESO cada año.

 

Más un centenar de adolescentes venidos de Burgos y Miranda han participado en la jornada de hoy en este encuentro que, bajo el lema «Dios se con-mueve» ha querido acercar a los jóvenes la labor que realiza la Iglesia en favor de los más necesitados y excluidos de la sociedad. A lo largo del día, los participantes han combinado los momentos de convivencia y amistad con otros lúdicos y de oración. Tras la presentación de la jornada en la iglesia de Santa María y el gran juego de la mañana, los adolescentes se han desplazado hasta la iglesia de San Nicolás de Bari, donde han comido y tenido un breve encuentro de oración. De allí se han dirigido hasta la parroquia de Santa Casilda, donde ha culminado el encuentro con una gran feria en la que los chavales han podido participar en varias pruebas de habilidad.

 

Con estos encuentros, la delegación diocesana de Infancia y Juventud busca que los chavales participen en actividades conjuntas, descubran que no están solos en su itinerario de fe y puedan pasar momentos de convivencia y diversión, «abrir la posibilidad a cada adolescente a tener una experiencia con otros chavales de su misma edad para que la vida de la Iglesia no sea una vida de libros y plasma sino una vida real en el contacto de tú a tú».

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