La comida no se tira

Manos Unidas centra su campaña anual en el desperdicio de alimentos, señalando que en el mundo no se necesita más comida, sino más gente comprometida. Así nos lo cuenta hoy la presidenta-delegada de esta ONG en Burgos, Cristina Romano.

 

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La campaña de este año se centra en el desperdicio de alimentos.

 

Cristina Romano comenta con risas y simpatía que en estas fechas es cuando le toca estar «estresada». El motivo de todo el ajetreo que tiene detrás es la campaña de Manos Unidas que empieza en Burgos el 9 de febrero, de la cual ella es la presidenta en la diócesis; y que constará de varias actividades que ella y su equipo han tenido que organizar con el cuidado y eficacia que les caracteriza. Cristina es toda una veterana en esta ONG y se involucró desde muy joven. «Estas campañas existen antes de que yo naciera y las conocía desde pequeña en el cole o en la parroquia. Además, cuando éramos novios mi marido y yo, su madre participaba en el mercadillo que se organizaba y me animaba a colaborar, a lo que me apuntaba esporádicamente».

 

En el año 2000 se produjo la dimisión de varias personas de Manos Unidas en Burgos, hecho ante el cual su suegra decidió incorporarse junto con otras personas para cubrir temporalmente las plazas que fuesen necesarias. Entonces decidieron llamar a Cristina para que les ayudase con temas informáticos o secretaría. «Lo típico, vas a echar una mano un día y ya te quedas. Así que llevo en la cresta de la ola desde el año 2000». Lo de Cristina es desde luego algo vocacional, porque entre su trabajo y familia, no le sobra precisamente tiempo libre, que lo dedica a la organización. «Siempre digo que la principal recompensa que tiene todo esto es la propia actividad. Cuando hablo con los cooperantes y misioneros, admiro muchísimo la paz, alegría y felicidad que transmiten y considero que tienen un gran mérito, ya que me veo incapaz de llegar hasta donde llegan ellos. Así que lo menos que puedo hacer desde mi posición es dedicarles tiempo, que para mí es lo más valioso». También explica qué es lo que le mueve a involucrarse: «Es un tema de justicia. Nosotros, aunque no nos lo parezca, lo tenemos todo, mientras que hay gente que se muere de hambre, lo que es muy injusto».

Desperdicio de alimentos

Y es una cara de esta injusticia la que centra la campaña de Manos Unidas de este año.

 

En el mundo se produce la suficiente comida para alimentar a toda la población, pero sin embargo, se da la circunstancia de que buena parte de esta no recibe la alimentación suficiente ni adecuada. «Vamos a estudiar las causas del hambre deteniéndonos en tres puntos: hay una producción a través de cosechas u otros medios que no se dedica a la alimentación humana, sino a otros fines, incluidos la especulación, y queremos que la producción se centre en primer lugar en satisfacer las necesidades de los seres humanos. Por otra parte, también pedimos que esa producción sea respetuosa con el medio ambiente. Pero sobre todo, nos centramos en que se realice un buen aprovechamiento de los alimentos, evitando su desperdicio. Y este desperdicio se da a lo largo de toda la cadena de producción, desde que se cosechan hasta que llegan al consumidor». De ahí el lema de este año: «El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida».

Actos en Burgos

El domingo 12 de febrero, la aportación de todas las parroquias de toda España será para Manos Unidas, también lo recuaudado en las misas en la provincia. En Burgos, el lanzamiento de la campaña será el 9 de febrero en la Sala Polisón del Teatro Principal, donde aportará su experiencia un misionero burgalés.

 

El viernes 10 habrá cenas del hambre en varias parroquias de la ciudad y el siguiente viernes, 17 de febrero, se celebrará la Operación Bocata, a la que se sumarán los colegios, como ya es habitual. Más adelante, en la segunda quincena de marzo, se organizará un mercadillo solidario, aunque al cierre de esta edición la fecha estaba aún por confirmar.

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