El cardenal Carlos Amigo preside el domingo la fiesta de Nuestra Señora de las Viñas

Los arandinos rinden homenaje a su patrona con diversos actos, tanto religiosos como culturales, en el año en que se celebra el centenario de su coronación canónica.

Aranda_de_Duero_-_Santuario_de_la_Virgen_de_las_Viñas_23.jpg

 

 

Desde el pasado 31 de agosto se ha celebrado la novena en honor de la Virgen de las Viñas, patrona de la capital ribereña, cuya fiesta principal se vivirá este domingo, día 10, con una eucaristía concelebrada y presidida por el cardenal y arzobispo emérito de Sevilla, don Carlos Amigo Vallejo, en el santuario. Será a las 11 de la mañana y contará con la intervención del Orfeón Corazón de María. Tras la misa, se desarrollará la procesión con la imagen mariana.

 

Precisamente este año se cumple el centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de las Viñas, y por este motivo se están desarrollando desde el pasado mes de febrero numerosos actos tanto religiosos como culturales. Para conmemorar esta efeméride, el próximo 17 de septiembre, a las 11 h., se celebrará una solemne eucaristía presidida por el arzobispo de Burgos, don Fidel Herraéz Vegas, en la explanada de la ermita, seguida por la procesión con la imagen de Nuestra Señora de las Viñas, que será portada en andas alrededor de la ermita, un evento que no ocurre desde hace diecisiete años. El extenso programa de actos conmemorativos del Centenario de la Coronación será clausurado el 6 de diciembre por el obispo de Ciudad Rodrigo, don Raúl Berzosa Martínez.

 

Una devoción secular

Según la tradición, en el siglo XII se encontró en el monte Costaján una imagen de la Virgen procedente del monasterio de Santa María de Lara, que había sido escondida para protegerla de las incursiones árabes. La leyenda asegura que la Virgen se apareció a un labrador para decirle dónde habían escondido dicha imagen y señalarle dónde quería que se construyese la ermita. Ante la prueba de los racimos de uvas maduras que mostró el labrador a las autoridades, fue exhumada la imagen y se le comenzó a dar culto en una pequeña ermita levantada, se cree, en el lugar de la aparición. Se desconoce a ciencia cierta si el nombre de Virgen de las Viñas ya lo tenía la imagen cuando se la veneraba en el monasterio de la Peña de Lara, según mantienen algunos historiadores, o se la rebautizó popularmente por haberse aparecido en una viña.

 

Posiblemente la imagen original (que debía de ser de los siglos VII u VIII), se deterioró con el paso del tiempo y, por este motivo, se realizó una nueva que recordaba a la anterior, aunque siguiendo la estética del momento. La que se venera en la actualidad es una talla aproximadamente del siglo XIV, tallada en madera y policromada. A sus pies se sitúa la figura de un niño, conocida como «El Mediquín», que rememora uno de los milagros de la Virgen: cuenta la tradición que en época de la peste que asoló la ciudad, Nuestra Señora de las Viñas hizo aparecer a un médico que curó a los enfermos.

 

Comentarios

Se el primero en publicar un comentario.

Danos tu opinión