La diócesis cerró el ejercicio 2016 con un déficit de 10.979 euros

El compromiso con la transparencia y el concepto de Iglesia como una gran familia fueron los ejes de la presentación del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra el próximo domingo.
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El arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, el vicario episcopal para asuntos económicos, Vicente Rebollo Mozos, y Vicente Ruiz de Mencía, miembro del consejo de asuntos económicos de la diócesis, han presentado hoy la memoria de actividades y el balance económico del ejercicio 2016, con motivo del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebrará el próximo domingo con el lema «Una gran familia contigo».  Para hacer visible el mensaje central de esta jornada, en el acto estuvieron representados miembros de la Iglesia burgalesa (catequistas, seminaristas, sacerdotes, laicos de muy diversas profesiones, voluntarios de Cáritas, niños y adolescentes, madres…). «Una familia numerosa donde todos los miembros son importantes para que esto funcione», subrayó don Fidel.

 

En el ámbito pastoral, la memoria refleja que el año pasado recibieron el bautismo en nuestra diócesis 1.699 personas; 2.039 niños hicieron su primera comunión y 1.191 adolescentes, jóvenes y adultos recibieron el sacramento de la confirmación; además, 466 parejas pasaron por el altar en los templos de la diócesis. Pero además, miles de personas son acompañadas cada año en sus problemáticas; orientándolas en sus conflictos y resolviendo, en la medida de las posibilidades, sus dificultades. En 2016, Cáritas atendió a 7.003 personas (12.558 beneficiadas) y realizó más de 75.000 intervenciones, la mayor parte de ellas a través del programa de Acogida Parroquial. A este programa le siguen en atenciones y beneficiarios los de Empleo, con 2.072 participantes, personas sin hogar (1.427), Infancia (789) y Asesoría Jurídica (688). Además, la entidad prestó atención psicológica a 102 personas y atendió a 41 mujeres en la Casa de Acogida «Ain Karem», 139 personas en el Programa de Drogas y 94 familias en el de Vivienda.

 

A todas estas personas con especiales dificultades a las que se ha acompañado habría que añadir a los enfermos atendidos en hospitales y dispensarios, las cientos de personas mayores cuidadas en centros para ancianos dependientes de la Iglesia o las numerosas familias que han pasado por el centro de orientación diocesano. Esta jornada quiere poner de relieve, también, la labor educativa que se realiza en los diferentes centros de enseñanza religiosos. Son muchas las congregaciones y otras instituciones eclesiales y diocesanas las que aportan mucho en este campo. Más del 30% del alumnado burgalés cursa sus estudios en algún colegio religioso.

 

Para realizar esta ingente labor, la diócesis cuenta con 391 sacerdotes que animan la vida de las 1.003 parroquias de la diócesis. Hay 1.313 personas consagradas (73 monjes de vida contemplativa y 538 monjas de clausura, además de 138 religiosos y 519 religiosas de vida activa). A ellos hay que sumar los casi 800 voluntarios de Cáritas; los 1.050 catequistas; los cientos de profesores que trabajan en 69 centros educativos católicos -cinco de ellos son colegios diocesanos-; y los cientos de voluntarios que trabajan en servicios indispensables en la vida de las parroquias: visitadores de enfermos; encargados de liturgia; animadores de jóvenes y adolescentes, miembros de coros, responsables de movimientos y asociaciones…

 

Una casa de cristal

 

El vicario de asuntos económicos insistió en que la diócesis hace un gran esfuerzo para administrar eficazmente los recursos y quiere seguir mejorando en ese sentido, y «hacer llegar a la gente con nobleza qué hacemos con el dinero que nos han confiado». En este sentido, la diócesis se ha sumado al carro de la transparencia y ha habilitado en su página web una sección específica donde controlar el estado de ingresos y gastos, conocer los convenios y subvenciones públicas en marcha y poder analizar los documentos de gestión y organización interna.

 

En 2016, la diócesis cerró el ejercicio con un ligero déficit de 10.979,79 euros (los ingresos fueron de 33.634.107,80 € y los gastos de 33.645.087,68 €). Gran parte de los ingresos proceden de aportaciones personales, bien de colectas y donativos individuales (16,81%) o de la casilla de la Iglesia en el IRPF (14,59%). La gran partida de ingresos (64,78%) se refiere a los conciertos educativos de colegios diocesanos (es un dinero que administra la Junta directamente a los colegios, no pasa por la administración diocesana) y otros servicios como capellanías, entradas a museos, librerías y residencias. La otra fuente de ingresos se refiere a actividades patrimoniales, como alquiler de inmuebles y financieros.

 

En cuanto a los gastos, la partida más abultada (40,93%) se refiere a la retribución de personal seglar, la gran mayoría de ellos profesores en los colegios diocesanos, seguida de la retribución del clero y el pago de su Seguridad Social (12,78%). El 14,90% de los gastos corresponde a actividades pastorales y asistenciales, donde se invirtieron el año pasado más de 5 millones de euros, así como colaboración con varias instituciones de Iglesia. Otra gran partida es la destinada a conservación de edificios y distintos gastos de mantenimiento (24,81%).

Comentarios

Comentarios: 2

  1. Estela

    Un pequeño error que he detectado, no de las cuentas, sino del año se supone que hubo déficit en el año 2016 y no en 1916 como aparece dentro de “Una casa de cristal” en el segundo párrafo. Por lo demás nada reseñable que comentar.


    • redaccion

      ¡Gracias, Estela!


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