Gamonal arropa a Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza en el Sábado Santo

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El tiempo, que impidió que ayer se celebrase la procesión del Santo Entierro, ha dado un respiro y, en una mañana de Sábado Santo gélida pero despejada, ha permitido que hoy la Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza, la más joven de la ciudad y la única de Gamonal, sacara a las calles a su Virgen.

 

Alrededor de doscientos devotos han participado en el Rosario penitencial que ha salido de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima y ha recorrido varias calles aledañas, con la participación de la Agrupación Círculo Musical de Burgos.

 

La Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza nació en el año 2003 a petición del Consejo Pastoral de la Parroquia de Fátima y su imagen titular es obra del escultor murciano Francisco Conesa (2004). Se trata de una voluminosa talla policromada que mide 1,85 m. y que representa a la Virgen cubierta por un manto de amplios pliegues. Su mano derecha, extendida en actitud de acogida, simboliza la misericordia, mientras la izquierda, elevada hacia el cielo, expresa la esperanza de la resurrección.

Un Sábado Santo de recogimiento

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Los actos de hoy, Sábado santo, comienzan con un Rosario Penitencial a las 11:00 horas por las calles de la barriada Juan XXIII y que partirá de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima. Durante el mismo se portará el paso de Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza, que recorrerá las calles de Nuestra Señora de Fátima, plaza Lavaderos, Santa Bárbara, Severo Ochoa, Alfonso XI, barriada Juan XXIII y Nuestra Señora de Fátima. En el acto participarán miembros de las cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad y la agrupación «Círculo Musical de Burgos». Si el mal tiempo lo impide, el acto se celebrará en la Iglesia de Nuestra Señora de Fátima.

 

Ya por la tarde, a las 20:00 horas, comenzará la procesión en la que la imagen de Nuestra Señora de la Soledad será portada a hombros por miembros de la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de Santiago. Recorrerá las calles de Santa Águeda, Barrantes (con parada ante el convento de las Madres Salesas), plaza Castilla, Aparicio y Ruiz, Eduardo Martínez del Campo, paseo de La Audiencia, arco de Santa María, plaza Rey San Fernando, Nuño Rasura y Santa Águeda. Este acto contará con autoridades civiles, miembros de las cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad y la Hermandad del Santísimo Cristo del Milagro de Aranda de Duero, así como la banda de cornetas y tambores de «Nuestra Señora de la Soledad». En caso de lluvia, la celebración será en la Iglesia de Santa Águeda a las 20:30 horas. Por segundo año consecutivo, la procesión carecerá del indulto a un preso, a pesar de ser la cofradía más antigua en realizar este rito en el país.

 

La noche acogerá la ceremonia más importante de la Semana Santa: La Vigilia Pascual, en la cual se celebra la Resurrección del Señor. Dicha celebración solemne tendrá lugar en la catedral, y estará presidida por el arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, en la que participarán miembros del Cabildo Catedralicio y representantes de asociaciones católicas. Durante la celebración, el arzobispo bautizará a tres personas que han concluido su proceso de preparación al catecumenado de adultos.

Silencio y respeto ante la muerte de Cristo

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El cielo se ha acompasado con la liturgia. El Viernes Santo burgalés ha sido un reflejo de aquel viernes en el que murió Jesús en la cruz, cuando el cielo se tiñó de gris pasada la media tarde. La lluvia ha impedido que la tradicional procesión general del Santo Entierro, en la que desfilan todas las hermandades penitenciales y algunas de gloria de la ciudad, saliera a la calle. La Junta de Semana Santa decidía suspender la procesión entrada la tarde, aunque no uno de los actos que la preceden, el del traslado Cristo Yacente a su sepulcro. Eso sí, lo ha hecho a cubierto.

 

La Catedral se ha quedado pequeña para acoger a los cientos de burgaleses que han querido presenciar el acto, en el que han participado representantes de todas las cofradías de la ciudad y del Ayuntamiento, así como el arzobispo y miembros del Cabildo. A las 20:00 horas, los treinta y tres miembros de la Hermandad del Santo Sepulcro –número restringido en recuerdo a la edad de Jesús– han escoltado la imagen del Santo Cristo Yacente desde el claustro alto a la nave central de la seo, acompañados por la banda de cornetas y tambores de «Nuestra Señora de la Soledad».

 

Una vez en la nave central, la imagen del Cristo, obra del escultor Francisco Font, ha sido colocada en un sepulcro de cristal ante el respetuoso silencio de los presentes, mientras la banda ha hecho toque de oración.

 

Enhorabuena y ánimo

 

Por su parte, don Fidel Herráez Vegas, ha querido felicitar a los cofrades y a todos los que de una u otra manera colaboran en el desarrollo de la Semana Santa en la diócesis burgalesa. «Enhorabuena por cómo celebran todos ustedes la Semana Santa, por la piedad, la unción y la apertura que ponen en todas las celebraciones». Asimismo, también les ha «animado a proseguir» para que, «con la misma intensidad con que hemos celebrado la Pasión del Señor celebremos también su resurrección, que es lo fundamental de nuestra fe». El arzobispo ha exhortado a los presentes para que, si bien hoy no han podido procesionar por la calle, sí lo hagan en su día a día «para hacernos la vida mejor dentro de la paz que el Señor nos regala».

 

El acto de esta tarde ha sido el punto culminante de una jornada de oración y meditación por la muerte de Cristo. Esta mañana, la plaza de Santa María ha acogido el ya tradicional acto del Desenclavo. Por la tarde, el pastor de la diócesis ha presidido en la catedral los santos oficios de la Pasión del Señor.

 

Más: galería fotográfica del acto

«La cruz es el trono del Rey universal: así reina mi Dios, amando hasta el final»

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La Capilla de Santa Tecla ha acogido esta tarde la celebración de los Santos Oficios de la Pasión del Señor, presididos por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, acompañado por el Cabildo de la Catedral y el canto de la coral Santa María la Mayor. A pesar de la climatología adversa, numerosos fieles han querido sumarse a la austera liturgia con la que se conmemora la muerte de Jesús mediante la proclamación de la Palabra, la adoración de la Cruz y la comunión.

 

En la homilía pronunciada tras la lectura de la Pasión según San Juan, el arzobispo ha subrayado las características específicas del relato del único apóstol que estuvo a los pies de la Cruz y a quien encomendó a su madre. «La narración de la Pasión según san Juan tiene un tono y un ritmo de serenidad y de gloria, curiosamente, comparándola con la de los otros tres evangelistas. Es una mirada desde arriba, hay una cierta ausencia de afectividad y de compasión, que sería propio de un testigo, pero él está más arriba a la hora de contarnos desde dentro lo que ese hecho salvador sin igual conllevó. El dolor para Juan se ha transformado en contemplación».

 

Un grito de victoria

 

El arzobispo ha ido desgranando las peculiaridades de este relato: «Jesús aparece entregando voluntariamente su vida por nosotros, la entrega porque quiere, por amor. Jesús aparece en esta narración como rey. Juan no cuenta la agonía del huerto, ni el prendimiento, ni el beso traidor de Judas. Subraya también la soledad en que los discípulos dejan a Jesús y la negación de Pedro. Presenta a Jesús totalmente libre ante las intrigas, orgullos, intereses políticos, temores y estrategias que existían entre las autoridades judías y Pilatos. Está por encima de todo eso. Presenta a Jesús como el Señor: más que reo, es el juez».

 

«El camino del calvario es la marcha para tomar posesión del trono. Es colocado entre los dos ladrones, el cuerpo de enmedio se suele tomar como sitio de honor. La cruz es el trono. Y desde su trono, Jesús aparece como un rey espléndidamente dadivoso: nos da ni más ni menos que a su madre, e incluso cuando ya ha expirado nos da la sangre y el agua que brotan de su costado, símbolos de la eucaristía y del bautismo. Inclinando la cabeza, por último, nos entrega su espíritu».

 

Juan omite la cita del salmo 22 “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado” y «prefiere insistir en la continua comunión de Jesús con el Padre y la continua conciencia de lucidez en su entrega», ha continuado el pastor. «Omite también el grito desgarrado de Jesús. Jesús muere plácidamente en un gesto de plena confianza. Su único grito es un grito de victoria: “Todo se ha cumplido”. El “Todo se ha cumplido” puede interpretarse así: el amor ha llegado hasta al final».

 

«Puede afirmarse que la cruz es el trono del Rey universal», ha concluido don Fidel. «Digamos sobrecogidos: ese crucificado es mi rey y mi Dios. Así reina mi Dios, amando hasta el final».

La carraca de la Catedral sonará de nuevo por la muerte de Cristo

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Con el Viernes Santo, culmina la celebración de la Pasión y muerte de Jesús en la cruz. Las laderas del parque del Castillo serán escenario, a partir de las 11:30 horas, de un Via Crucis Penitencial  que partirá de la iglesia de San Esteban y en el que se portará en andas una Cruz de Guía con sudario. Pronunciará las meditaciones de cada estación Elías González Barriuso, párroco de San Nicolás y San Esteban y de Santiago y Santa Águeda. En el acto, organizado por la parroquia de San Esteban Protomártir y por la Cofradía de la Flagelación del Señor, participarán miembros de las cofradías y hermandades penitenciales de la ciudad. Si el mal tiempo impide la salida, el acto se celebrará en la Iglesia de San Nicolás.

 

A las 13 horas se celebrará en la Plaza de Santa María uno de los actos más sobrecogedores de la Semana Santa burgalesa, el Desenclavo de la Cruz, organizado por el Cabildo Metropolitano, la Cofradía de las Siete Palabras y del Santísimo Cristo de Burgos y Real Hermandad del Santísimo Cristo de Burgos, con la colaboración de la Cofradía de Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza. Tras el izado de la cruz con el Santísimo Cristo de Burgos y la proclamación de las Siete Palabras, se procederá al desenclavo de la imagen, con el toque de la monumental carraca de la torre norte de la Catedral y la presentación de Cristo a la Virgen de la Consolación. El acto, que contará con la participación de la Agrupación Musical San Fernando Rey, concluirá con un besapiés al Santísimo Cristo de Burgos por todos los asistentes que lo deseen.

 

Santos Oficios, Traslado y Procesión del Santo Entierro

 

Ya por la tarde, el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, presidirá a las 17 horas en la Catedral los Santos Oficios de la Muerte del Señor, en los que acompañará la liturgia la coral «Santa María la Mayor». A  las 20:00 horas se procederá al Traslado del Cristo Yacente, portado a hombros por miembros de la Hermandad del Santo Sepulcro y escoltado por los estandartes y priores de las cofradías de la ciudad, desde la Capilla del Espíritu Santo, en el Claustro Alto de la Catedral, hasta la Plaza de Santa María, donde será introducido en la urna del Santo Sepulcro.

 

Una vez concluido este acto, hacia las 20,30 horas, partirá desde la Plaza del Rey San Fernando la procesión del Santo Entierro, en la que participarán miembros de todas las cofradías y hermandades penitenciales con sus respectivas bandas de de cornetas y tambores o agrupaciones musicales, autoridades eclesiásticas y civiles, Agrupación «Círculo Musical de Burgos» y «Banda Ciudad de Burgos».

 

En total serán 17 los pasos que procesionen por las calles del centro de la ciudad: La oración del huerto (1901), El prendimiento (1927), La flagelación del Señor 1902-1903), Jesús atado a la columna (2004, réplica de la imagen de Diego de Siloé, s. XVI), Santo Sudario (1969), La coronación de espinas (1904), Nuestra Señora del Amor Hermoso (s, XIX), Jesús con la cruz a cuestas (1901), Nuestra Señora de los Dolores (s. XVI-XVII), La crucifixión del Señor (1904), Cristo negro, Cruces-Faroles de las Siete Palabras (1902), Santísimo Cristo de Burgos (2014, réplica de la imagen de la Catedral), El descendimiento del Señor (1904), Nuestra Señora de la Misericordia y de la Esperanza (2004), Nuestra Señora de la Piedad (1913), Santo Sepulcro (1901) y Nuestra Señora de la Soledad (1903-1905).

 

La procesión concluirá en la Plaza del Rey San Fernando, donde los diferentes pasos esperarán la entrada del Santo Sepulcro y de Nuestra Señora de la Soledad, con el canto de un Réquiem y el toque de Oración. Intervendrá la «Schola Cantorum» del Círculo Católico de Obreros.