«Ser sacerdote es estar a los pies de Cristo para donarme a los demás»

Pablo Andrés Rodríguez Sancho fue uno de los cinco jóvenes que «fundó» el Seminario Redemptoris Mater de Burgos en 2009. Concluida su etapa de formación, el sábado recibirá la ordenación como diácono.

pablo diacono sacerdote

 

Vino al mundo en Santiago de Chile hace 32 años y, el próximo sábado, recibirá la ordenación como diácono de manos del arzobispo de la diócesis, don Fidel Herráez Vegas. Aunque asegura sentirse «nervioso» ante este paso tan decisivo en su camino hacia el sacerdocio, Pablo Andrés Rodríguez Sancho se fía de Dios, «que nunca me ha defraudado y ahora tampoco lo hará». Es consciente de que la ordenación del sábado es un paso «muy importante» en su vida y que le abrirá una nueva etapa de servicio a la Iglesia. De ahí que quiera dar el paso «junto con Cristo», porque –asegura– «no entiende» su vocación «sin él».

 

Amante de la naturaleza (su trabajo familiar en el campo le impulsó a estudiar Ingeniería Agronómica) y del rugby, es el mayor de cinco hermanos. Desde pequeño, siempre ha vivido la fe en casa. Su familia pertenece al Camino Neocatecumenal y la vida de comunidad que bebían en este movimiento marcó su trato de amistad con Dios. Recuerda las eucaristías vespertinas con su comunidad y el rezo de laudes en familia las mañanas de los domingos, donde sus padres «daban una palabra de fe o compartían su propia experiencia de Cristo o nos daban un consejo como padres para ser mejores cristianos». Eso, ligado a una fuerte experiencia de enfermedad –superó un linfoma cuando apenas contaba 9 años– le inclinó a seguir el recorrido de sus padres. Y cumplidos los 15 años, ingresó en una comunidad del Camino.

 

Allí ha encontrado el lugar donde «me he podido desahogar de mis sufrimientos y compartirlos, experimentar que la escucha continua de la Palabra de Dios, semana a semana, es una ayuda para el alma, y que verdaderamente acerca a Dios». El lugar que, en definitiva, le ha dado «la posibilidad de encontrarse con Cristo personalmente».

 

Vocación sacerdotal

 

En su trayectoria en el Camino Neocatecumenal, Dios le ha ido marcando el sendero. Aunque «admiraba la valentía» de los seminaristas que conocía, nunca se había planteado ser sacerdote pues, dice, le parecían «personas muy lejanas, muy sabias, que estaban a otro nivel».

 

Sin embargo –cosas de la vida–, Dios le fue indicando el camino para descubrir su vocación. Tenía 21 años y trabajaba como misionero en una parroquia en el noroeste de Santiago de Chile, a la que tiempo atrás mostró resistencia a acudir. «Era un barrio peligroso y estaba lejos de casa; vamos, que no quería ir allí». Las labores pastorales en la parroquia fueron ganando el terreno a los estudios de agronomía. «Por eso, tuve que tomar la decisión de mi vida, y me planteé si Dios realmente me había llamado por este camino para ser conducido a un seminario». Abandonó la carrera y se ofreció para ir «a cualquier parte del mundo» para discernir su vocación en un seminario. Fue así como entró al Redemptoris Mater de Burgos en 2009, «donde fui destinado por sorteo para “fundarlo” junto a otros cinco chicos de otras nacionalidades».

 

Aquí ha aprendido Teología, Filosofía, latín o griego. «El Seminario me ha dado una formación personal y humana que me ha ayudado a conocerme mejor a mí mismo. La vida comunitaria con otros te ayuda a ver que no eres el centro del mundo, que la vida de oración es lo más importante para todo cristiano, y con mayor razón, para el presbítero». Como preparación al ministerio ordenado, ha pasado un año como misionero en Israel y otros dos en Vietnam. Todo un bagaje eclesial, intelectual y comunitario que le ha preparado para la ordenación que recibirá a las 11:00 horas de este sábado en la parroquia de La Anunciación de Burgos.

 

Aún no tiene «una noción clara» de lo que es un sacerdote. «Pero me lo imagino como un constante ponerte en servicio a los demás, como un constante ponerte a los pies de Cristo para que me ayude a donarme a los demás, así entiendo yo al presbítero», revela. De ahí que pida a quienes leen estas líneas que «no dejen de rezar a Dios por mí y por tantos chicos que ofrecemos nuestras vidas al servicio de Cristo y de su Iglesia. Lo necesitamos mucho, sobre todo actualmente».

Comentarios

Comentarios: 5

  1. Begoña

    Ánimo Pablo.!! Rezamos por ti.


  2. Maria José Bello

    Cuenta con nuestra oración


  3. Pablo Recio Montes

    ¡Ánimo Pablete! No desfallezcas. Un saludo fortísimo desde 中国. Ya sabes que la oración lo puede todo. Un abrazo hermano.


  4. Alfonso Ponce

    Un abrazo enorme Pablo!!!
    De Alfonso y Lara .


  5. Beatriz Miguel Hierro

    ENHORABUENA PABLO !!! NO EXISTE MEJOR TRABAJO QUE REALIZAR LA OBRA DE DIOS CON TU PROPIA VIDA!!! NO QUEDARÁS SIN RECOMPENSA NI DEFRAUDADO!!!


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