Acción Católica General subraya la importancia de trabajar en clave vocacional

La vocación laical fue el tema en el que se profundizó durante la última sesión del Taller de formación de acompañantes, que se celebró el pasado sábado.
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La parroquia de San Julián acogió el pasado sábado la última sesión del Taller de formación de acompañantes, que se dedicó a profundizar en la vocación laical. En las cuatro sesiones previas se había venido exponiendo el proyecto de parroquia que se propone desde Acción Católica General –una parroquia dinamizada por los equipos en donde se comparten la vida y la fe y se va haciendo el proceso de formación cristiana– y conociendo las herramientas (itinerario de formación, revisión de vida, proyecto de vida cristiana) que ayudan a vivir esa unión entre la fe y la vida y que ayudan a descubrir la vocación laical.

 

Durante el trabajo de la mañana se reflexionó sobre cómo la vocación «es una llamada que nos hace Dios a seguirle, a regalar su amor a los hermanos. Somos llamados a dejarnos transformar y a identificarnos con Jesús, con su estilo de vida y construir así su Reino. Nuestro reto es descubrir en nuestra vida esa dinámica del amor y desde ahí, ser capaces de tenerle presente en lo que vemos y hacemos para ponernos en sus manos y preguntarle constantemente: “Señor, ¿qué quieres de mí?”».

 

En la experiencia de oración, después de analizar lo que dificulta y lo que ayuda y anima a responder a la llamada de Dios, se abordó la necesidad de que en las parroquias se genere esta cultura vocacional y cómo hacerlo, es decir, «saber por qué y para qué estamos comprometidos en la Iglesia y en el mundo y por quién lo hacemos». Para ello, se subrayó, es importante que en nuestras parroquias haya un acompañamiento personal de los procesos, estar cercanos a lo concreto de cada persona, disponer de espacios y momentos para hacer una buena acogida, para orar y reflexionar. Otros aspectos que ayudan a generar esta cultura vocacional son promover procesos de formación cristiana más dinámicos y en conexión con la vida, dar visibilidad a otros campos de acción en los que está inmersa la parroquia, como la pastoral de la salud, la pastoral obrera, etc…, propiciar espacios para trabajar en conjunto, diocesanamente y en la parroquia, trabajar más en red. En definitiva, se constató que trabajar en clave vocacional es importante para la misión y para evangelizar también en aquellos ámbitos en los que los laicos están inmersos.

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