Ilustre y Real Archicofradía del Hermanamiento

Una procesión extraordinaria con motivo del 75 aniversario de la fundación y refundación de tres cofradías de la ciudad marca el preludio de la Semana Santa burgalesa.
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Si de algo puede presumir la Semana Santa burgalesa es de la ausencia de rivalidad entre cofradías o hermandades de la ciudad. Prueba de ello ha sido la procesión extraordinaria que ha tenido lugar esta tarde a los pies de la catedral organizada conjuntamente por la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas, la Real Hermandad de la Sangre del Santo Cristo de Burgos y Nuestra Señora de los Dolores y la cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de Santiago con motivo del 75 aniversario de su fundación o refundaciones. Un ejemplo de que, con un poco de disponibilidad y deseos de trabajar, cofrades de distintas hermandades de la ciudad desean «realizar proyectos importantes y contribuir a que la Semana Santa Burgalesa sea cada día un poco mejor y recupere la importancia que tuvo en siglos pasados», tal como se ha escuchado en el acto de esta tarde.

 

Aunque aún falten ocho jornadas para los días de Pasión y el clima era más propio de Navidad, la procesión de este domingo de Cuaresma ha sido como un preludio de la Semana Santa que se inauguraba ayer de forma oficial con el pregón a cargo del exalcalde de la ciudad, Juan Carlos Aparicio. Tras haber salido portadas a hombros de sus respectivas parroquias, las imágenes de Jesús con la Cruz a Cuestas, Nuestra Señora de los Dolores y Nuestra Señora de la Soledad entraban en la plaza del Rey San Fernando al son de la marcha «Soledad, Camino y Dolor», compuesta por Javier Centeno para la ocasión. Tras el encuentro e intercambio de flores entre los priores de las tres cofradías, las tallas se han despedido «con una venia» frente al Arco de Santa María para dirigirse a sus respectivos templos parroquiales antes de que la lluvia hiciera acto de presencia.

 

75 años de historia

 

La Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad tuvo su sede en la capilla del Santo Sepulcro de la catedral y ya se tienen noticias de su existencia en 1584. Tenía por finalidad entre otras guardar en la memoria la Soledad de María el día de Sábado Santo. Con el devenir de los años pasó por diversas sedes hasta que en el siglo XIX debido a la desamortización y a las crisis de piedad popular desaparece de la memoria de los burgaleses, siendo refundada en 1944, en la parroquia de Santa Agueda. Cada Sábado Santo procesiona la imagen de la Soledad que tallara Ildefonso Serra en 1901.

 

También de Ildefonso Serra, pero de 1902, es la imagen de Nuestro Padre Jesús con la Cruz a Cuestas, que fue donada por el matrimonio Vicente Ortega y Juana de Nero, y que en el año 1944 fue asignada para su culto y para ser procesionada a la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento de San Cosme y San Damián, fundada en el año 1794 para acompañar al Santísimo Sacramento y solemnizar los actos y procesiones en los que le se rendía culto. Esta cofradía nunca desapareció, creándose la sección penitencial en el año 1944, exactamente 150 años después de su fundación, de la que este año se cumplen 225 años. En el año 1947, esta cofradía acuerda con la Real Hermandad de la Sangre de Cristo y de Nuestra Señora de los Dolores hacer en la tarde de Jueves Santo la procesión del Encuentro.

 

La imagen de Nuestra señora de los dolores es portada a hombros desde la iglesia de San Gil, en un trono de uno de los mejores orfebres que ha dado en los últimos siglos la ciudad de Burgos, Saturnino Calvo, que realizó también la corona y el puñal de traspasa el corazón de María. La imagen es obra del siglo XVII y que llegó del convento de la Merced a la iglesia de San Gil, tras la desamortización de los monasterios y conventos, en el siglo XIX. En el año 1944, de nuevo, se refunda esta Real hermandad, sobre las reglas de la antigua Cofradía Noble de la Sangre de Cristo, fundada en 1592 en el convento de la Santísima Trinidad, y que luego fue traslada a la iglesia de San Gil, donde se trasladó el culto al Cristo de las Santas gotas, donde hoy se sigue venerando y es procesionado la tarde del Domingo de Ramos.

 

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