La comunicación al servicio de la comunidad humana

Mensaje del arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, para el domingo 2 de junio de 2019, jornada mundial de las comunicaciones sociales.

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Escucha aquí el mensaje

 

En el camino del año litúrgico estamos finalizando el tiempo pascual. La fiesta de la Ascensión nos permite hoy celebrar su mensaje permanente y cargado de esperanza: el Señor Resucitado, que asciende a la Gloria del Padre, es el gran mediador entre Dios y la humanidad, entre el santuario del cielo y nuestra morada en la tierra.

 

En su Ascensión Jesucristo nos precede, nos eleva, nos abre el camino y establece la comunicación permanente entre el misterio santo de Dios y la peregrinación de los creyentes en este mundo. Jesús mismo se hace comunicación: desvela lo que es Dios en su amor infinito e ilumina el misterio del ser humano. En Jesús, Camino, Verdad y Vida, se manifiesta con transparencia la verdad sobre el Dios salvador y sobre nosotros mismos. En este marco se entiende que la Iglesia celebre cada año la Jornada de las Comunicaciones Sociales en la solemnidad de la Ascensión del Señor. Pretende recordar que los medios de comunicación están al servicio de la verdad, que deben transmitir las informaciones sin deformaciones ni manipulaciones, que su misión es contribuir al encuentro y a la concordia entre las personas, los grupos sociales y los países.

 

El Papa Francisco en su mensaje para la Jornada de este año nos propone el lema «Somos miembros unos de otros» (Ef 4,25) «De las comunidades en las redes sociales a la comunidad humana». La primera frase está tomada de la carta a los Efesios, cuando San Pablo dice «Por lo tanto dejaos de mentiras y hable cada uno con verdad a su prójimo, que somos miembros unos de otros». Son palabras que tienen plena actualidad tanto si se piensa en las redes sociales, que establecen un mundo cada vez mayor de relaciones personales, como en todos los medios de comunicación que acumulan y difunden conocimientos e información y que deberían llevarnos siempre a buscar la verdad y a comunicar la verdad. Jesús Resucitado al convertirnos en miembros de su Cuerpo, nos hace a unos miembros de los otros; y tal responsabilidad de unos para con los otros es la motivación con la que el Apóstol exhorta a abandonar la mentira y a custodiar y decir la verdad. Esta realidad, tan profundamente eclesial, nos permite entender la segunda parte del lema, pues la metáfora del Cuerpo y los miembros de Cristo, que tiene su base en el amor y en la comunicación recíproca, nos debe llevar a contribuir para que las comunidades en las redes sociales lleven a una comunidad auténticamente humana.

 

Deseo en este día dirigir una palabra de reconocimiento a todos los profesionales de las Comunicaciones Sociales que se dedican a tan noble tarea. Muchos de ellos merecen nuestra admiración por las enormes dificultades que han de afrontar al estar expuestos con frecuencia a intereses mediáticos, políticos, empresariales e ideológicos. A todos la persona de Jesús, que dice de sí mismo: «Yo para eso vine al mundo, para dar testimonio de la verdad» (Jn 28,37), les puede servir de modelo, de inspiración y de aliento.

 

También en la Iglesia hay numerosas personas que trabajan en este campo. Su vocación y su pasión tienden a hacer transparente la verdad siempre actual del Evangelio y asimismo a hacer presente la vida de la Iglesia en el espacio público. Pienso en nuestra Delegación Diocesana, pero igualmente en las Congregaciones, Asociaciones y Movimientos que se sirven de los medios de comunicación en su compromiso pastoral y evangelizador. Sin duda, sus esfuerzos están acompañados, aun con dificultades, de numerosas satisfacciones.

 

Igualmente deseo recordar que en esta Jornada somos protagonistas todos y cada uno de nosotros. Todos consumimos información y la transmitimos por los medios más diversos. El mundo de internet y las relaciones digitales nos enriquecen en gran medida, pero se necesita mayor formación y discernimiento para no caer en manipulaciones ocultas, o para saber acceder a la verdad objetiva de un acontecimiento, o a las verdades profundas que afecten al ser humano y al bien común. También para nosotros la verdad y la transparencia deben ser el criterio fundamental cuando difundimos noticias, juicios y opiniones. Nunca deberíamos contribuir a la difamación o al descrédito de personas, instituciones o modos de pensar.

 

Desde que internet ha estado disponible, recuerda el Santo Padre «la Iglesia siempre ha intentado promover su uso al servicio del encuentro entre las personas y de la solidaridad entre todos». Secundemos su mensaje y hagamos de los nuevos medios de comunicación un espacio para el testimonio cristiano y para la evangelización.

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