Doce jóvenes y adultos reciben la confirmación en Aranda

El próximo sábado, otros treinta adultos, la mayoría de Burgos, serán confirmados por el arzobispo en la Catedral. Su preparación para recibir el sacramento ha seguido distintos cauces.
Confirmación adultos

 

Doce jóvenes y adultos del arciprestazgo de Aranda recibieron el pasado viernes en la parroquia de Santo Domingo el sacramento de la confirmación, en una celebración presidida por el arzobispo, don Fidel Herráez Vegas, y concelebrada con el vicario de Pastoral, José Luis Lastra, y sacerdotes de todas las parroquias de la capital ribereña y de los Padres Claretianos. Como dato curioso, cinco de los confirmandos eligieron como padrinos a sacerdotes. Días antes, el 17 de mayo, otros 21 adultos recibieron la confirmación en el arciprestazgo de Miranda, concretamente en la parroquia del Buen Pastor; en esa ocasión presidió la celebración el obispo emérito de Jaén, don Ramón del Hoyo.

 

El próximo sábado, víspera de Pentecostés, otros 30 jóvenes y adultos, en su mayoría de Burgos ciudad, serán confirmados por el arzobispo, a las 20:00 h en la catedral; previamente, a las 19:00 h, mantendrán un encuentro con don Fidel en la Casa de la Iglesia. Su preparación ha seguido distintos cauces: unos, durante cuatro sábados completos; otros, durante 17 jueves por la noche, otros en un Cursillo de Cristiandad y otros han sido preparados personalmente por algunos sacerdotes en sus respectivas parroquias. Algunos más se preparan y reciben la confirmación en arciprestazgos rurales, como Amaya y Santo Domingo.

 

En 2018 fueron un total de 1.164 confirmaciones las que se administraron en la diócesis, de las cuales 86 fueron de adultos (el 7%). Es  una opción que se contempla en las Orientaciones de Iniciación Cristiana vigentes en la diócesis (el llamado «itinerario 5º») para mayores de 25 años que no han recibido la confirmación. El proceso de formación incluye catequesis a cargo de sacerdotes y laicos, oraciones y celebraciones, testimonios y visitas que facilitan una visión cercana de la fe y de la Iglesia, además de facilitar la convivencia y encuentro entre ellos. El objetivo principal es que los participantes vivan un periodo intenso de reflexión en la fe que puede culminar con el sacramento de la confirmación, y que este deje de considerarse como un mero trámite necesario para contraer matrimonio o para ser padrino o madrina de bautismo.

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