Cándido Pérez Palma pinta el retrato del arzobispo que lucirá en la capilla de Santa Catalina

Mientras tanto, el lienzo, pintado en una gama de «grises cálidos y muy armonioso», según el propio autor, podrá verse en la Casa de la Iglesia.
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Desde que Burgos se convirtiera en archidiócesis en el siglo XVI, la capilla de Santa Catalina de la Catedral alberga los retratos de los obispos y arzobispos que han pastoreado la Iglesia en Burgos prácticamente desde sus orígenes. Francisco de Pacheco, el primer arzobispo, quiso convertir la capilla –construida en 1316 por encargo de Gonzalo de Hinojosa– en una especie de museo histórico que diera cuenta de los pastores que han regido la diócesis desde su orígenes. Su retrato –en el que aparece vestido de cardenal– es auténtico, pero no así los de los obispos que le precedieron cronológicamente, que son imaginados. Así, desde 1571 los muros de la capilla suman un total de 134 cuadros, al que próximamente se sumará uno más, de don Fidel Herráez Vegas.

 

Su autor es Cándido Pérez Palma, cuya obra se suma a la de pintores de renombre como Diego de Leiva, Mateo Cerezo Román García. De ahí que, para el pintor burebano, la composición del retrato «haya sido un gran honor y un compromiso» pues, indica, «allí me pongo en muestra con los retratos de mucha gente. He procurado que sea digno dentro de mi estilo hiperrealista, haciendo un retrato que encaje en el lugar y para que quien lo vea me identifique y me haga honor con respecto a los demás artistas».

 

No es la única obra de este pintor en la Catedral. Al retrato del arzobispo se suman también la puerta del sagrario de la capilla de Santa Tecla y un luminoso cuadro del Cid Campeador en el claustro bajo, sin olvidar el retrato de Valentín Palencia y compañeros mártires que pintó con motivo de su beatificación. El cabildo le encargó pintar a don Fidel en la última primavera y ha dedicado en él casi tres meses de trabajo. Para ello se ha servido de varias fotografías y distintos encuentros con el propio arzobispo, que ha retratado sentado en una silla delante de una ventana por la que asoma el templo gótico: «Hemos querido reflejar la Catedral porque durante su ministerio episcopal estamos celebrando el VIII Centenario y he añadido una sombra en la zona de la izquierda para dar mayor volumen al cuadro», pintado al óleo sobre lienzo con una gama de «grises cálidos y muy armonioso», tal como detalla su autor.

 

El cuadro tiene unas medidas de 97 por 121 centímetros, en línea con el resto de retratos expuestos. Contiene, además, una cancela con el nombre del retratado, así como los lugares donde ha ejercido su ministerio, al que habrá que poner fecha de conclusión cuando llegue el momento. El retrato se colocará en el futuro, probablemente cuando el Papa haga efectiva la renuncia al ministerio episcopal de don Fidel por motivos de edad. Mientras tanto, el lienzo quedará expuesto en la Casa de la Iglesia. Esta mañana ha sido visto por el propio arzobispo, que ha quedado altamente sorprendido por la luminosidad y expresividad de la obra.

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