«La Iglesia debe aprovechar más las nuevas tecnologías para mostrar su imagen»

Adrián Barroso Erquicia nació en Burgos en 1993 y siempre ha vivido en la capital burgalesa. Además de desarrollar su profesión, está implicado en varias actividades eclesiales.

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Adrián Barroso es un joven que desde luego sabe hacer cundir el tiempo del que dispone. Este informático de profesión y aficionado a la fotografía está implicado en varias actividades de la Iglesia burgalesa. En la parroquia de San Lorenzo es costalero de la Cofradía de la Coronación de Espinas y de Cristo Rey, mientras que en la parroquia Espíritu Santo de Gamonal da clases de manejo de ordenadores en el Centro Comunitario. Además, pertenece al grupo de teatro Barataria, con el que ha intervenido en diversas obras, y también es entrenador de fútbol de un equipo infantil del Juventud del Círculo.

 

Cuenta que lo primero en lo que se vinculó fue con el fútbol, primero como jugador. «Me lesioné, y después de un periodo decidí hacerme entrenador. Lo importante es que los jóvenes se diviertan, pero hay muchos valores que aprenden en un equipo, como el compañerismo, el respeto al rival, el trabajo conjunto, son factores que contribuyen a la formación integral de la persona y el deporte contribuye mucho a ello, sin olvidarnos de la competitividad que también es importante entenderla y conseguirla, porque sin competir no se disfruta ni se aprende».

 

Sobre su relación al Centro Comunitario Espíritu Santo, explica que todo comenzó un verano, cuando le propusieron actuar en una obra de teatro que iban a representar. «Se titulaba “Taxi” y yo hice un papel corto, pero me enganchó mucho la escena y luego he seguido con ellos en otras obras. La próxima que estamos preparando es “Toc Toc”, una obra muy divertida, porque lo que buscamos sobre todo es el humor y que la gente lo pase bien». en cuanto a las clases de informática que imparte, están dirigidas especialmente a personas mayores que no controlan «este mundo»: «Hay un sector social importante, el de las personas mayores, a quienes la llegada de la informática les ha superado porque ha llegado como una imposición, sin que estuvieran preparados para asimilar este cambio radical en la manera de relacionarnos unos con otros y conocer la realidad.

 

Uso inteligente de las redes sociales

 

Como conocedor y usuario de las nuevas tecnologías, Adrián opina que estas están condicionando las relaciones sociales, «no siempre en sentido negativo, porque también hay que ver su parte positiva. La creación de grupos en las redes nos permite participar, dar nuestras ideas a conocer e interrelacionarnos, pero hay que tener una medida, no podemos participar en infinitos grupos, ni dedicar todas las horas del día a ello, y además debemos ser muy respetuosos con los demás en los mensajes que escribimos. También son un riesgo de despersonalizarnos e individualizarnos en exceso».

 

Adrián considera también que las redes sociales pueden ser un buen medio para evangelizar, y como tal hay que aprovecharlo: «Los temas religiosos con muy complicados de abordar en este medio, donde se admiten ideas pero no doctrinas, por eso hay que utilizar de forma muy concreta e inteligente las redes sociales en materia religiosa. En lo que me parece que pueden prestar un gran apoyo es en las relaciones entre los cristianos, conociendo cada parroquia, las actividades de las demás o la programación de la diócesis, para hacer tareas conjuntas…. Hay muchos aspectos en los que la comunicación digital puede ser útil en la Iglesia». «La iglesia -prosigue Adrián- tiene mucho que orientar y formar a los jóvenes católicos sobre la utilización de estas nuevas tecnologías, pero me da la impresión de que también está llegando tarde, cuando la situación está desbordada. Además no ha sacado partido a la posibilidad de mostrar todo lo que tiene y lo que ofrece, lo que la Iglesia realmente es. Las marcas aprovechan su oportunidad para darse a conocer, pero la Iglesia no lo ha sabido hacer».

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