Castilla y León: se ‘supera’ la crisis pero se agrava la desigualdad

Según el VIII Informe FOESSA, la falta de acceso a vivienda y trabajo dignos y problemas relacionados con la salud hacen que la pobreza se cronifique cada vez más entre los habitantes de la Región.
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En los cinco últimos años, parece que Castilla y León ha superado la última crisis económica. Sin embargo, a pesar de que el 85% de la población de la Región se mueve en parámetros de integración y pueden llevar a cabo sin relativas dificultades sus proyectos vitales, la brecha de la desigualdad se ha disparado, haciendo que el 9% de los castellano-leoneses hayan visto cronificada su pobreza y acumule mayores situaciones de penuria.

 

Son los algunos de los datos que arroja el VIII Informe de la fundación FOESSA, presentado esta mañana en la sala Polisón del Teatro Principal coincidiendo con el Día de la Justicia Social. En la elaboración de este informe sociológico han participado más de 500 personas de 30 universidades y se apoya en más de 13.000 encuestas a hogares, por lo que recoge datos «de gran profundidad y magnitud» y que otorgan a Cáritas «mayor credibilidad» a su trabajo, tal como ha subrayado el delegado diocesano de la entidad, Fernando García Cadiñanos.

 

Vivienda, trabajo, salud

 

Los datos recogen que tras la última recesión económica, se ha producido una «tendencia dicotómica» en la Región, haciendo que cerca de 280.000 personas se encuentren en situación de exclusión social severa frente a una amplia mayoría que viven «al margen, sin ver» esta exclusión social, que suma cerca de 100.000 personas en situación límite. Así, aunque el número de personas en exclusión ha disminuido respecto a 2007, FOESSA denuncia que la pobreza de estas personas es «de mayor intensidad» que en otras regiones del país, pues las situaciones de desigualdad se mueven en parámetros «multidimensionales», afectando no solo a factores económicos sino, sobre todo, al acceso a una vivienda y trabajo dignos y aspectos relacionados con la salud.

 

Guillermo Fernández Maíllo, sociólogo y coordinador del Informe, ha señalado cómo el problema de acceso a una vivienda digna es el factor que más afecta a las personas en exclusión de la Región. Cerca del 20% de los castellano-leoneses (63.000 hogares) no puede hacer frente a los gastos ordinarios de su vivienda ni afrontar los pagos de rehabilitaciones, haciendo que muchas vivan también en situación de insalubridad. Muchas personas residen, además, en viviendas inseguras o inadecuadas.

 

El segundo factor que más afecta la exclusión en la Región es el del trabajo, haciendo que este se convierta más en un «privilegio que en un derecho». El 13% de las personas que tienen empleo de la Región sufren exclusión social y las que no consiguen rebasar el umbral de la exclusión suponen un 43,4%.

 

Junto a estos dos factores, Fernández Maíllo ha destacado un tercero, siendo Castilla y León la única región del país que presenta rasgos preocupantes al respecto. Para el sociólogo, son situaciones que hacen referencia a la salud, en concreto al envejecimiento de la población y al aumento del volumen de personas. Además, existen 67.000 hogares en los que todos los adultos sufren discapacidad, enfermedad crónica o problemas graves de salud y en 54.000 no pueden tener acceso a las medicinas más básicas.

 

Perfiles

 

El estudio también detalla las características de este colectivo de personas que más sufren la desigualdad en Castilla y León. Los datos reflejan que el 58% son hombres, con edades comprendidas entre los 45 y 65 años y con empleo en el 45% de los casos. Además, 9 de cada 10 son de nacionalidad española y el 37% de ellos se encuentran en los municipios de menos de 5.000 habitantes.

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