La reforma Celaá: el «atasco» de una ley

La plataforma «Más Plurales» ha convocado esta mañana una manifestación con automóviles para clamar por una ley de enseñanza que abogue por la libertad y pluralidad del sistema educativo.

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No les ha bastado con sacar los pupitres a la calle, ni manifestarse frente a la Subdelegación del Gobierno, ni vestir las aulas de lazos naranjas y grandes pancartas ni presentar en el Congreso cerca de dos millones de firmas. Por eso, esta vez, la plataforma «Más Plurales», que aglutina en Burgos a 19.000 alumnos, miles de familias y 30 centros educativos, ha vuelto esta mañana a «defender la libertad y mostrar su rechazo a la ley Celaá» con una manifestación de coches, secundando una protesta que se repitió en las principales ciudades del país. Lo hicieron, según se ha leído en un manifiesto, para «defender los derechos de enseñanza y la pluralidad educativa ante el acoso y los recortes de libertades que pretenden imponer con una ley educativa sin consenso, que silencia a una mayoría de la sociedad y que pretende aprobarse con nocturnidad», aprovechando el estado de alarma y el despiste social ante la llegada de la Navidad.

 

Una marea de automóviles ha ocupado en la jornada de hoy algunas de las principales arterias de la capital burgalesa, como la calle Vitoria, desde Gamonal a la plaza del Cid, pasado por la carretera de Valladolid hasta la zona de la Universidad. Decenas de vehículos, ataviados con globos naranjas y haciendo sonar sus cláxones, han querido reivindicar una ley educativa en la que «todos tengan cabida»: «Es una locura que en estos tiempos el gobierno se dedique a promover, potenciar y aprobar una ley que no garantiza los derechos fundamentales de la libertad, de la libre elección de centro educativo y que pone en riesgo el derecho fundamental a que nuestros alumnos se eduquen en un sistema plural», se ha leído desde varios automóviles.

 

En la manifestación se ha defendido «la complementariedad de las redes pública y concertada» y se ha denunciado que la ley Celaá «imponga la distribución del alumnado por encima de las demandas de las familias». También han protestado contra «el control político de la educación» que provoca «una agresión a la libertad de conciencia en favor de la imposición de una ideología laicista impropia de un Estado no confesional», reclamando así un estatus propio para la asignatura de Religión, «una opción mayoritaria de las familias españolas».

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