La vida consagrada, luz para iluminar los agujeros oscuros de la sociedad

El arzobispo, don Mario Iceta, ha presidido esta tarde en la Catedral una eucaristía a la que han asistido algunos religiosos en representación de toda la vida consagrada de la archidiócesis.
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«Vosotros sois luz en tantas oscuridades, en tantos agujeros oscuros de nuestro mundo, donde hay falta de esperanza, falta de amor, falta de Dios». Así ha calificado el arzobispo, don Mario Iceta, a la vida religiosa de la archidiócesis, que ha celebrado hoy la jornada de la vida consagrada con una eucaristía en la Catedral. Las restricciones de aforo impuestas por las autoridades regionales ha reducido la presencia de religiosos a la mínima expresión, y solo algunos de ellos han podido acudir al templo en representación de la «rica, variada y abundante» vida consagrada de Burgos, a la que el arzobispo ha querido agradecer su vocación y entrega. «Con la humildad del testigo, hemos de iluminar el mundo. Ese es nuestro servicio a la sociedad de hoy: ser portadores de luz, de amor, de liberación», ha insistido.

 

En su homilía, y tomando como referencia el simbolismo de la luz, protagonista de la liturgia del día, el arzobispo ha asegurado que Jesús es «mensajero de luz y de liberación» y «nosotros somos los primeros receptores de esa luz y de esa gracia», «necesitamos liberarnos de tantas esclavitudes interiores y exteriores», de tantas cosas «que nos han hecho ciegos». Dios se convierte de este modo en el único capaz de «poner de manifiesto la actitud de muchos corazones» y «curar los pliegues, supuraciones y heridas» que anidan en ellos.

 

Por eso, ha insistido en su alocución, «hemos dejarnos iluminar por Dios para ser capaces de ser luz para los demás». «Tú serás mi luz, te dice el Señor». «Tú serás mi luz», ha repetido a los religiosos.

 

Procesión y renovación

 

La liturgia de este día de las Candelas ha contado, también, con la bendición de velas y una pequeña procesión por las naves de la Catedral. Después de la homilía, los religiosos han renovado los compromisos de pobreza, castidad y obediencia que prometieron el día de su profesión en sus diferentes congregaciones.

 

Ha sido el punto culminante de una intensa agenda del arzobispo, que ha contado, además, con otras celebraciones eucarísticas, esta mañana en la Real y Antigua de Gamonal y, esta tarde, con los miembros del movimiento Vida Ascendente, que honraban a sus patronos, san Simeón y santa Ana.

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