Aprendiendo a conservar los documentos de un archivo

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La tarea principal de un archivo es la preservación de documentos, manteniendo su integridad a largo plazo para asegurar su accesibilidad y su uso futuro. Para ello, existen varias medidas preventivas que permiten proteger las colecciones, bien durante su depósito, bien durante su uso.

 

A esta finalidad, el proyecto Ars Internexum, de la archidiócesis de Burgos, imparte estos días un curso sobre la mejor manera de custodiar y proteger los documentos de un archivo. En el curso, que se está desarrollando en las instalaciones del Archivo Diocesano, están participando bibliotecarios, conservadores de museos y archivos, historiadores del libro y estudiantes de disciplinas relacionadas con la conservación y restauración de documentos, la archivística y el libro antiguo.

 

El curso tiene una duración de 21 horas y está siendo impartido por Giuliano Camilleri, gerente de ‘Artpapel BookStudio‘, en Santander, dedicado a la conservación y restauración de libros documentos y obras de arte sobre papel. Además, es profesor de encuadernación con técnicas artesanales y packaging en Centro Universitario CESINE Escuela Universitaria de Negocios, Comunicación y Diseño y organizador del Encuentro Internacional sobre Patrimonio y Conservación que cuenta con nueve ediciones.

 

A lo largo de esta semana, ha explicado a los alumnos los principales modelos de encuadernaciones de archivo, análisis de modelos y su claisficación. También ha habido sesiones teóricas sobre el papel, su composición, producción y difusión.

 

Desde ahí, el segundo bloque del curso ha consistido en reconocer las principales causas del deterioro que sufre el papel, las tintas ferro galácticas y las técnicas no invasivas para su diagnóstico. Por último, se han enseñado técnicas de limpieza de documentos, métodos de conservación preventiva de libros documentos y planos y han realizado pequeñas intervenciones prácticas para la consolidación de desgarros y roturas.

 

El proyecto Ars Internexum forma parte de las cinco propuestas de gestión del patrimonio que actualmente coordina la Fundación Ars Burgensis y que se está desarrollando con la que colaboran de diferentes entidades como la Junta de Castilla y León, Fundación Santa María la Real, la Fundación Las Edades del Hombre, y Patrimonio Global.

Los adolescentes comenzarán el curso pastoral recorriendo el Camino de Santiago

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Camino de Santiago Olvidado Burgos

 

Como cada mes de septiembre, la delegación diocesana para la Infancia, Adolescencia y Juventud propone una actividad para comenzar el curso pastoral con los adolescentes de las parroquias. Al igual que hicieron el año pasado, del 9 al 11 de septiembre, volverán a transitar por la ruta olvidada del Camino de Santiago, a su paso por el norte de la provincia.

 

En esta ocasión, recorrerán el tramo de Santelices a Cervatos, en la provincia de Cantabria, haciendo escalada de dos noches en los albergues de Soncillo y Arija. Se trata de una actividad propuesta para adolescentes de entre 12 y 18 años con el fin de animarlos a participar en las actividades de sus respectivas parroquias en el nuevo curso pastoral. Después de un verano repleto de campamentos, la peregrinación jubilar a Roma y otras escapadas, con el recorrido del Camino Olvidado se persigue también que los adolescentes compartan su fe con jóvenes de otras parroquias y asociaciones católicas.

 

La actividad tiene un coste de 65 que incluye traslados en autobús y seguros. Para poder participar es necesario inscribirse a través de este enlace o en las respectivas parroquias.

Siete diócesis del país compiten en Burgos en la Copa Nacional de Seminarios

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El año pasado, Valencia acogió la celebración del segundo campeonato nacional de fútbol entre seminaristas de España, una competición en la que los candidatos al sacerdocio de la archidiócesis de Burgos se alzaron con la medalla de plata en una reñida final. Por esta razón, y quizás porque los vientos de la zona son más llevaderos, la tercera edición de este torneo se celebra esta semana en Burgos.

 

Desde ayer y hasta el próximo jueves, 58 seminaristas procedentes de las diócesis de Vitoria, Osma-Soria, Valencia, Ciudad Real, Zaragoza, Granada y Burgos juegan cada día una liguilla particular, con partidos de clasificación hasta llegar a la final, que se celebrará mañana miércoles en las instalaciones del colegio del Círculo.

 

La ‘Copa Nacional de Seminarios’ conjuga momentos deportivos con otros de encuentro, convivencia y oración entre los seminaristas del país. Además de los partidos, en esta ocasión visitarán la comunidad de religiosas Iesu Communio, en la Aguilera, y se sumergirán en una de las bodegas de Aranda de Duero. Mañana miércoles, la jornada contará con una visita a la cartuja de Miraflores y, por la tarde, después de la competición, una vigilia de oración de carácter vocacional abierta a los jóvenes de la archidiócesis burgalesa, a la que seguirá una cena en un ambiente festivo.

 

Mucho más que fútbol

 

Los seminaristas se han preparado a fondo a este campeonato, aunque «el verano ha interrumpido» los entrenamientos, como explica Borja López, del Seminario burgalés, al que le gusta «mandar y meter goles» en el terreno de juego, donde actúa como delantero. Para López, el deporte es una más de las facetas que cuidan en su formación al sacerdocio, que combina también un «formación más intelectual en los estudios, formación humana y también práctica pastoral en la parroquia».

 

Borja explica que esta Copa Nacional de Seminarios va más allá del deporte: «El fútbol tiene un componente relevante, pero el torneo también es una bonita oportunidad para conocer otros seminaristas y convivir con ellos, y eso resulta muy enriquecedor». Él ha sido el encargado de organizar la competición de este año, de la que espera «una sana competitividad y una oportunidad para mantener el contacto con viejos conocidos y conocer a otros nuevos».

«Muchos enfermos solo salen de casa en todo el año para ir a Lourdes»

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Un año más, y ya van cuarenta y tres, varios burgaleses han participado en la peregrinación diocesana al santuario de Nuestra Señora de Lourdes. Organizados por la Hospitalidad Diocesana, y encabezados por el arzobispo, monseñor Mario Iceta, 54 jóvenes, 32 enfermos, 40 peregrinos, 39 enfermeras, 10 sacerdotes, dos médicos y 14 camilleros han participado en los diversos actos de piedad que se organizan en torno a la gruta de las apariciones. Cuatro días intensos de oración y convivencia que han logrado que los peregrinos regresen a Burgos «satisfechos y con el corazón agradecido».

 

Así al menos lo siente Estela Arnáiz, vice presidenta de la Hospitalidad Diocesana de Nuestra Señora de Lourdes. Es la primera vez que coordinaba el viaje, una experiencia que «ha disfrutado mucho». Reconoce que organizar la peregrinación «supone un excelente trabajo en equipo que requiere mucha dedicación y muy buena organización», pero que el esfuerzo merece la pena porque «te encuentras con mucha gente ilusionada». «Hay peregrinos que llevan 20 o 30 años participando y cada año van con más ilusión», reconoce.

 

La expedición de este año partió el pasado jueves 28 de agosto, con la presencia institucional de la alcaldesa, Cristina Ayala, que despidió a los peregrinos en la estación de autobuses. En el santuario mariano se han sucedido los momentos de oración, con la celebración de la eucaristía en la gruta de las apariciones, el tradicional rosario de las antorchas o la participación en el Via Crucis.

 

«Al visitar la gruta de la Virgen, los peregrinos experimentan una mezcla de de sentimientos de emoción, fe, paz y consuelo», explica Estela. A nivel personal, la peregrinación ha supuesto para ella una vivencia «muy reconfortante», pues ha vuelto llena «de alegría, agradecimiento, satisfacción y paz». «Atender a los enfermos y personas mayores que vienen con tanta ilusión a ver a la Virgen es nuestra labor más importante y, sin darnos cuenta, recibimos más de lo que damos». «Muchos son la única vez que salen de casa en todo el año. Es una experiencia que engancha», reconoce.

 

Hospitalidad y hermanamiento

 

Un hecho que se está repitiendo en los últimos años es la afluencia notable de jóvenes que participan en la peregrinación. Muchos de ellos acuden como voluntarios y, una vez en el santuario, se suman a otros jóvenes que acuden de otros puntos de España a colaborar en la logística y atender a los enfermos. Estela relata que «su alegría, vitalidad y el cariño que han dado a los mayores» es signo de una «relación inter generacional estupenda».

 

Edu, un joven de Badajoz, agradece la invitación de la Hospitalidad burgalesa, que le ha hecho disfrutar de «una experiencia muy bonita e inolvidable», según traslada. Ha acudido invitado por un amigo y para él ha supuesto «algo increíble que no se puede explicar con palabras». «Una experiencia que recomienda a todo el mundo», insiste.

 

La Hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes es una asociación privada de fieles que ofrece un servicio, sin ánimo de lucro, a favor de personas desfavorecidas o enfermas. Pone especial atención en ayudar y asistir adecuadamente a Lourdes a enfermos, personas con discapacidad, ancianos y personas en riesgo de exclusión social. Tiene como finalidad propagar, difundir y vivir el espíritu del mensaje de la Virgen Santísima a Santa Bernardita en Lourdes en 1858.

«Ofrecer herramientas para sanar heridas, ser felices y crecer amando de verdad»

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Los colegios que configuran la fundación educativa Manjón-Palencia serán algunos de los primeros agentes en poner en marcha el proyecto diocesano de educación afectivo sexual, con el que desean «enseñar a amar a nuestros niños y adolescentes». Y porque la educación en estos ámbitos la ejecuta «el que primero llega», los colegios diocesanos no quieren abandonar esta importante tarea, sabedores de que los jóvenes se presentan en sus aulas «con el corazón herido, seco y acartonado, con heridas emocionales».

 

De esta manera, los cinco colegios de titularidad diocesana y el colegio del Círculo se suman a un «proyecto común de responsabilidad compartida», como lo ha definido el arzobispo, «para que nuestros centros sean un faro de luz». «La nuestra es una propuesta diferente, se la queremos ofrecer para que ellos después elijan, sabiendo que nuestra propuesta cristiana es infinitamente superior a lo que hoy se oferta. Queremos educar para amar bien, ofrecer herramientas para sanar heridas, ser felices y crecer amando de verdad».

 

Monseñor Mario Iceta ha declarado que estamos ante una «emergencia educativa» y que, en este contexto, los educadores tienen que ser maestros y testigos antes que simples transmisores de conocimientos, pues «olvidamos fechas y fórmulas pero no olvidamos nunca al maestro que sembró esperanza en nuestra infancia». «La escuela no es un espacio neutro», ha declarado. Por eso, los educadores cristianos han de manifestar que «razón y fe no se excluyen», haciendo que la calidad de la enseñanza brille por la coherencia de los docentes. «Nadie puede educar de verdad si no hay coherencia entre lo que enseña y lo que vive».

 

Ungidos y enviados

 

Los docentes que imparten clases en los colegios de la fundación Manjón-Palencia han inaugurado hoy de forma oficial el nuevo año académico. Tras el descanso veraniego, el salón del Círculo ha servido como plataforma para indicarles las líneas maestras que seguirán durante el curso, que llevará como lema «En-amor-arte». Además del acto institucional, la jornada ha contado también con la celebración de una eucaristía en la parroquia de San Cosme y San Damián.

 

En su homilía, el arzobispo ha vuelto a recordar a los profesores que, como Jesús, ellos también son «enviados a evangelizar», «a enseñar a mirar con ojos nuevos, a que los alumnos sean felices y miren el futuro con esperanza». Además de trasladar conocimientos, su «misión» es sanar a los jóvenes de mirar las apariencias y buscar éxitos rápidos en las redes sociales, y de liberarlos de las esclavitudes de las dependencias a las que se ven abocados.