El arzobispo continúa su visita pastoral en San Lesmes, abad

por Natxo de Gamón,

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Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos, está realizando este curso la visita pastoral al arciprestazgo de Burgos-Vena, el último de los que le quedan por conocer de la ciudad. En esta ocasión, le ha tocado el turno a la parroquia de San Lesmes, abad. La visita comenzó el jueves, 11 de diciembre, a las 18:00h, con un encuentro personal con los sacerdotes que atienden la parroquia: Alfonso Sáez Sáez, párroco; José Inocencio Fernández Pérez, vicario parroquial; y Miguel Ángel Delgado López.

 

A continuación, en torno a las 19:00h se reunió con los miembros del Consejo Pastoral Parroquial y el Consejo de Economía. Después del saludo del arzobispo, fue el turno de intervención de algunos miembros de los Consejos, que le expusieron cinco realidades: la parroquia como comunidad de fe; la catequesis, las familias y los enfermos; la eucaristía, sacramentos, oración; Cáritas y los migrantes; y los recursos económicos y próximos proyectos que tiene por delante la comunidad parroquial.

 

En cada una de las comunicaciones se expusieron las dificultades, los aspectos positivos y las realidades a potenciar. Mons. Iceta fue respondiendo a cada una de las intervenciones, animando a los miembros del Consejo —entre otras cosas— a ofrecer espacios de encuentro, cuidar la acogida, remediar la soledad y dedicar tiempo de calidad a las personas.

 

Acto seguido —alrededor de las 19:50h—, se unieron representantes de los grupos de la parroquia y de los movimientos presentes en ésta. Se fueron presentando los diversos grupos y el arzobispo les espoleó a seguir trabajando en la evangelización y la renovación generacional.

 

La segunda jornada de la visita a San Lesmes, abad, tuvo lugar el domingo, 14 de diciembre. A las 11:15h se reunió con los padres y los niños de la catequesis parroquial. Media hora más tarde, los niños se fueron con sus catequistas y los padres continuaron el encuentro con Mons. Iceta. Tanto las intervenciones de los padres como las de los niños provocaron un diálogo muy animado con el arzobispo.

 

Acto seguido, a las 12:30h tuvo lugar la Misa estacional con toda la comunidad parroquial. Después de la Misa, todos los participantes compartieron un ágape en los salones de la parroquia, donde el arzobispo volvió a tener ocasión de charlar animadamente con los feligreses.

Cáritas Burgos centra su campaña de donativos de Navidad en las ayudas al alquiler

por Natxo de Gamón,

 

Con una subida del precio del alquiler que se acerca al 14 por ciento respecto al año anterior en la provincia, Cáritas Burgos ha decidido que la recaudación de su campaña de socios y donantes se dedique casi íntegramente a esta partida. En 2025 se han destinado ya 242.266 euros a las familias en exclusión para afrontar la crisis habitacional, y se prevé que en 2026 hará falta sumar otros 100.000 euros más a esa cantidad. Ese es, por tanto, el objetivo de recaudación de la campaña.

 

Desde el área de Vivienda de la entidad señalan que «ahora mismo, es más sencillo encontrar un empleo que una vivienda, incluso por habitaciones. No solo se excluye a personas por su origen, por tener hijos a cargo o por falta de estabilidad laboral, sino que se les exigen cada vez más condiciones y cláusulas, a veces abusivas. Los hogares con más dificultades económicas pueden destinar hasta un 80 por ciento de su renta solo a pagar el alquiler, y las escasas medidas sociales para paliar la crisis de la vivienda son insuficientes».

 

El lema de la campaña, Hagamos que tener una vida digna deje de ser cuestión de suerte, subraya que las personas que han nacido en entornos desfavorecidos se enfrentan a mayores dificultades a la hora de tener una vivienda digna, formarse, encontrar empleo y comenzar un proyecto de vida. Para Mario Vivanco, delegado de Cáritas Burgos, «tener una vida digna, acceso a los derechos humanos, vivir en paz, con seguridad, hogar, empleo, educación y salud no debería depender del lugar en el que cada uno nace».

 

La entidad de la Iglesia apoya cada año en Burgos a más de 10.000 personas en la cobertura de necesidades básicas como la alimentación, la vivienda o los gastos sanitarios, pero también ofrece formación para el empleo, atención a la infancia y a la adolescencia, recursos para mujeres gestantes o acompañamiento para la soledad no deseada.

 

Según los datos del último Informe FOESSA, uno de cada cinco hogares sufre exclusión residencial en Castilla y León, y los gastos asociados a la vivienda se han convertido en el principal problema entre los jóvenes, las familias con hijos o los migrantes. Para animar a la ciudadanía a colaborar con la campaña se han distribuido carteles informativos, se emitirán anuncios en medios de comunicación y se ha habilitado la web www.caritasburgos.es/socios, así como el número de Bizum 00960.

Manos Unidas de Miranda está celebrando su rastrillo solidario

por Natxo de Gamón,

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Del 12 al 17 de diciembre, Manos Unidas de Miranda de Ebro está celebrando su Rastrillo Solidario de Navidad, ubicado en la calle de La Estación, 16. Este Rastrillo es un evento clave para completar la financiación del proyecto que la organización está llevando a cabo en Mozambique: la ampliación de la oferta educativa en la escuela agropecuaria rural de Marera.

 

El Rastrillo Solidario se nutre de productos donados generosamente por particulares, comercios, empresas, asociaciones y hosteleros; y es posible gracias al ingente trabajo de las voluntarias de Manos Unidas.

 

A lo largo de estos días también los niños han podido participar con actividades destinadas a ellos, como pueden ser un cuentacuentos solidario o un taller de manualidades navideñas.

 

Una gran iniciativa de unas mujeres con gran corazón y de la cual podemos formar parte a través de nuestra generosidad.

 

El arciprestazgo de Arlanza se retira para preparar la Navidad

por Natxo de Gamón,

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Casi al comenzar la tercera semana del Adviento, un numeroso grupo de feligreses de la comarca del Arlanza se han reunido como arciprestazgo en el Monasterio de San Blas de las madres dominicas de Lerma para vivir un retiro marcado por el silencio, la oración y el encuentro fraterno. Sor Leticia, la madre priora de la comunidad, ofreció a los participantes dos meditaciones profundas y cercanas, con las que les ayudó a preparar el corazón para la venida del Señor, poniendo su mirada en María, modelo de espera confiada, de escucha y de disponibilidad total a la voluntad de Dios.

 

A lo largo de la mañana hubo espacios para la oración personal, para el sacramento de la reconciliación y para la celebración de la eucaristía, centro de la fe y fuente de comunión. Como María, los participantes aprendieron a acoger al Señor en lo cotidiano, a dejarnos transformar por su Palabra y a decirle «sí» con sencillez.

 

A las 14:30h, compartieron el almuerzo en un ambiente de familia, signo de la fraternidad que nace cuando caminan juntos en la fe. Posteriormente, tuvieron un encuentro entrañable con las religiosas del monasterio, que les hablaron de su vocación y de la riqueza de la vida comunitaria, testimonio vivo de entrega, oración y esperanza para la Iglesia.

 

Los participantes en el retiro dieron gracias a Dios por este día de gracia y a María, Madre de la Esperanza, le confiaron su camino de Adviento para que les ayude a vivir la Navidad con un corazón abierto, humilde y disponible al Señor.

«Esperando al Mesías»

por Natxo de Gamón,

 

Escucha aquí el mensaje de Mons. Iceta

 

Queridos hermanos y hermanas:

 

Estos días de espera, plegaria sosegada y quietud, la Iglesia guarda un silencio expectante y el tiempo cuenta los segundos ante el Misterio para adentrarnos –con la paz que sólo da el Señor– en la intimidad del Adviento. Hoy nos introducimos en la esperanza aprendida en la escuela de María, porque nadie aguardó al Mesías como Ella; nadie sustentó la promesa con tanta pureza, docilidad y valentía como aquella muchacha de Nazaret que, al pronunciar su inolvidable «hágase», abrió un surco eterno en la historia.

 

Adviento es un tiempo de sosiego habitado, un soplo de luz confiado al Padre donde nació la esperanza cristiana, la que tiene su raíz en el Amor.

 

Este tiempo nos invita a perseverar, pero no de cualquier manera, sino desde el corazón de María, el icono vivo de la confianza. Ella vivió la llegada del Mesías como quien guarda un fuego interior en la noche más fría, creyó contra toda lógica humana y creció en la pequeñez de un hogar que no tenía más que fe y un universo eterno de servicio. Y es ahí, en esa morada de letanía perpetua, en la inmensidad de su promesa, donde se revela la grandeza de la certeza cristiana: esperar no porque veamos, sino porque confiamos en que la fidelidad de Dios no descansa, incluso cuando nuestros pasos se tambalean.

 

Santa María aguardaba al Mesías mientras servía, mientras realizaba las tareas del día a día, mientras cumplía la voluntad de Dios. Su vida entera fue un templo escondido donde lo pequeño se volvía infinito, donde lo imposible se hacía capaz en sus ojos.

 

Decía san Juan de la Cruz que «la esperanza es un vacío que sólo Dios puede llenar». Ella también viviría noches infinitas, silencios en vela, preguntas ocultas que a nadie desvelaría… Pero no temió la incertidumbre, ni el desconcierto, ni el qué dirán en un momento de la historia muy diferente al que vivimos hoy, porque en todas esas tinieblas guardó al Hijo como quien guarda un amanecer. Su fe fue una llama encendida en un corazón humilde y disponible como el suyo.

 

El Adviento nos educa en esta pobreza luminosa. Por ello, en tiempo de fragilidad, cuando la oración pese como una piedra, la vida parezca cerrarse sobre sí misma y el cielo calle ante la súplica, María está deseando mostrar el camino de sus ojos. Ella, la razón que purifica el corazón y la luz que modela nuestros deseos, nos enseña a permanecer con la pobreza que permite a Dios ser Dios.

 

«La esperanza es la fuerza para dar a luz en medio de los dolores de parto de la historia», dejó escrito san Óscar Romero. ¿No es esto lo que la Virgen María vivió? ¿Y no es esa la misión de cada cristiano?

 

La bienaventurada Virgen María no sólo esperó a Cristo: esperó con Él la redención del mundo. Y esa es nuestra verdadera vocación: gestar con Ella la presencia del Salvador en medio de las fragilidades e incertidumbres humanas. De esta manera, cada vez que abrazamos al que sufre, que sostenemos al débil y que acompañamos al que está solo, dejamos que Cristo vuelva a nacer en nosotros. Y si nos aprieta la incerteza, Ella nos enseña a hacerle sitio.

 

Dios actúa aun cuando no lo percibimos y se inclina ante los corazones sencillos. Para ello, en estos días de Adviento –y también de ahora en adelante–, hemos de dejar que la humildad sea camino, principio y fin en nuestra vida, siendo conscientes de que el tiempo de Dios es siempre historia de salvación.

 

Pidamos a la Madre de Dios que nos ayude a recogernos en su regazo materno hasta que su ejemplo nos ensanche por dentro y hasta hacer de nuestro corazón un cielo entrañable capaz de acoger a Jesucristo, el Salvador del mundo y, con Él y en Él, a todo el que necesita compañía y consuelo.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

+ Mario Iceta Gavicagogeascoa

Arzobispo de Burgos