La misión como vocación, tema central de la 78 Semana Española de Misionología

por Natxo de Gamón,

 

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El Seminario de San José de Burgos acoge desde este lunes, 6 de julio, la Semana Española de Misionología (SEM). Se trata de una iniciativa organizada por la archidiócesis de Burgos, la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de BurgosObras Misionales Pontificias (OMP España) y la Comisión Episcopal para las Misiones y la Cooperación con las Iglesias de la Conferencia Episcopal Española (CEE).

 

Esta edición, la número 78, lleva por título La misión es nuestra vocación, un tema del que saldrán las diferentes ponencias y mesas redondas que se van a celebrar a lo largo de los cuatro días que dura este evento. Entre los participantes de esta Semana destacan, entre otros, Mons. Luis J. Argüello García, arzobispo de Valladolid y presidente de la CEE, y Mons. Joseba Segura Etxezarraga, obispo de Bilbao y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y cooperación con las Iglesias.

 

La SEM ha sido presentada en rueda de prensa por José María Calderón Crespo, director nacional de OMP España; Carlos Izquierdo Yusta, secretario de la SEM; y por el P. Julián Díez CP, sacerdote pasionista natural de Burgos que desarrolla su misión en Venezuela.

 

España, tierra misionera

El director nacional de OMP y secretario de la Comisión Episcopal para las Misiones y la Cooperación con las Iglesias, José María Calderón, ha destacado el respaldo que el papa León XIV continúa mostrando a la labor evangelizadora de la Iglesia. Tras participar recientemente en el encuentro que el Pontífice mantuvo en Roma con los directores nacionales de las Obras Misionales Pontificias, ha explicado que el Santo Padre le animó a continuar impulsando la misión y le recordó que «España debe seguir siendo misionera».

 

Calderón también ha querido poner el foco en la realidad de los misioneros españoles repartidos por el mundo. Actualmente son cerca de 5.000, de los cuales 373 desarrollan su labor en Venezuela. Tras el terremoto que ha sacudido el país, ha explicado que las Obras Misionales Pontificias han mantenido contacto con todos ellos y que, hasta el momento, no tienen constancia de que alguno haya resultado afectado. «Están trabajando duro para salir adelante, para apoyar, para ayudar y para levantar el ánimo de tantas personas que lo han perdido todo», ha afirmado.

 

El director nacional de OMP España ha recordado además que este año se conmemora el centenario del Domund, instituido por Pío XI en 1926, y ha querido destacar la figura de Ángel Sagarminaga, primer director nacional de las Obras Misionales Pontificias en España y creador del término ‘Domund’. A su juicio, aquella labor contribuyó decisivamente a despertar el espíritu misionero en la Iglesia española, una herencia que, cien años después, sigue dando fruto.

 

En relación con el lema de esta edición, Calderón ha insistido en que la misión forma parte de la identidad de todo cristiano y ha recordado unas palabras del presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello: «la vocación no es un acto de generosidad, es un acto de obediencia». Asimismo, ha agradecido la colaboración de quienes sostienen la misión mediante la oración, la ayuda económica y la animación misionera, recordando que España continúa siendo el segundo país del mundo que más contribuye a las Obras Misionales Pontificias.

 

La Iglesia, junto a los afectados en Venezuela

La presentación también ha contado con el testimonio del P. Julián Díez CP, quien ha compartido la situación que vive Venezuela tras el terremoto del pasado 24 de junio. Aunque ha reconocido la magnitud de la tragedia, ha querido transmitir un mensaje de esperanza a la Iglesia española: «No matar la esperanza». Al mismo tiempo, ha pedido afrontar la realidad «con honestidad», ante una catástrofe humanitaria que ha dejado numerosas víctimas, miles de damnificados y una enorme destrucción.

 

El misionero ha explicado que la Iglesia está siendo una de las primeras en responder a la emergencia. Las parroquias se han convertido en lugares de acogida para quienes lo han perdido todo, a pesar de que muchas iglesias, casas parroquiales y centros pastorales también han resultado gravemente dañados. En este contexto, ha hecho un llamamiento a mantener la ayuda solidaria hacia Venezuela, especialmente a través de los misioneros que permanecen sobre el terreno.

 

Díez ha señalado que, en estos momentos, las principales necesidades pasan por garantizar alimentos, agua potable, atención sanitaria y acompañamiento psicológico a los afectados. Una vez finalizada la búsqueda de supervivientes, ha explicado que comienza una nueva etapa centrada en la reconstrucción de viviendas, infraestructuras y del tejido social. «La prioridad urgente sería la recepción, la comida básica, el agua» y, junto a ello, «la atención médica», ha señalado.

 

Finalmente, el sacerdote pasionista ha destacado que la Iglesia está llamada a seguir siendo cercana a quienes más sufren y a convertirse en «la voz de los sin voz». Aunque ha reconocido que el proceso de reconstrucción será largo, se ha mostrado confiado en la capacidad del pueblo venezolano para salir adelante gracias a sus profundas raíces y a la solidaridad nacional e internacional. «Tenemos que mirar a los pobres con misericordia» y mantener vivo ese «terremoto de solidaridad» que permita aliviar el sufrimiento de tantas personas.

 

Una misión que nace del bautismo

Por su parte, el secretario de la Semana Española de Misionología, Carlos Izquierdo, ha recordado la profunda tradición misionera de la archidiócesis de Burgos, que cuenta actualmente con 418 misioneros repartidos por el mundo. A partir del lema de esta edición, La misión es nuestra vocación, ha explicado que las jornadas pretenden recordar que la misión no es una tarea reservada a unos pocos, sino que nace del bautismo y forma parte de la identidad de todo cristiano. «Todo bautizado es una vocación, es decir, es un llamado a ser hijo de Dios y, como hijo de Dios, es enviado», ha señalado. Asimismo, ha explicado que el programa abordará esta realidad desde perspectivas bíblicas, teológicas, antropológicas, familiares y pastorales.

 

Seguimiento de la SEM por streaming

Además de presencialmente en el Seminario de San José de Burgos, las ponencias y mesas redondas de la 78 Semana Española de Misionología podrán seguirse por streaming a través del canal de YouTube de la Facultad de Teología del Norte de España, Sede de Burgos, en este enlace.

 

La lección inaugural, a cargo de Mons. Argüello, ha podido seguirse este lunes, 6 de julio, a las 18:30h en este enlace.

 

La Ponencia I y la Ponencia II, a cargo de Lorenzo de Santos y de Carlos Chana, respectivamente, podrán seguirse este martes, 7 de julio, a partir de las 10:00h, en este enlace.

 

La Ponencia III y la Ponencia IV, a cargo de Miguel Garrigós y de Ximena Cabezas, respectivamente, podrán seguirse este miércoles, 8 de julio, a partir de las 10:00h, en este enlace.

 

La mesa redonda, con testimonios de familias misioneras de CSF y OCASHA-LM, podrá seguirse este miércoles, 8 de julio, a partir de las 16:30h, en este enlace.

 

La Ponencia V y la Ponencia VI, a cargo del P. Eduardo Tchipolo CSSp y de Mons. Segura, respectivamente, podrán seguirse este jueves, 9 de julio, a partir de las 10:00h, en este enlace.

Espinosa de los Monteros acoge el Día del Misionero Burgalés

por Natxo de Gamón,

 

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Espinosa de los Monteros se convirtió el pasado sábado, 4 de julio, en el punto de encuentro de la familia misionera burgalesa con motivo de la celebración del XXXIX Día del Misionero Burgalés, una jornada de convivencia, oración y reconocimiento al compromiso de los hombres y mujeres que anuncian el Evangelio en los cinco continentes.

 

Bajo el lema Tejiendo redes de paz, más de 150 personas entre misioneros regresados y familiares venidos de diferentes lugares de la provincia se dieron cita en la villa espinosiega para recordar y agradecer la labor de los 418 misioneros burgaleses que desarrollan su misión en cerca de sesenta países.

 

La jornada comenzó con la acogida de los asistentes en la plaza de la localidad. La delegada para las Misiones, Maite Domínguez, tomó la palabra para saludar a los presentes. En nombre del arzobispo, el vicario general Carlos Izquierdo tomó la palabra también para, finalmente, recibir la bienvenida del alcalde de Espinosa de los Monteros, Jean Paul Sánchez, y del párroco, Lorenzo Carrillo.

 

La mañana continuó con una conferencia a cargo del sacerdote burgalés Jorge López Martínez, director del Instituto Español de Misiones Extranjeras (IEME) y misionero en Zambia, quien compartió su experiencia y animó a seguir fortaleciendo el espíritu misionero de la Iglesia.

 

Posteriormente se celebró la Eucaristía, momento central del encuentro, que estuvo presidida por el vicario general y concelebrada por 15 sacerdotes misioneros y en la que se tuvo un recuerdo especial para todos los misioneros burgaleses, así como para sus familias y comunidades de origen, poniendo en valor su entrega generosa y su testimonio de fe y solidaridad.

 

Tras la celebración eucarística, los participantes compartieron una comida de fraternidad que favoreció el reencuentro entre familiares, amigos y colaboradores de las misiones, en un ambiente de cercanía y alegría.

 

Por la tarde, los asistentes pudieron disfrutar de varias actividades culturales coordinadas por los voluntarios del pueblo: una ruta teatralizada por las calles de Espinosa, a cargo del grupo de animación de calle de la villa y la visita al museo de los Hermanos Mena, con una excelente colección de arte contemporáneo.

 

La edición de este año tuvo además un significado especial para Espinosa de los Monteros, al destinarse la colaboración solidaria de la jornada a un proyecto en Camerún promovido por el escolapio espinosiego Pedro Martínez Santamaría, reforzando así el vínculo de la villa con la labor misionera.  También la presencia del sacerdote más longevo de la archdiócesis y misionero en Venezuela, Teodoro.

 

El Día del Misionero Burgalés volvió a poner de manifiesto la vitalidad de la misión burgalesa y el compromiso de toda una diócesis que continúa acompañando a quienes dedican su vida al servicio de los demás, llevando un mensaje de esperanza, fraternidad y paz a los lugares más necesitados del mundo.

El Camino Ignaciano abrirá el curso pastoral para los jóvenes de la archidiócesis

por Natxo de Gamón,

Imagen de la primera etapa del Camino Ignaciano, entre Loyola y Zumárraga. | Foto: caminoignaciano.org.

 

Un año más, la Delegación para la Infancia, la Adolescencia y la Juventud de la archidiócesis de Burgos ha puesto en marcha una nueva iniciativa pastoral al inicio del curso. Tras varios años realizando etapas del Camino de Santiago, en esta ocasión, la Delegación ha organizado una nueva propuesta en torno al Camino Ignaciano o de San Ignacio de Loyola, con la organización de varias etapas que se celebrarán del 9 al 11 de septiembre de 2026. La propuesta se ha planteado como un primer encuentro tras el verano para adolescentes y animadores de las parroquias.

 

Esta experiencia, enmarcada dentro de la pastoral juvenil, busca ofrecer un espacio de convivencia, oración y conocimiento mutuo al inicio del curso. Al mismo tiempo, servirá como punto de partida de un proyecto más amplio que se desarrollará durante los próximos años.

 

Un Camino con horizonte en 2029

La iniciativa inaugura el recorrido del Camino Ignaciano, que acompañará a los jóvenes de la archidiócesis durante tres años, con el objetivo de culminar en Manresa (Barcelona) en 2029, coincidiendo con el año jubilar de este itinerario espiritual.

 

En esta primera edición, el tramo elegido ha sido el que une el santuario de Loyola con el santuario de Aranzazu, un recorrido especialmente significativo tanto por la figura de san Ignacio como por su riqueza espiritual y natural. Además, la llegada a Aranzazu permitirá a los participantes ganar el jubileo con motivo del 800º aniversario del tránsito de san Francisco de Asís.

 

Tres días de convivencia, peregrinación y formación

El programa del Camino Ignaciano organizado por la Delegación para la Infancia, Adolescencia y Juventud de Burgos se ha estructurado en tres jornadas que combinan formación, peregrinación y actividades lúdicas.

 

El miércoles, 9 de septiembre, los participantes llegarán a Loyola al mediodía —teniendo que llevar la comida— y comenzarán la experiencia con una aproximación a la figura de san Ignacio. Durante esta jornada se visitará la casa del santo, se presentará el Camino y se compartirán momentos de oración y convivencia.

 

El jueves, 10 de septiembre, estará centrado en la peregrinación. Los jóvenes recorrerán la etapa entre Loyola y Zumárraga, donde tendrá lugar la comida. Después de conocer el entorno, regresarán en autobús al albergue de Loyola, donde continuarán las actividades previstas.

 

Finalmente, el viernes, 11 de septiembre, el grupo se trasladará nuevamente a Zumárraga para completar la etapa hasta el santuario de Aranzazu. Este último tramo discurrirá por el parque natural de Aizkorri-Aratz, y culminará con la llegada al Santuario, donde podrán obtener el jubileo.

 

Alojamiento, plazas e inscripción

Durante las dos noches, los participantes se alojarán en el albergue que los jesuitas tienen en Loyola, lo que facilitará la convivencia del grupo en un mismo espacio.

 

El Camino Ignaciano cuenta con plazas limitadas —restringidas a la capacidad de un autobús—, y desde la Delegación se ha animado a las parroquias a fomentar la participación de adolescentes y animadores.

 

El precio de la actividad es de 70 euros e incluye los transportes en autobús, las comidas, la visita a la casa de san Ignacio, el alojamiento y el seguro. Para participar en esta iniciativa es necesario inscribirse en este enlace.

 

Con esta propuesta, la archidiócesis refuerza su apuesta por la pastoral juvenil, ofreciendo una experiencia que combina espiritualidad, naturaleza y convivencia, y que abre un itinerario de largo recorrido para los próximos años.

 

«El latido misionero»

por Natxo de Gamón,

Este año, el Día del Misionero Burgalés se ha celebrado en Espinosa de los Monteros.

Escucha aquí el mensaje de Mons. Iceta

Queridos hermanos y hermanas:

 

Ayer, en la villa de Espinosa de los Monteros, a la sombra de la iglesia de Santa Cecilia y bajo el lema Tejiendo redes de paz, celebramos el XXXIX Día del Misionero Burgalés. Fue una jornada de encuentro, alegría y gratitud; un momento muy especial para contemplar el latido universal de la Iglesia, que continúa enviando hombres y mujeres hasta los confines del mundo para hacer visible el rostro misericordioso de Cristo.

 

La realidad misionera de nuestra archidiócesis es, cada vez, más sorprendente. Y como Dios no se deja ganar en generosidad, hoy son 418 los misioneros burgaleses que están presentes en 60 países de los cinco continentes. hombres y mujeres que, como lámparas encendidas por el Espíritu en la noche del mundo, siembran la Palabra y hacen que el amor de Dios siga reuniendo a la humanidad dispersa en una sola familia, alrededor del corazón del Padre. Su voz, como un río silencioso de gracia que nace en la fe de nuestra tierra y desemboca en los pueblos del mundo, lleva la luz del Resucitado allí donde el dolor oscurece, para perpetuar que Dios escribe su Evangelio con la tinta humilde de las vidas entregadas.

 

Cada uno de ellos, con su inagotable donación, escribe una hoja del Evangelio, porque su vida es una prolongación de las manos de Cristo, una llama inextinguible que arde lejos de su hogar para que otros nunca vuelvan a sentir frío. Merced a ellos, el nombre de Burgos se pronuncia en lenguas y culturas diversas, mientras el Amor continúa tejiendo, silenciosa y bondadosamente, una sola familia bajo el Cielo.

 

Detrás de cada cifra, hay sacerdotes diocesanos, religiosos sacerdotes, religiosas, laicos y familias que un día se dejaron seducir por esa voz del Señor que les susurraba en lo más profundo de su corazón una llamada eterna: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio» (Mc 16, 15).

 

Algunos prestan sus vidas en las grandes ciudades de América; otros acompañan comunidades en las aldeas de África; otros anuncian la esperanza en Asia, Europa u Oceanía. Allí donde se encuentran, hacen presente una Iglesia que sale de sí misma para encontrarse con la persona concreta, especialmente con quien más sufre, con quien vive en la periferia del mundo o del corazón.

 

Pero el dato es insensible si nos quedamos solamente en la noticia. Lo fundamental son los nombres, las historias que guardan sus secretos, las vocaciones cumplidas, las renuncias silenciosas, las noches de silencio y oración, los caminos recorridos y las vidas entregadas por anunciar el Evangelio. El Padre nunca ha dejado de llamar a cada uno por su nombre. Por eso la Iglesia, cuando evangeliza, no hace otra cosa que prolongar en la historia el latido mismo del corazón de Dios. Y quien se deja derramar por ese amor, descubre que la misión no consiste tanto en ir lejos cuanto en dejar que Cristo viva tan profundamente en uno mismo que su luz termine alcanzando horizontes que jamás habríamos imaginado.

 

El lema Tejiendo redes de paz rememora una imagen sencilla que nos remite a las redes de los pescadores del Evangelio, a los hilos invisibles que unen pueblos y culturas, y también a esa paciente labor de quienes construyen fraternidad allí donde existen guerras, divisiones o conflictos. La paz no se improvisa: se teje, se entrelaza, se construye lentamente, hilo a hilo, gesto a gesto, encuentro a encuentro. Y se cumple cuando un sacerdote acompaña a quien ha perdido toda esperanza, cuando una religiosa permanece horas al lado de alguien que tiembla de miedo, cuando una familia misionera comparte todo con quienes viven en la pobreza, cuando un laico educa, sostiene y anima…

 

La paz auténtica nace de corazones reconciliados y de comunidades que aprenden a reconocerse como hermanas e hijas del mismo Padre. Una paz que florece, en profundo silencio, donde el amor de Cristo encuentra manos dispuestas a servir y vidas capaces de entregarse hasta el final.

 

Nadie puede sentirse ajeno al sufrimiento de sus hermanos. Esta es la llamada que nos hace este Día del Misionero Burgalés. Que María, la Reina de las Misiones, acompañe a todos nuestros misioneros, sostenga con fidelidad sus pasos, fortaleza su entrega y mantenga viva en nosotros la pasión por anunciar a Jesucristo. Y que el Señor nos conceda a nosotros seguir, con alegría y entusiasmo, tejiendo redes de paz, como humildes artesanos de la esperanza.

 

Con gran afecto, pido a Dios que os bendiga.

✠ Mario Iceta Gavicagogeascoa
Arzobispo de Burgos

Ars Mercatorum recupera la huella mercantil del esplendor renacentista en Burgos

por Natxo de Gamón,

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La Fundación Ars Burgensis ha presentado esta mañana Ars Mercatorum – Ruta de los Mercaderes, una propuesta cultural y turística que invita a redescubrir el esplendor de la Burgos de los siglos XV y XVI. El acto ha tenido lugar en el salón de tapices de la iglesia de San Nicolás de Bari, obispo, uno de los espacios incluidos en este nuevo itinerario que conecta patrimonio, historia y fe en el casco histórico alto de la ciudad.

 

El proyecto Ars Mercatorum se ha concebido como un recorrido por la antigua calle de Fernán González, considerada la ‘milla de oro’ burgalesa en época renacentista. En menos de un kilómetro, la iniciativa reúne algunos de los espacios más significativos del auge económico de la ciudad, cuando el comercio de la lana con Flandes convirtió a Burgos en un referente europeo.

 

Durante la presentación, el director general de la Fundación Ars Burgensis, Rodrigo Sáiz García, ha destacado el carácter integrador de esta propuesta, señalando que «hoy presentamos otro nuevo proyecto, este imbricado en la ciudad de Burgos», en continuidad con otras iniciativas recientes de la entidad. Ars Mercatorum, ha explicado, supone «un guiño también a la ciudad de Burgos» y responde a la vocación de difundir su patrimonio cultural.

 

El itinerario incluye tres templos de gran valor patrimonial: la iglesia de San Nicolás de Bari, obispo; la iglesia de San Gil, abad; y la iglesia de San Esteban, que alberga el Museo del Retablo. Estos espacios pueden visitarse mediante una entrada conjunta de siete euros, facilitando el acceso a un conjunto de gran valor histórico y artístico.

 

El párroco de San Nicolás y de San Gil, Enrique Ybáñez Vallejo, ha subrayado el origen del proyecto, nacido ante el desconocimiento de parte del patrimonio local: «probablemente, si os preguntara cuántos conocíais el Museo de Tapices de San Nicolás, quizá el 90 por ciento diría que no». En este sentido, Ars Mercatorum pretende dar a conocer «muchos rincones secretos en Burgos» y poner en valor su riqueza cultural.

 

Además de los templos, la ruta incorpora referencias a edificios civiles vinculados al pasado mercantil, como el Palacio de Castilfalé, la Escalera Dorada, la Casa del Cubo o el Palacio de las Cuatro Torres. Según ha explicado Ybáñez, el hilo conductor de todos estos espacios es la acción de los mercaderes, que impulsaron tanto construcciones religiosas como civiles, configurando un modelo singular en Europa.

 

«No es ni la Iglesia ni la nobleza la que construye los edificios, sino la burguesía», ha afirmado, destacando el papel de estos comerciantes en la transformación urbana y artística de la ciudad. Este enfoque ha sido desarrollado con la colaboración de la catedrática Pilar Alonso Abad, que ha contribuido a articular el relato histórico de la ruta.

 

Tecnología al servicio del visitante

Ars Mercatorum incorpora herramientas tecnológicas para enriquecer la visita. A través de una aplicación móvil, disponible en español, inglés y francés, el visitante puede acceder a audioguías, contenidos visuales y un sistema interactivo que facilita el recorrido. Este recurso busca mejorar la experiencia y adaptarla a las demandas del turismo actual.

 

El concejal de Turismo del Ayuntamiento de Burgos, Carlos Niño Pérez, ha valorado positivamente la iniciativa y ha mostrado el apoyo del Ayuntamiento, afirmando que «es un proyecto muy interesante, coherente, moderno» y que contribuye a potenciar los activos turísticos de la ciudad. Asimismo, ha destacado la importancia de la colaboración institucional para «promocionar toda la riqueza que tiene Burgos, que es mucho y, a veces, muy desconocida».

 

En cuanto a la acogida inicial, los responsables han señalado que, en una fase preliminar de dos meses, las parroquias implicadas han recibido cerca de 9.000 visitantes, lo que refleja el interés suscitado por esta propuesta. Ars Mercatorum aspira así a consolidarse como un nuevo atractivo turístico, capaz de complementar la visita a la Catedral y ampliar el conocimiento del patrimonio burgalés.

La iniciativa se enmarca en una estrategia más amplia de la Fundación Ars Burgensis, orientada a crear una red de productos culturales que permitan al visitante descubrir de forma estructurada la riqueza artística y espiritual de la archidiócesis.