En el miércoles de ceniza, el arzobispo solicitó extirpar de nuestras vidas los elementos que nos alejan de Dios y de los demás y vivir la Cuaresma como un tiempo de gracia y conversión.
Una treintena de sacerdotes diocesanos ha participado durante los días de Carnaval en unas jornadas de convivencia y oración junto al arzobispo en torno al fundador de la Compañía de Jesús.