La «economía de Francisco» marca las jornadas de divulgación de la Doctrina Social de la Iglesia

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Hace dos años, el 24 de septiembre de 2022, el papa Francisco firmaba en Asís el «Pacto por una nueva economía», junto a un millar de jóvenes economistas, empresarios y agentes de cambio, venidos de 120 países. El texto comienza diciendo: «Conscientes de la responsabilidad que pesa sobre nuestra generación, nos comprometemos ahora, individualmente y todos juntos, a gastar nuestras vidas para que la economía de hoy y de mañana se convierta en una economía de Evangelio». Y concluye: «No es una utopía, porque ya la estamos construyendo. Y algunos de nosotros, en mañanas particularmente luminosas, ya hemos vislumbrado el comienzo de la tierra prometida».

 

La «economía de Francisco» centró ayer la atención en las XXIII Jornadas de Divulgación de la Doctrina Social de la Iglesia, centradas este año en la «Economía para el bien común». Marta Pedrajas, subdirectora de políticas de desarrollo en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España y profesora en la Fundación Pablo VI y en la Universidad Pontificia de Salamanca, y Yoselin Rodrigues, joven emprendedora afincada en Valencia, cofundadora de “Tejiendo impacto” y de “Ualoh”, del equipo coordinador de la Economía de Francisco en España, fueron las encargadas de presentar las líneas clave de la visión económica del Santo Padre.

 

Tras dar unas pinceladas sobre nuestra realidad actual, «un mundo turbulento y herido» con mil millones de pobres, nuevas formas de pobreza y una creciente desigualdad, invitaron a leer a realidad «con las lentes de la Doctrina Social de la Iglesia», especialmente Laudato si y Fratelli tutti. Recordaron la llamada del papa Francisco en 2019 a crear una economía profética apostando por los jóvenes economistas y emprendedores, desde la espiritualidad de San Francisco de Asís, no «para» los pobres, sino «desde» los pobres. La pandemia aplazó un gran evento previsto para 2020, que finalmente pudo celebrarse en Asís en 2022, pero a la vez fue una oportunidad para ir creando una gran comunidad online, que se estructura en doce «aldeas» de trabajo que unen economía y ética: Finanzas y humanidad, Trabajo y cuidado, Agricultura y justicia, Energía y pobreza, Gestión y don, Empresas y paz, Economía y mujer, CO2 de las desigualdades, Vocación y beneficio, Economía en transición, Vida y estilo de vida, Políticas y felicidad.

 

Junto a la «Escuela de verano» de una semana en Asís, la Economía de Francisco se articula a través de redes nacionales. En España cuenta con núcleos de trabajo en el País Vasco, Barcelona, Madrid y Valencia. Se complementan así la visión global con la local, a las que hay que añadir una tercera: la personal, lo que cada uno puede hacer en su ámbito cercano. En este sentido, Yoselin Rodrigues presentó su empresa Ualoh, que fabrica muebles con plásticos reciclados, como fruto de la Economía de Francisco. E invitaron a los presentes a unirse con iniciativas concretas desde Burgos (hay un correo electrónico de referencia: eof.espana@gmail.com).

 

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Jóvenes llenos de esperanza en Merindades

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La iglesia de Santa Marina de Villarcayo acogió el pasado viernes el primer ‘Encuentro de Esperanza’ de este curso, una serie de reuniones que organiza la comisión de juventud del arciprestazgo de Merindades para compartir vida y oración con las generaciones más jóvenes de la comarca.

 

Una dinámica ayudó a los jóvenes a profundizar en la oración partiendo del testimonio de santa Teresa de Jesús, santa Teresa de Calcuta y san Francisco de Asís. Siguió un rato de oración que contó con el acompañamiento del coro de familias Santa Cruz de Medina de Pomar. Tras la invitación a participar en el Jubileo de los adolescentes y los jóvenes que se celebra en Roma en 2025 bajo el lema ‘Peregrinos de Esperanza’, el acto concluyó con una cena compartida, momento en el que el juego, las risas y el buen ambiente se adueñaron del centro joven. La comisión arciprestal de Juventud organiza un nuevo ‘Encuentro Esperanza’ para el 21 de febrero, esta vez en Espinosa de los Monteros.

 

También los catequistas

 

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Además, la parroquia de Santa Cruz de Medina de Pomar acogió el sábado el encuentro arciprestal de catequistas. Contó con la presencia del nuevo delegado diocesano para la Catequesis, Isaac Hernando, que está realizando durante este curso visitas a los arciprestazgos para conocer a los equipos de catequistas de cada zona de la diócesis burgalesa. El sacerdote animó a los catequistas a continuar la misión con formación como la que se ofrecerá en el próximo encuentro diocesano de Catequistas, programado para el 18 de enero.

 

El encuentro prosiguió con una charla-coloquio en torno al buen catequista, que ofreció Quique Ugarte, coordinador de catequistas de grupos juveniles de la parroquia Santa Cruz. Tomando como base las recomendaciones para ser un buen catequista que les dejó nuestro arzobispo mons. Mario Iceta en su visita del pasado mes de septiembre, Quique animó a sus compañeros a sentir la vocación de catequistas llamados como un discípulo-misionero que reza, se prepara y forma, tiene paciencia y saca lo mejor de cada uno de sus niños o jóvenes.

 

Por la tarde, la comunidad de Clarisas del Monasterio de Santa Clara recibió a los catequistas medineses, que compartieron con ellas lo vivido en la mañana para finalizar el encuentro haciendo Lectio Divina, reflexionando en torno al evangelio de San Mateo.

Jesús eucaristía «es ayuda y da esfuerzo» para llenar esta ‘tierra vaciada’

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Como un anhelo de que el Señor llene con su presencia la geografía burgalesa, los seminaristas han dispuesto todo para celebrar hoy su tradicional fiesta eucarística del Reservado. Un skyline en el que se intuían algunos de los pueblos más conocidos de la archidiócesis; los modos corporales de oración del patrono de la provincia o las moradas de santa Teresa, que fundó en Burgos su último convento: todo hablaba de esta tierra que llaman «vaciada» pero que los seminaristas desean llenar de Dios, como bien les pidió el papa Francisco el pasado mes de abril. Y de hecho, así ha sido. Jesús eucaristía, portado en la custodia por el arzobispo, ha recorrido los pasillos del Seminario llenando con su presencia los deseos y preocupaciones de nuestros pueblos y ciudades, reflejados en alfombras de serrín y un gran monumento que los seminaristas han dispuesto con esmero.

 

Los futuros sacerdotes saben, sin embargo, que la tarea de evangelizar esta tierra vaciada no será sencilla. De ahí la invitación a «no tener miedo» y dejar «que Jesús se ocupe». Porque «cuando nos ocupamos de Jesús, él se ocupa de nosotros», les ha trasladado el padre Pedro Tomás Navajas, encargado de predicar durante el rezo de Vísperas. «Cuando vienen las dificultades, escuchamos su cercanía que nos dice: ‘ánimo, soy yo; no tengáis miedo’». «Con este buen amigo al lado todo se puede, es ayuda y da esfuerzo», ha continuado el carmelita.

 

El padre Navajas ha dicho que los seminaristas son un «regalo» y un «tesoro que embellece nuestra Iglesia diocesana», una «familia de amigos de Jesús sacramentado» que vive la sinodalidad y que con su trabajo y vocación hacen que «surja una nueva humanidad».

 

Presencia eucarística

 

Con la fiesta del Reservado, los seminaristas recuerdan cada año la presencia de Jesús eucaristía en el sagrario de su capilla, desde que se fundara en 1898. Una celebración que congrega cada año a familiares y amigos de los seminaristas, antiguos alumnos y sacerdotes que se han formado en el edificio del paseo del Empecinado.

 

El rezo de Vísperas y la procesión eucarística han puesto el punto y final a una jornada que comenzaba esta mañana con la celebración de la misa, presidida por mons. Mario Iceta, y en la que ha recordado a los seminaristas que sin sacerdotes y sin eucaristía «la Iglesia no crece».

«Donde no hay Eucaristía, la Iglesia no crece»: Mons. Iceta resalta la misión de la Iglesia Diocesana

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Este domingo, 10 de noviembre, la Iglesia en España celebra el Día de la Iglesia Diocesana. Por ello, en la celebración de la tradicional fiesta del Reservado en el Seminario Diocesano de San José, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos, ha recordado en su homilía la importancia de la Iglesia local, que «se hace presente en torno al pastor» y que es, a su vez, reflejo de la Iglesia universal, una, santa, católica y apostólica. En su intervención, Mons. Iceta ha explicado que la Iglesia Diocesana, a diferencia de lo que a veces se interpreta, «no es como una sucursal, una delegación de la Iglesia universal», sino que es una presencia sacramental y completa en cada lugar, constituida alrededor de la Eucaristía y de la figura del pastor que representa a Cristo y es sucesor de los apóstoles.

 

Mons. Iceta ha subrayado que la vida de la Iglesia se sostiene en cuatro elementos esenciales: el pastor, la sucesión apostólica, la Eucaristía y la Palabra de Dios. Tratándose el Reservado de la fiesta eucarística por antonomasia en el Seminario, en sus palabras, ha apuntado cómo «cuando vemos lugares donde ya lamentablemente no hay sacerdote porque hay pocos… podemos pensar que una celebración de la Palabra es suficiente, pero faltan dos polos esenciales, el pastor y la Eucaristía». En este sentido, ha animado a los fieles de las parroquias sin presencia regular de un sacerdote a desplazarse a lugares donde haya celebración eucarística, destacando que «la Iglesia se realiza en la Eucaristía».

 

Durante la homilía, el arzobispo también ha hecho referencia al Día de la Iglesia Diocesana, celebrado hoy en toda España, recordando la importancia de la comunión de todos los fieles en torno a su obispo y a la misión evangelizadora de cada comunidad diocesana. «La Iglesia vive y se genera a partir de la Eucaristía», ha afirmado, citando la encíclica Ecclesia de Eucharistia de san Juan Pablo II. Mons. Iceta también ha señalado que la Eucaristía es indispensable para que la Iglesia crezca, explicando que «donde no hay Eucaristía, la Iglesia no crece, se mantiene». Ha recordado que en situaciones de persecución, como en Asia o en la Rusia comunista, la Iglesia logró sostenerse gracias a la fe de «laicos santos» que mantenían viva la Palabra de Dios. Sin embargo, la falta de la Eucaristía y de un pastor impedían el crecimiento pleno de la comunidad cristiana, destacando así la relevancia del sacramento eucarístico para una Iglesia fecunda y viva.

 

Finalmente, Mons. Iceta ha invitado a los presentes a reflexionar sobre la confianza en Dios, tomando como ejemplo la generosidad de las viudas de la Escritura, que, aun en su pobreza, ofrecieron lo que tenían. «¿De dónde surge esta gran generosidad? Surge de la fe. Sabiendo que en último término, Dios cuidará de sus vidas», ha dicho. Siguiendo el ejemplo de estas mujeres, ha animado a los fieles a ofrecerse con generosidad y alegría, recordando que «el Señor cuida de nosotros… y nos da la abundancia y la riqueza, nos da la eternidad». Mons. Iceta ha finalizado la homilía de la fiesta del Reservado pidiendo la intercesión de la Virgen María para que cada cristiano aprenda a ofrecerse al Señor con confianza y entrega.

 

Por la tarde, el Seminario ha acogido la segunda parte de la celebración con el rezo solemne de las Vísperas, con la predicación de Pedro Tomás Navajas OCD y una procesión eucarística por los andenes del edificio.

Mons. Mario Iceta: «El Señor siempre responde con gran generosidad»

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El arzobispo de Burgos, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, ha presidido esta tarde la misa de clausura del Encuentro Pastoral Diocesano. Una cita celebrada en Lerma, que este año ha tenido como tema la pastoral en el mundo rural y que ha servido como celebración comunitaria del Día de la Iglesia Diocesana, que se celebrará mañana, domingo, 10 de noviembre.

 

Ante las cerca de 300 personas que han participado en el encuentro, congregadas en la iglesia de San Juan de la villa ducal, el arzobispo ha compartido con los fieles un mensaje de esperanza y renovación en la fe, inspirado en las lecturas del día. En su homilía, el arzobispo ha recordado la historia del profeta Elías, una figura «enviada fuera del pueblo de Israel» que, en medio de una época de idolatría, fue testigo de «cómo Dios es el único y gratuito Dios» y cómo siempre responde con generosidad.

 

Mons. Iceta ha destacado que la situación de Elías se asemeja a la que enfrentan los creyentes en la actualidad: «Podríamos aprender de esta historia, porque también pone en frase a muchos ídolos, a los que los hombres y mujeres de hoy brinden tributo». Estos «dioses que no generan libertad ni amor» provocan, según el prelado, «una profunda esclavitud y un profundo vacío en el corazón».

 

En su mensaje, el arzobispo ha llamado a redescubrir el valor de la confianza en Dios, recordando el ejemplo de la viuda de Sarepta, quien a pesar de sus escasos recursos, no dudó en compartir lo poco que tenía. Mons. Iceta ha expresado que «el Señor siempre responde con gran generosidad», y que, al igual que en el relato bíblico, «no se acabó el aceite, no se acabó la harina». Estas palabras han servido para ilustrar la promesa de Dios de cuidar a quienes confían en Él y a actuar generosamente hacia los demás.

 

Para finalizar, Mons. Iceta ha puesto de relieve la lección del Evangelio de hoy, que muestra cómo Jesús valoraba la entrega desinteresada de la viuda que «echó todo lo que tenía para vivir», en contraste con los que solo daban «lo que les sobraba». En este sentido, ha exhortado a los presentes a imitar ese espíritu de desprendimiento: «Tu gracia vale más que la vida», ha dicho, citando el Salmo 63, e instando a los fieles a vivir en el amor a Dios y al prójimo.