«Amar llevando el dolor del otro»

por Natxo de Gamón,

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Con motivo de la reciente Jornada Mundial del Enfermo, la Pastoral de la Salud ha celebrado una sesión formativa en los salones de la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, dirigida a los voluntarios que desarrollan su labor en distintas parroquias del arciprestazgo de Burgos-Gamonal.

 

La ponencia ha sido impartida por Feli Pozo, delegada diocesana de Pastoral de la Salud, bajo el título La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro. A partir de la parábola del buen samaritano, la delegada ha invitado a redescubrir la belleza de la caridad cristiana y la dimensión social de la compasión, especialmente en el acompañamiento a los enfermos.

 

Durante su intervención, Pozo ha señalado que la sociedad actual vive inmersa en la cultura de la inmediatez, las prisas y cierta indiferencia que dificulta el encuentro real con quienes sufren. Frente a ello, ha subrayado la necesidad de detenerse, mirar y dejarse afectar por la realidad del otro.

 

En este contexto, ha planteado algunas cuestiones centrales: «¿Quién es mi prójimo?». La respuesta, ha explicado, es clara: «cualquier necesitado, incluso aquel que no me cae bien». Ser prójimo no depende de la proximidad física o social, sino de la decisión concreta de amar. Amar al prójimo implica mirar, detenerse, prestar atención y dejarse tocar por su sufrimiento.

 

La delegada ha insistido en que el prójimo no es una figura pasiva, sino alguien que sale al encuentro. Para ello, es necesario dejarse mover por el amor de Dios, que permite reencontrarse con uno mismo y con el hermano.

 

La charla ha sido seguida con atención por los asistentes y ha concluido con la llamada a reforzar tres actitudes esenciales en la pastoral con enfermos: ternura, escucha activa y esperanza. El buen samaritano —ha recordado— es quien se detiene ante el sufrimiento, ofrece ayuda concreta y es capaz de amar llevando el dolor del otro.

Fe, arte y amor: la ruta del matrimonio en la catedral de Burgos

por Natxo de Gamón,

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El pasado sábado, 14 de enero, coincidiendo con la festividad de san Valentín, cerca de una veintena de matrimonios de la archidiócesis han participado en una ruta romántica organizada por la Delegación para la Familia y Vida —en el marco de la Semana del Matrimonio—, que ha recorrido distintos espacios de la catedral de Burgos y de su entorno con un enfoque espiritual, artístico y matrimonial.

 

La actividad se ha celebrado en una mañana marcada por el frío característico del invierno burgalés. Los participantes se han reunido con el objetivo de redescubrir el amor conyugal a través de una ruta que ha unido arte, fe e historia, entendiendo el templo como un espacio donde el arte se convierte en oración y el compromiso matrimonial en testimonio visible.

 

El recorrido ha contado con las explicaciones del sacerdote diocesano Raúl Abajo, delegado adjunto de Patrimonio de la archidiócesis. «Con esa sabiduría que solo tienen quienes aman lo que explican, Raúl no solo nos regaló datos históricos y teológicos precisos, sino que supo entrelazarlos con anécdotas y ‘chascarrillos’ que nos arrancaron más de una sonrisa, haciendo que nos olvidáramos de la gélida temperatura para centrarnos en lo cálido de su relato», explica Merche Terradillos, una de las participantes.

 

El Arco de Santa María: la bienvenida del hogar

La ruta ha comenzado en el Arco de Santa María, donde los matrimonios han contemplado los frescos que recuerdan la boda de Felipe III y Margarita de Austria. Durante esta primera parada se ha reflexionado sobre la complementariedad entre el amor cotidiano y la pasión que sostiene la vida matrimonial.

 

«Raúl nos ha invitado a observar la dualidad del amor: por un lado, la figura de Juno o Lucina, diosa del hogar y la vigilancia familiar, que nos recuerda la importancia de cuidar el fuego cotidiano; y por otro, Venus, la pasión que impulsa la unión. Cruzar el arco fue, simbólicamente, una petición colectiva de estas virtudes para nuestros propios matrimonios», apunta.

 

El claustro: alianzas que construyen reinos

Ya en el interior del templo, el grupo ha profundizado en el significado histórico y simbólico del matrimonio a través del recuerdo de la unión entre Fernando III el Santo y Beatriz de Suabia, destacando cómo la solidez del matrimonio puede generar proyectos duraderos en el tiempo, como la propia Catedral.

 

«Aprendimos que el amor matrimonial, cuando es sólido, es capaz de edificar obras que trascienden los siglos. En este espacio, la idea de la ‘encarnación’ y la ‘delicadeza’ de la pedida de mano nos recordaron que Dios se hace presente en la historia humana a través de la luz y la belleza de la familia», señala Terradillos.

 

La capilla de Santa Ana: raíces y dificultades superadas

Uno de los momentos más significativos de la ruta ha tenido lugar ante el retablo de la capilla de Santa Ana, obra de Gil de Siloé. Allí los participantes han contemplado el Árbol de Jesé. «Raúl nos explicó cómo la genealogía de Jesús —desde el origen humilde del pastor hasta la estirpe real— se entrelaza con las miserias y grandezas humanas», narra.

 

Les conmovió especialmente la historia de San Joaquín y Santa Ana, un matrimonio que, a pesar de las dificultades y la espera, se mantuvo unido en la esperanza. «Su abrazo ante la Puerta Dorada es el dogma de la Inmaculada hecho ternura, recordándonos que la salvación se encarna en la realidad de cada matrimonio, de generación en generación. En este entorno tan especial elevamos todos juntos una oración renovando nuestro Sí como matrimonio ante el Señor», recuerda Terradillos.

 

La capilla de los Condestables: la perfección del ‘nosotros’

El recorrido ha continuado en la capilla de los Condestables. Bajo la bóveda calada en forma de estrella de ocho puntas —símbolo del «octavo día» o de la «nueva creación»— han visitado de cerca la tumba de don Pedro Fernández de Velasco y doña Mencía de Mendoza, los fundadores de la capilla. donde se ha reflexionado sobre la complementariedad conyugal a partir del sepulcro de los fundadores de la capilla.

 

«En su sepulcro de mármol, Raúl nos señaló la belleza de la complementariedad: la fuerza y la armadura del varón junto al rosario y la devoción de la mujer. Dos mundos perfectamente representados en esta capilla a un lado y otro de cada figura, que, en su dualidad, alcanzan la igualdad y la plenitud. Es aquí donde el amor se concreta, en el ‘aquí y ahora’ de un hombre y una mujer que deciden caminar juntos. Dejamos atrás esta preciosa capilla con una plegaria al Señor pidiendo que bendiga nuestros matrimonios día a día y nos ayude a crecer juntos como uno solo», expone Terradillos.

 

Las nuevas puertas: el misterio de la Encarnación en el siglo XXI

Uno de los momentos más sugerentes de la ruta por la Catedral fue la parada ante las nuevas puertas para la catedral de Burgos diseñadas por Antonio López y expuestas en el Museo Catedralicio. «Raúl nos ayudó a interpretar cómo estas piezas entroncan con las portadas antiguas del siglo XIII, recordándonos el proyecto amoroso de Dios. Contemplamos en la puerta central la figura de Dios Padre, ese Dios que se muestra ‘velado y desvelado’ en medio de la Creación del hombre y la mujer, simbolizando el amor y la misericordia. En la puerta izquierda vemos representada la Anunciación, y a una María que se hace cercanía absoluta como una figura de apertura y confianza que invita a entrar. La puerta derecha se dedica al Niño Jesús, representando la Encarnación», explica.

 

«Con la azucena como símbolo de la pureza de la Catedral y de María (con esa estética inspirada en la delicadeza de Antonello da Messina), la obra culmina en la representación de un hombre y una mujer contemporáneos. Es el amor hecho concreto: a escala real, del presente. En ese realismo de las figuras encontramos un profundo sentido matrimonial, recordándonos que el misterio de la fe no es algo lejano, sino algo que sucede hoy en nuestra propia historia de amor», apunta Terradillos.

 

Un idioma común

Tras compartir la comida y una agradable sobremesa, la ruta romántica ha concluido con una celebración eucarística teniendo presentes a los santos festejado también en el día: Cirilo y Metodio. «Al igual que ellos crearon un alfabeto para unir pueblos, los matrimonios estamos llamados a construir un idioma común. Un idioma hecho de fidelidad compartida, de caminos emprendidos juntos y de la capacidad de construir incluso en la dificultad», detalla.

 

«Regresamos a casa con el cuerpo algo frío por el invierno de Burgos, pero con el corazón encendido. Gracias a la Delegación por la organización y a Raúl Abajo por recordarnos que, en cada rincón de nuestra Catedral, hay un espejo donde el matrimonio puede mirarse para seguir volando alto», concluye Merche Terradillos.

El Buen Pastor se toma un café misionero con Mons. Jesús Ruiz Molina

por Natxo de Gamón,

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La parroquia de El Buen Pastor de Miranda de Ebro ha acogido este sábado, 14 de febrero, un café misionero con Mons. Jesús Ruiz Molina MCCJ, obispo de Mbaïki (República Centroafricana). organizado por el Grupo de Misiones de la parroquia. El encuentro ha permitido a los asistentes conocer de primera mano la realidad pastoral y social de esta diócesis joven, que celebró el pasado 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, el centenario del inicio de su evangelización.

 

Durante la sesión, el prelado burgalés —natural de la Cueva de Roa y ordenado en El Buen Pastor en 1987— ha presentado los principales proyectos que impulsa en su diócesis. Entre ellos destaca la formación de agentes de pastoral, considerada una pieza clave para la evangelización, así como la alfabetización infantil, ya que aproximadamente el 60 % de los niños no está escolarizado. También ha explicado el trabajo formativo con los futuros sacerdotes, dos de los cuales se están preparando actualmente en la Facultad de Teología del Norte de España, sede de Burgos.

 

Otro de los ejes de la misión de este obispo comboniano es la promoción de las niñas mediante el internado de Santa Mónica, así como la atención a la población pigmea Aka, un pueblo minoritario que vive en muchas ocasiones en situaciones de semiesclavitud. En el ámbito sanitario, ha explicado la puesta en marcha de clínicas móviles atendidas por médicos voluntarios del país, orientadas a atender a las personas más vulnerables.

 

Parte de esta labor también ha sido recogida en su participación en el programa televisivo Últimas preguntas de La 2 de TVE, donde ha abordado cuestiones relacionadas con la misión y la realidad social del país.

 

El párroco de El Buen Pastor, Carlos Navarro, ha valorado muy positivamente la experiencia de este café misionero y ha señalado que «ha sido una gran suerte contar con su presencia entre nosotros». Asimismo, ha destacado que el testimonio del obispo «nos transmite la alegría de la fe de nuestros hermanos africanos y la esperanza en un futuro mejor donde el amor de Dios reine entre nosotros».

 

El encuentro ha servido para reforzar la dimensión misionera de la comunidad parroquial y para recordar la llamada a vivir la fe desde la solidaridad universal, apostando —como ha recordado Mons. Ruiz Molina durante la celebración eucarística del Domingo VI del Tiempo Ordinario— por «la sabiduría de Dios y la vida en plenitud».

El arciprestazgo del Vega se forma en IA al servicio de la evangelización

por Natxo de Gamón,

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El arciprestazgo de Burgos-Vega ha organizado este lunes, 9 de febrero, en la parroquia de San Josemaría Escrivá, un encuentro formativo sobre el uso de la inteligencia artificial al servicio de la evangelización. La sesión ha reunido a fieles, catequistas, laicos y sacerdotes de distintas parroquias con el objetivo de profundizar en las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para el anuncio del Evangelio.

 

La jornada de formación ha comenzado con un momento de oración, en el que los participantes se han puesto «en manos de Jesús» y han encomendado sus deseos de aprender a evangelizar en el contexto actual. Durante este momento se han recordado las palabras del Evangelio «Id y haced discípulos a todos los pueblos», interpretándolas también como una llamada a estar presentes en los espacios digitales.

 

La formación ha sido impartida por Rodrigo García, responsable de comunicación de la unidad pastoral de San Antonio Abad y Nuestra Señora del Pilar, quien ha presentado herramientas concretas, ejemplos prácticos y estrategias que ya están siendo utilizadas en distintos proyectos evangelizadores. Según ha explicado Denis López, uno de los participantes en el encuentro, «nos hemos reunido con un mismo anhelo: descubrir nuevas formas de anunciar a Cristo en la catequesis, en redes sociales y en otros ámbitos».

 

Durante la sesión también se ha recordado el testimonio de Carlo Acutis como ejemplo de uso evangelizador de la tecnología, subrayando cómo las herramientas digitales pueden convertirse en instrumentos de misión cuando se ponen al servicio del Evangelio.

 

El encuentro de formación ha concluido en un ambiente de convivencia fraterna. En palabras de Denis López, «ha sido una tarde de aprendizaje, preguntas, risas y mucha ilusión compartida», en la que los participantes han reafirmado su compromiso de ser testigos del Evangelio también en el entorno digital.

«Queremos que vean que ser católico no es algo raro»

por Natxo de Gamón,

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La presencia de Misión País en Aranda de Duero ha dejado una huella profunda en la vida parroquial y juvenil tras una semana de actividades evangelizadoras, convivencia y testimonio cristiano. Jóvenes universitarios han dedicado sus vacaciones a la misión, integrándose en la vida de la parroquia y desarrollando iniciativas dirigidas especialmente a jóvenes, familias y niños.

 

Julia Singla, misionera de 19 años procedente de Barcelona, explica que Misión País nació en España en 2014, tras haberse desarrollado previamente en otros países, con el objetivo de que jóvenes católicos dediquen parte de sus vacaciones universitarias a la evangelización. Según ha señalado, el proyecto, que se nutre de la espiritualidad de movimiento de Schoenstatt, busca que los jóvenes vivan «como discípulos y misioneros de Jesucristo» y acerquen a otras personas a sus parroquias a través del testimonio de vida.

 

Sobre la llegada de la misión a la localidad ribereña, ha explicado que la iniciativa se ha desarrollado tras la invitación de Álvaro Zamora, vicario parroquial en San Juan de la Vera Cruz y Santa Catalina, que conoció el proyecto en Lourdes. La misionera ha asegurado que lo que impulsa a los jóvenes a participar es «el amor que tenemos por la Virgen y por Jesús» y la necesidad de comunicar esa experiencia a los demás.

 

Durante la semana, los jóvenes han realizado actividades en la calle y visitas puerta a puerta. Julia ha detallado que una de las iniciativas más características consiste en llevar pequeñas imágenes de la Virgen en forma de santuario portátil por las calles, con el objetivo de acercar la presencia de María a todas las personas, también a quienes no acuden habitualmente a los templos. En ese contacto directo con los vecinos, ha explicado, las reacciones han sido variadas, desde quienes no han querido abrir la puerta hasta quienes han agradecido la iniciativa o han pedido oración por sus intenciones personales.

 

La misionera ha subrayado también la exigencia física y emocional de la experiencia, marcada por jornadas intensas con pocas horas de descanso. Sin embargo, ha asegurado que «el Señor nos regala una fuerza sobrehumana» y que la alegría de entregarse a los demás sostiene el esfuerzo diario. «Cuando estás entregando la vida por los demás te invade una energía y una alegría que no sabes de dónde viene», ha afirmado.

 

Entre los objetivos principales de la misión, ha destacado la intención de mostrar que la fe cristiana sigue viva y es actual. «Principalmente lo que queremos es que vean que ser católico no es algo raro ni algo antiguo. Que el cristianismo está vivo, que Jesús está vivo y que es para todos», ha señalado.

 

«Un antes y un después» para GPJ

Desde la parroquia, la experiencia también ha sido valorada de forma muy positiva. Blanca, joven de 16 años de la parroquia de Santa Catalina e integrante de los Grupos Parroquiales Juveniles (GPJ), ha asegurado que la acogida de los misioneros ha sido «una de las mejores experiencias» vividas por el grupo. Según ha explicado, la convivencia durante esos días ha permitido compartir la fe con jóvenes de otras realidades y crear vínculos que han definido como «una familia».

 

La joven ha destacado especialmente la alegría y disponibilidad de los misioneros, así como su entrega total a la misión. «Han venido su semana de vacaciones y lo han dado todo con alegría», ha explicado, subrayando también el impacto que ha supuesto ver a decenas de jóvenes participando en celebraciones entre semana.

 

En el plano personal, Blanca ha señalado que la experiencia ha reforzado su vivencia de la fe y su relación con la Virgen María. Además, ha afirmado que la misión ha supuesto «un antes y un después» para el grupo juvenil y que, aunque los frutos se verán con el paso del tiempo, confía en que aumenten la alegría, la participación y la vida de fe en la parroquia.

 

Tanto los misioneros como los jóvenes de la parroquia han coincidido en que el principal fruto de la misión ha sido sembrar esperanza y recordar que la vida cristiana sigue teniendo sentido para los jóvenes y para la sociedad actual.