Los templos de cuatro localidades del Arlanza podrán visitarse hoy sábado, desde las 17:00 a las 20:00, gracias a la iniciativa del arciprestazgo, que por undécimo año consecutivo organiza esta «Jornada de Puertas Abiertas».
En esta ocasión podrán visitarse las iglesias de Santa María del Campo, Torrecitores del Enebral, Royuela de Riofranco y Torrepadre. En todas ellas una persona ejercerá de guía.
Para culminar la jornada, la iglesia colegiata de Nuestra Señora de la Asunción de Santa María del Campo acogerá un concierto de órgano a las 20 h.
La 70 Semana Española de Misionología (SEM) concluyó ayer con la ponencia sobre «Valores familiares para sociedades líquidas», del profesor Agustín Domingo Moratalla y la conferencia de clausura de Begoña Ladrón de Guevara, presidenta de la Confederación Nacional de padres de alumnos (COFAPA), quien habló de «La familia, bien necesario para la sociedad».
Moratalla, profesor de la Universidad de Valencia y director de la sección UIMP en Valencia, describió «las grietas» de la cultura actual, una cultura «del deseo y la liquidez» y animó a la familia a desactivar esos influjos y defender sus valores esenciales. El profesor lamentó que «en nuestra sociedad, los deseos se pueden convertir en derechos y los valores se queden como algo contracultural».
«Aunque la perspectiva de la familia cristiana misionera es contracultural, hay muchas grietas morales por las que la familia puede ser subversiva. No nos debe preocupar que descienda la ‘acción cristiana’, sino la ‘pasión cristiana’», subrayó.
«En una sociedad que te obliga a romper con tus raíces –añadió Moratalla– debemos recuperar y responder a la pregunta: «’¿Quién necesita de ti?’» y subrayó que la comunidad cristiana y la familia nos necesitan.
Don Francisco Pérez, presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (CEM) clausuró la Semana, acompañado por otros dos obispos miembros de la CEM, Ramón del Hoyo, obispo emérito de Jaén, y Francisco Cerro, obispo de Coria-Cáceres. Don Francisco afirmó que la familia es «la célula sacramental que nos permite participar en la vida y misión de la Iglesia».
La semana de Misionología concluyó con una barbacoa y una foto de familia en la que alrededor de 50 familias de misioneros burgaleses se unieron a los participantes de la SEM.
Más libertad de decisiones, más igualdad hombre-mujer y más fraternidad. Estos son los rasgos que definen la familia actual, según Mª Salomé Adroher, experta en Derecho Internacional de la Universidad de Comillas y ex directora de Familia e Infancia del Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales, quien disertó ayer sobre Familia: misionera en la sociedad actual para abrir la tercera jornada de la 70 Semana Española de Misionología. Tras situar al auditorio en el perfil de la familia española actual con una serie de datos recientes (CIS, 2015), aseveró que la familia española es la ONG más importante y, a veces, la menos apoyada. «Ser padre es el mayor gesto de solidaridad y tener hermanos es el primer aprendizaje en fraternidad».
La familia actual tiene tres retos importantes: conciliación (no se puede expulsar de la familia a los dependientes), afrontar los riesgos de las nuevas tecnologías para que no quede mitigada la comunicación, e individualismo (atención a la búsqueda exclusiva de la libertad individual).
Desde esta panorámica propuso a toda la Iglesia una nueva mirada a la familia: la familia no es un sujeto pasivo de la pastoral, sino el agente primordial. La familia, todas las familias, son la primera facultad de Teología. La familia no es receptora de la pastoral, es agente primordial. Es el primer lugar donde se aprende a entregarse al prójimo y ponerse en su lugar. Preciosas las palabras del Papa: «es el proyecto de hacer domicilio al mundo».
La Iglesia ha cambiado su manera de ver a la familia y ha dejado de considerarla como un segundo espacio o espacio imperfecto, donde se daba primacía a los religiosos y clérigos. Este cambio hace que ahora sus preocupaciones no sean, así insiste el Papa, las cuestiones de moral sexual o de bioética, sino los problemas de la misma familia. Estos son los problemas que deben interesar y debe atender la Iglesia.
Familias en misión, aquí y ahora
Tras la conferencia, se celebró una mesa redonda de experiencias de misión en contextos diversos. El testimonio de Dorys Castillo y Miguel Velázquez, ambos emigrantes y, ahora trabajadores en el campo de la migración, dejó constancia de la inmensa labor de la Iglesia en la acogida e integración de este colectivo. Más sorprendente fue el testimonio de Julián Ajenjo y María Soler, ambos separados, en la creación y dinamización de los Grupos SEPAS (Valencia). Su testimonio sobre el proceso de como un separado o divorciado deja de sentirse alguien ajeno a la Iglesia impactó al auditorio. Este proyecto, nacido en Valencia, en el Centro Arrupe, poco a poco se va extendiendo a otras latitudes. La mesa redonda contó con la presencia de Gema Conde, vicealcaldesa y concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Burgos.
Por la tarde se desarrolló una nueva mesa redonda con el tema ‘Familias en misión aquí y ahora’: Fernando de Santiago y Carmen Arteche contaron su experiencia de misión como abuelos en Burgos; Sonia Rodríguez y Rafa Martínez hicieron lo propio como familias en comunidad; y Carlos Carazo y Marta Casas hablaron sobre su trabajo en el Centro de Orientación Familiar de Madrid.
Los participantes en la peregrinación en el lugar del bautismo del Señor.
El lunes 3 de julio regresó a Burgos la peregrinación a Tierra Santa organizada por el Secretariado diocesano de Peregrinaciones. A lo largo de ocho días, los participantes en la peregrinación pudieron revivir el evangelio visitando los lugares de la encarnación del Señor (Nazaret), el nacimiento (Belén) y la crucifixión, muerte y resurrección (Jerusalén), así como los lugares de su vida pública en Galilea, con un emocionante recorrido en barco por el lago de Tiberíades. Además pudieron renovar los sacramentos del bautismo (Qasr el Yahud, lugar del bautismo del Señor), y matrimonio (Caná de Galilea), confirmación y orden sacerdotal (Cenáculo de Jerusalén). Fueron días de emociones intensas que culminaron con la celebración de la eucaristía en la basílica de la Resurrección (Santo Sepulcro), tras un Via Crucis por la Vía Dolorosa y la veneración del lugar del Calvario y del Sepulcro vacío. Además, el domingo celebraron la eucaristía con la comunidad cristiana de Belén.
El Secretariado diocesano de Peregrinaciones tiene previstos otros viajes este año: un viaje a Bulgaria del 23 de julio al 1 de agosto; un completo viaje a Andalucía, con visitas de Baeza, Úbeda, Granada, Málaga, Huelva, Sevilla y Córdoba, así como los santuarios del rocío y la Virgen de la Cabeza, del 2 al 9 de septiembre; un crucero por el Adriático y el Egeo, que incluye visitas de Olimpia, Mykonos, Dubrovnik y Venecia, del 17 al 24 de septiembre; una peregrinación a Fátima con motivo del centenario de las apariciones, con un completo recorrido por Portugal durante ocho días, visitando Braga, Oporto, Aveiro, Coimbra, Tomar, Batalha, Alcobaça, Nazaré, Óbidos, Lisboa, Sintra y Évora, del 7 al 14 de octubre; y un viaje a la región de Murcia de cinco días, en el año santo de Caravaca de la Cruz, con visita de Murcia, Cartagena y Lorca.
«Un Paraíso sin matrimonio no habría sido Paraíso». Con estas palabras iniciaba Eloy Bueno, de la Facultad de Teología del Norte, sede de Burgos, su conferencia titulada «La Iglesia se hace ‘misión’ en la familia» en el marco de la Semana Española de Misionología. El teólogo ha mostrado cómo el primer ser humano (Adán) reclamaba una relación interpersonal para ser realmente feliz. La alianza de Dios con los hombres no es con un individuo, sino con una relación de amor. El plan de Dios se realiza con una relación entre el hombre y la mujer. Este hecho antropológico se ha visto viciado a lo largo de la historia por una visión clerical de la familia como «algo de laicos»: La alianza de Dios con el ser humano, testimoniada en la pareja Adán-Eva dará lugar a la imagen de la carta de San Pablo a los Efesios: Cristo-Iglesia.
Esta relación es la que se percibe en las primeras comunidades cristianas, que son «iglesia doméstica»: la iglesia no estaba al lado de las familias, al lado de las casas, sino «en las casas». Familia e Iglesia se identifican en los primeros siglos del cristianismo. El hogar es el centro de reunión, de celebración y de misión. Por tanto, el hogar-familia se convierte en el icono de la Iglesia, en el lugar de salvación. Sin embargo, esto se desvía posteriormente hacia el monasterio, convirtiéndose la comunidad religiosa en «lugar de la santidad».
Tras estas reflexiones y su contextualización en el Concilio Vaticano II, sugirió una revisión de la pastoral de la Iglesia y, sobre todo, una reflexión sobre los acentos sobre la familia. No es una cuestión de los laicos, sino que «la Iglesia se realiza a medida de la familia». De ahí que sea «familia de familias». La Iglesia nace de una experiencia cotidiana, de una fraternidad… Algo sucede en la Iglesia cuando se unen un bautizado y una bautizada. La Iglesia se «autorrealiza» y visibiliza el amor de Dios.
La familia debe ser el néctar transformador de la cultura y de la sociedad
Tras la ponencia de Eloy Bueno, Mª Jesús Hernando, de la Universidad San Dámaso de Madrid, se centró en el contexto de la familia que vive la misión. Es necesario redescubrir el humus necesario para que la comunidad de familias se realice en la acción misionera. A partir de esta afirmación mostró los diferentes contextos para una efectiva misión ad intra y ad extra. La familia se tiene que implicar, como ‘pequeña iglesia’ que es, en todos los ámbitos, ya que la familia llega a todos los rincones. Debe ser el néctar transformador de la cultura y de la sociedad. Por eso la familia cristiana debe estar en actitud permanente de servicio y diálogo con todos los hombres.
La jornada concluyó con la mesa redonda «Familias en la ‘misión’», moderada por José Manuel Madruga, delegado de Misiones de Burgos. Rubén Fernández y Teresa Sarabia expusieron su experiencia misionera en México, e hicieron lo propio Israel Peralta y Begoña de Castro en Mozambique e Irene Sánchez y Marcos García en Taiwán.