Los «Grupos de Jesús» se consolidan en la diócesis de Burgos

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El 30 de junio tuvo lugar en la Parroquia de San Juan de Ortega el primer encuentro de «Grupos de Jesús». La reunión dejó constancia de que esta iniciativa mundial, iniciada por el sacerdote José Antonio Pagola hace apenas una década y con más de mil grupos por todo el mundo, llegando a países como Nigeria, Suecia o Noruega, ha prendido con fuerza en Burgos.

 

El objetivo de estos grupos es volver a la persona de Jesús, desde la conversión personal y grupal, gracias a una lectura del Evangelio que pretende reproducir los que experimentaron los discípulos que escuchaban al Maestro. Los materiales están recogidos en el libro Grupos de Jesús. El biblista ha creado el hipotético itinerario doctrinal que Jesús trato de explicar, de forma sencilla, a sus discípulos. Para ello, parte de la resurrección y la llamada a los discípulos, tratando de desgranar, por bloques, cada uno de los contenidos más relevantes.

 

El éxito de difusión de estos grupos se encuentra en su método, en el que la lectura atenta y la comunicación prevalecen sobre la clase magisterial. Cada miembro del grupo se anima a compartir en tanto en cuanto ha sentido el impacto y el asombro ante una enseñanza de Jesús desconocida hasta ahora. Algo así como pudieron sentir Pedro, Santiago o Tadeo. En los grupos, Jesús es el Maestro, y, los miembros del grupo discípulos. De ahí que la figura del coordinador sea secundaria e intercambiable.

 

En este momento hay siete grupos consolidados en la diócesis de Burgos: dos en Aranda, uno en Miranda y cuatro en la ciudad. El encuentro del pasado viernes se desarrolló con los grupos de la ciudad. Tres de ellos corresponden a grupos de adultos parroquiales. El más longevo (tres años) se reúne en San Pablo y cuenta con dieciocho miembros. Existe otro en San Antonio Abad, con dos años y siete miembros y, el más reciente, en San Juan de Ortega, con diez miembros. También hay grupo que se reúne en las instalaciones de la Institución Teresiana y que integra a miembros de la propia institución, así como otras personas voluntarias de la pastoral penitenciara o la pastoral gitana.

 

La experiencia de este encuentro dio cuenta del entusiasmo de sus participantes, que constataban sentirse ‘enganchados’ por la causa de Jesús. Gracias a los encuentros semanales o quincenales han recuperado el carácter interpelante y asombroso de la persona de Jesús.

«Empapados y ungidos» con el Espíritu de Cristo sacerdote

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El arzobispo de Burgos, don Fidel Herráez Vegas, ha presidido esta mañana en la catedral una solemne eucaristía en la que Henry Osvaldo Gómez García ha sido ordenado sacerdote y Jesús Varga Andrés ha recibido la ordenación diaconal. Con la recepción de este sacramento, estos dos jóvenes «se incorporan a la acción salvadora de Cristo» para que «miles de personas se encuentren» gracias a ellos «con la Vida que Dios quiere regalar», tal como ha dicho el arzobispo en su homilía.

 

Ante numerosos familiares, fieles y sacerdotes de toda la diócesis, los dos jóvenes han prometido delante del arzobispo y la asamblea su deseo de servir a la Iglesia a través del ministerio sagrado, a la vez que se han comprometido a rezar la liturgia de las horas, vivir en obediencia y castidad. Por su parte, don Fidel –que ha revelado sentir «emoción interior» cada vez que preside una ordenación sacerdotal– ha pedido a los nuevos presbítero y diácono «servir y no ser servidos». Ello implica ejercer su ministerio «sin buscar triunfos especiales ni reconocimientos humanos», sino simplemente ejercer como «mediadores entre el amor de Dios y los hombres», pues el sacerdocio «no es ninguna promoción personal». De hecho, ha insistido, «habéis sido ungidos especialmente para los pobres, los cautivos, los afligidos, a quienes sois enviados a proclamar la Buena Noticia».

 

Para el arzobispo, «solo desde el amor se entiende que Dios os llame a compartir su sacerdocio» y quiera «empaparos con el Espíritu de Cristo». Desde el don recibido en el día de hoy, estos dos jóvenes deberán seguir de modo especial al Buen Pastor «y hacerlo visible con su modo de vida».

 

Primera misa

La celebración ha estado cargada de simbolismo y emoción. Los sacerdotes presentes han impuesto las manos sobre la cabeza del nuevo presbítero después que tanto él como el nuevo diácono, postrados rostro en tierra, hayan implorado la protección de los santos. El abrazo al arzobispo, la imposición de sus vestiduras litúrgicas y el «besamanos» al nuevo sacerdote han sido otros de los elementos destacados de la liturgia, en la que ambos han estrenado su nuevo ministerio.

 

Por su parte, Henry Osvaldo presidirá mañana su primera eucaristía de acción de gracias. Será a las 13:00 horas en la parroquia de San Juan Evangelista, donde ha ejercicio su ministerio como diácono.

 

Multimedia: ver galería fotográfica del acto