Cuaresma, un tiempo «propicio para la conversión»

por Natxo de Gamón,

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Como viene siendo habitual en este tiempo de Cuaresma, los profesores de Religión católica, convocados por la Delegación para la Educación de la archidiócesis, participaron en un retiro en este tiempo litúrgico. En esta ocasión, el retiro tuvo lugar martes, 11 de marzo, en la casa de la Fraternidad Verbum Spei, en el antiguo Monasterio de San Felices de las Calatravas, en el barrio de San Cristóbal de la capital burgalesa.

 

La tarde comenzó con la celebración de la eucaristía, para acto seguido dar paso a la plática del padre Joachim Tabaillou, superior de la comunidad. Éste se centró en dos partes. La primera ‘¿qué es la Cuaresma?’, en la que señalaba que «es un tiempo propicio de conversión para redescubrir lo esencial. Es un tiempo para crecer, sabiendo que este camino cuaresmal nos lleva a vivir con fe renovada la Pasión de Jesús pero con la certeza de que Él ya ha vencido en su Resurrección».

 

En la segunda parte preguntaba ‘¿y cómo la vivo yo?’. En este punto, indicaba que no es un tiempo en el que haya que hacer mucho, sino que lo que ya hacemos, lo hagamos poniendo en ello todo el corazón siendo más conscientes de la presencia de Dios en nuestro día a día. Para ello proponía centrarnos en los tres elementos que la Iglesia nos señala: limosna, ayuno y oración.

 

La limosna como manera de entregar aquello que tenemos y que mejor que el trabajo como docentes para ser un lugar ‘sagrado’ para esta entrega. La oración como algo personal en nuestra relación con Dios, siendo conscientes en los pequeños actos cotidianos de la presencia de Dios y ser conscientes de esa presencia puede cambiar nuestro día. El ayuno como una ofrenda a Dios. «Hoy en nuestros tiempos, hemos de ser conscientes de todas aquellas otras cosas que nos ‘comen el tiempo’ en el día a día y que no nos dejan ser plenamente conscientes de la presencia de Dios. Que aquello a lo que renunciemos nos sirva para tener más sed de Dios», señalaba el padre Joachim.

 

Para concluir, pedía que aprovechemos este tiempo de misericordia en el que todo queda renovado para acercarnos al sacramento de la confesión y que vivíamos la Cuaresma unidos a María, que como ella, sin hablar mucho, siempre estaba presente acompañando a Jesús en los momentos más importantes.

 

Tras las palabras del padre Joachim, junto con el resto de la comunidad, los profesores compartieron un rato de adoración al Santísimo en el que cada uno podía poner a los pies de Jesús Eucaristía los propósitos y deseos de este tiempo cuaresmal, que serán tenidos presentes por los hermanos en sus oraciones.

 

La jornada concluía con un rato de conversación distendida entre profesores y religiosos en este primer contacto que, a tenor de las impresiones de los asistentes, resultó un oasis para el encuentro con Dios y con los demás en el quehacer de cada día.

Ars Burgensis presenta ’14 Estrellas del Noroeste Burgalés’ a alcaldes, párrocos y asociaciones

por Natxo de Gamón,

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El Arzobispado de Burgos fue el escenario elegido por la Fundación Ars Burgensis para dar a conocer a alcaldes, párrocos y miembros de asociaciones para la conservación del patrimonio el proyecto 14 Estrellas del Noroeste Burgalés. Presidió la reunión Carlos Izquierdo Yusta, vicario general, acompañado por el director general de la Fundación, Rodrigo Sáiz García y dos de sus patronos: Juan Álvarez Quevedo, delegado de Patrimonio, y María de la O Rilova de la Hera, ecónoma diocesana.

 

El vicario general insistió en la apuesta por parte de la archidiócesis en mejorar la conservación y gestión cultural del patrimonio diocesano, especialmente, de los Bienes de Interés Cultural (BIC). Con este objetivo de una gestión más profesional se ha creado recientemente Ars Burgensis, cuyo director general ya apuntó «la importancia de unir fuerzas y concurrir unidos a la solicitud de fondos ofrecidos por las diversas administraciones». Más aún, destacó como la Fundación, que apenas lleva un año de funcionamiento, ya ha obtenido financiación por parte de la Junta de Castilla y León para dos proyectos: 14 estrellas y Museos en Red con una cuantía cercana a los 400.000 euros.

 

Con el presente proyecto, el Arzobispado se pone el frente de la coordinación de 12 pueblos del noroeste burgalés poseedores de una iglesia Bien de Interés Cultural (Villegas, Villamorón, Grijalva, Sasamón, Olmillos de Sasamón, Melgar de Fernamental, Castrojeriz, Villaveta, Los Balbases, Celada de la Torre, Pampliega y Padilla de Abajo) con el objetivo de implementar un proyecto de gestión cultural articulado en seis pilares: creación de un plataforma de gestión para visitas y repositorio documental; investigación; digitalización; conservación; promoción turístico-social y divulgación y difusión. El proyecto ha sido realizado por la empresa Patrimonio Global, cuyo director, Ángel Palomino, destacó que se trata de «un producto innovador para crear un ecosistema cultural que incremente el turismo cultural». Con este primer paso se «está construyendo un forjado robusto que permitirá trabajar unidos y acudir a todo tipo de ayudas institucionales».

 

Los asistentes pudieron comprobar la solidez de la propuesta y el compromiso de la Fundación por cada uno de los templos. En palabras del alcalde de los Balbases, Pedro Miguel Soto, «o nos unimos todos o nos consumiremos por convertirnos en simples gotas de agua». ‘No sirve nada tener un gran patrimonio, si no estamos unidos y nos promocionamos unos a otros. Está claro que solos no podemos’. El director de Patrimonio Global comparó este proyecto cultural con una autopista creada entre todos que después atraerá personas y recursos. ‘El patrimonio es el elemento más preparado para tirar de todo. Es el tractor que puede dinamizar la inversión y los mismos lugares donde se ubica’. De ahí la importancia de crear sinergias de información y participación. En esta clave se mostraba M.ª Beatriz Francés, presidenta de Adecco Camino y regidora del Ayuntamiento de Castrojeriz, quien denunciaba el descenso del trabajo conjunto y la importancia de esta nueva oportunidad.

 

Juan Alvarez Quevedo, delegado de Patrimonio, animaba a sentirse una especie de familia administrativa: «Empecemos por hablar de ‘lo nuestro’, evitando discriminaciones. Hace 30 años, la Junta de Castilla y León aportaba una cantidad directa muy alta para la conservación de patrimonio, cuando había muchos menos BIC. Ahora son 150.000 euros (año 2024). Estamos agradecidos a todas las instituciones porque se ha hecho mucho a lo largo de estos últimos años, especialmente desde Diputación Provincial y entidades locales. Sin ir más lejos, esos 150.000 euros recibidos por Burgos en 2024 se han convertido en 500.000 con las aportaciones de la Diputación Provincial, las entidades locales y las parroquias». Con más realismo hablaba la representante de Grijalva, Rosa Maestro, insistiendo en que «la historia no es lineal» y que «se debe formar a los voluntarios». «Este proyecto nos tiene que ilusionar y lo debemos vender al resto de vecinos y turistas», así concluía la regidora de la pedanía de Olmillos de Sasasón y de Villaveta.

 

Destacable también la presencia de Javier Ruiz, presidente de la asociación Amigos de Villegas, y Enrique Gutiérrez, impulsor de Amigos de Villamorón. Ambos, junto con su párroco Vicente Sancibrián, recordaron el trabajo realizado por las asociaciones de vecinos y su esfuerzo e imaginación. Así surgieron proyectos como Iglesias del Brullés, que han tenido varios reconocimientos nacionales e internacionales. No se puede prescindir de lo logrado y de «lo bien hecho con mucho esfuerzo».

 

Las dos horas de reunión concluyeron con un intercambio de correos y un emplazamiento a seguir trabajando juntos.

Las diócesis de Iglesia en Castilla celebrarán una asamblea común en 2026

por Natxo de Gamón,

Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila. Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila.
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Gonzalo G. de Vega/Diócesis de Ávila.

 

Los días 10 y 11 de marzo, nueve representantes de la archidiócesis de Burgos, encabezados por el arzobispo, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, han participado en el Encuentro de Obispos, Vicarios y Arciprestes de Iglesia en Castilla, que ha acogido la diócesis de Ávila y que ha congregado a un centenar de personas provenientes de las 9 diócesis que conforman este grupo con el objetivo de ahondar en ese camino común de más de 40 años.

 

Junto al arzobispo, por parte de la archidiócesis han participado el vicario general, Carlos Izquierdo Yusta; el vicario de Pastoral, José Luis Lastra Palacios; el vicario Territorial, Julio Andrés Alonso Mediavilla, que también es arcipreste de Arlanza; y los arciprestes de San Juan de Ortega, Santo Domingo de Guzmán, Amaya y Burgos-Gamonal, Heriberto García GutiérrezFrancisco Javier Valdivieso SáenzRafael Casado García y Julián Palencia Ubierna, respectivamente. Además, como ponente también ha acudido Eloy Bueno de la Fuente, que ha ofrecido a los participantes una conferencia titulada ¿Qué está pidiendo hoy el Espíritu Santo a nuestras Iglesias?.

 

En esta ocasión, los trabajos se han centrado en continuar el itinerario que se abrió el pasado 2024 para replantear la renovación del estilo pastoral y las estructuras evangelizadoras de las diócesis de Castilla, a la luz de la reflexión sobre el contexto sociodemográfico y eclesial que vivimos en nuestra tierra. En esta segunda fase del itinerario, los trabajos se han centrado en analizar los datos obtenidos el pasado año, para ir clarificando el estilo pastoral y las estructuras que mejor ayuden al anuncio del Evangelio y siempre con la guía y con la luz de la Palabra de Dios.

 

La apertura corrió a cargo del obispo de Ávila, Mons. Jesús Rico García, quien dio la bienvenida a los participantes, insistiendo además en la necesidad de tener presente a Cristo en el centro de nuestras reflexiones. “No nos limitemos a hablar sobre Jesús, sino hablar durante todo nuestro encuentro con Jesús. Sólo así nuestra reflexión será fecunda”.

 

Por su parte, el secretario de Iglesia en Castilla, Gabriel Ángel Rodríguez realizó una memoria de los pasos dados en el itinerario «que nos hemos marcado, así como lo que resta por caminar». Desde el encuentro de laicos justo antes de la pandemia de 2020, hasta el traslado de los encuentros a Ávila en 2023, así como el camino iniciado el pasado 2024 de ese itinerario de 3 años que reconduce el clásico «ver, juzgar y actuar» por la nueva propuesta metodológica que ha puesto en marcha el papa Francisco: «reconocer, interpretar, elegir».

 

Y, si bien, el pasado año se pudo «reconocer» la realidad sociodemográfica actual, en este 2025 es el turno de «interpretar» aquellos datos en el aquí y ahora. «Nuestra reflexión no es un elemento aislado, sino que converge con lo que en estos momentos está viviendo la Iglesia universal con las conclusiones del Sínodo sobre la sinodalidad y la Iglesia española con el Congreso de laicos y sus itinerarios y con el Congreso de vocaciones recientemente celebrado», destacaba el también vicario general de Osma-Soria.

 

Por eso, anunciaba que este encuentro trata de profundizar, de analizar los datos obtenidos en el «reconocer» para darles sentido; lo cual implica reflexionar, comprender las causas y efectos, y considerar las consecuencias para ir «individuando» el estilo pastoral y las estructuras que mejor ayuden al anuncio del evangelio en nuestras diócesis.

 

Asimismo, adelantó que todo este itinerario culminará en 2026 con una gran Asamblea, «un encuentro más amplio y diverso que los ordinarios, pues estarán representados los laicos y la vida consagrada. Todos los miembros del pueblo de Dios podemos aprender unos de otros a caminar juntos desde las diversas experiencias». Dicha Asamblea se celebrará en Ávila en mayo del próximo año.

 

Por último, en esa primera toma de contacto, también intervino el arzobispo de Valladolid, Mons. Luis Javier Argüello García, quien agradeció «el camino que hemos vivido juntos, teniendo siempre como referencia el Vaticano II, y que ha supuesto para nuestras iglesias, con distintos obispos, presbíteros, laicos, un permanente ensayo de camino compartido». Ese camino compartido se materializa ahora en el camino sinodal, que hace un llamamiento especial a la colaboración de las iglesias particulares vecinas. El también presidente de la Conferencia Episcopal apuntaba también a esa novedad que el papa Francisco ha hecho como metodología de discernimiento. «El interpretar es caer en la cuenta de lo que el Señor nos pide. Si reconocemos que, en el caminar de la Iglesia, el Señor va siempre delante de nuestros pasos, tratamos de reconocer y caer en la cuenta de a qué nos está llamando el Señor».

 

Finalmente, Mons. Argüello hablaba del «momento eclesial» que estamos viviendo estos últimos años con el Sínodo, que supone el deseo de una Iglesia que peregrina en esperanza. Para ello, animaba a los presentes a que en el encuentro no buscaran materializar normativas «ni conclusiones que sustituyan lo que cada diócesis está llamada a vivir, sino unas pistas para el camino de la peregrinación».

 

Tras un breve descanso, el administrador apostólico de Huesca y Jaca, Mons. Vicente Jiménez Zamora, dirigió una lectio divina en la capilla del Seminario, en la que ofreció, a la luz del Evangelio, unas sencillas claves para fortalecer la comunión misionera en las diócesis de Iglesia en Castilla, respondiendo así a la llamada del papa Francisco en Evangelii Gaudium para una renovación del estilo pastoral y de los organismos de evangelización (que es, precisamente, el transfondo de este encuentro). La mañana del lunes concluyó con la Eucaristía presidida por el obispo de la diócesis anfitriona, Mons. Rico García.

 

Los trabajos se reanudaron el lunes por la tarde con la esclarecedora ponencia del teólogo Eloy Bueno de la Fuente, quien trató de discernir sobre qué nos está pidiendo el Espíritu a nuestras Iglesias en el momento presente, «pensando que este encuentro no es la reunión de un grupo de personas, sino la representación de nuestras Iglesias».

 

Teniendo como referencia el documento final del Sínodo, del que él mismo participó en primera persona, el teólogo burgalés habló de las dificultades que surgen en la evangelización actual, unas «heridas» que nacen en especial de la diferencia entre la experiencia subjetiva que cada uno tiene de la fe, y la propia realidad de la Iglesia. «Ahí hay una herida que dificulta. y tiene repercusiones prácticas evidentes», destacaba, poniendo además como solución «ir a la raíz de la conversión pastoral», teniendo siempre como referencia «a la persona de Cristo como personaje que sale a nuestro encuentro cada vez que proclamamos el Evangelio».

 

Eloy hablaba asimismo de la constante y notable preocupación por el primer anuncio y la iniciación cristiana, pero también de la «soledad» con la que se ejerce «demasiado frecuentemente» el ministerio ordenado, «y que conlleva consecuencias negativas como el reparto de la eclesialidad, o la falta de dimensión comunitaria». Para superarlos, proponía el configurar «el nosotros» dentro de las dinámicas pastorales, una apertura de comunión con todos los bautizados que forman parte de nuestras Iglesias particulares.

 

Al término de la ponencia, el vicario de Pastoral de la diócesis de Ávila, Jorge Zazo, recordó a los presentes la nueva dinámica de trabajo que había propuesto el papa Francisco durante el reciente Sínodo. La llamada ‘conversación en el Espíritu’, que se va implementando poco a poco en nuestros modelos de trabajo y reuniones diocesanas, fue la forma de llevar a cabo el trabajo por grupos que se realizaba durante el resto de la tarde, con una puesta en común que supuso la antesala al rezo de Vísperas, con el que se puso el final de este primer día del Encuentro.

 

La última jornada de trabajo comenzaba con la intervención de cada uno de los obispos presentes, poniendo en común el trabajo del campo pastoral que cada uno de ellos se encarga en la región. Tras sus palabras, de nuevo el trabajo en grupo, seguido por un diálogo fecundo a partir de las propuestas que habían surgido en ese trabajo previo, fruto de la conversación en el Espíritu. El Encuentro concluyó con la intervención final del arzobispo de Valladolid y la puesta en común de lo que será el itinerario de trabajo en las distintas diócesis de cara a esa gran Asamblea que se celebrará en Ávila en mayo de 2026.

Mons. Mario Iceta continúa con su visita en la unidad pastoral de Ubierna

por Natxo de Gamón,

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El fin de semana de los días 8 y 9 de marzo de 2025, la Unidad Pastoral de Ubierna recibió con alegría la visita pastoral del arzobispo, Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa. Dos jornadas intensas de encuentro, oración y reflexión que nos permitieron profundizar en la realidad de nuestras parroquias, sus retos pastorales y el camino a seguir en comunión con toda la Iglesia de la archidiócesis de Burgos.

 

Un primer día de escucha y cercanía

La visita comenzó el sábado por la tarde a las 17:00h. en Quintanilla Vivar, en el salón de usos múltiples y centro cultural de la localidad, con una reunión personal entre don Mario y los sacerdotes que atienden la Unidad Pastoral: José Luis Guijarro, párroco moderador; José Luis Pascual, párroco; Enrique Díez, diácono permanente; y Javier M. Moradillo, sacerdote jubilado que colabora en la pastoral. Este encuentro personal con cada uno permitió ver la situación actual de la unidad. Don Mario animó a los sacerdotes a seguir trabajando con creatividad y espíritu de comunión, buscando nuevas formas de evangelización y fortalecimiento de la vida parroquial.

 

A continuación, a las 18:00h. tuvo lugar un encuentro con los niños de catequesis, sus padres y catequistas. También con las catequesis de adultos y la del grupo de estudio, meditación y lectura de la Biblia. Tras una breve presentación, don Mario ofreció una valoración del entorno de las parroquias y la necesidad de adaptarse a la nueva realidad social y pastoral, marcadas por la dispersión territorial, la escasez de sacerdotes y los cambios en los hábitos de vida de los fieles, cada vez más vinculados a la ciudad durante la semana. Subrayó cómo las comunidades cristianas en los pueblos han de seguir siendo referencia de fe y acogida, aunque los desafíos actuales exijan una pastoral más flexible e integradora.

 

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue el diálogo con los niños y jóvenes que se preparan para la Primera Comunión y la Confirmación. En un clima distendido y cercano, el arzobispo los animó a vivir su fe con alegría y a profundizar en su relación con Jesús, recordándoles que la Iglesia es una gran familia en la que todos tienen un lugar. Le llamó la atención la buena preparación que los confirmandos han tenido.

 

La jornada del sábado concluyó en Sotopalacios con la celebración de la Eucaristía en la iglesia de Nuestra Señora de Acorro, en la que se administró el sacramento de la Confirmación a dos jóvenes: Raúl y Aarón. La liturgia fue vivida con gran participación por parte de la comunidad, y en su homilía, don Mario recordó el significado de la visita pastoral como un tiempo de renovación y comunión con la Iglesia dela archidiócesis. También explicó el sentido profundo del sacramento de la Confirmación y, al ser el primer domingo de Cuaresma, reflexionó sobre las tentaciones de Jesús en el desierto y cómo podemos vencer las pruebas y desafíos de nuestra vida cristiana.

 

Encuentro con los alcaldes y agentes pastorales

El domingo 9 de marzo a las 11:30, primer domingo de Cuaresma, la jornada comenzó en la iglesia de Rioseras con un encuentro entre don Mario, los alcaldes de los distintos pueblos de la Unidad Pastoral de Ubierna y los agentes de pastoral de cada comunidad. En este espacio de diálogo, el arzobispo destacó cuatro aspectos fundamentales para el futuro de la Unidad Pastoral: En primer lugar, la comunión entre todos; D. Mario insistió en la importancia de trabajar juntos, sacerdotes y laicos, para fortalecer la vida cristiana en los pueblos, fomentando la corresponsabilidad y la unidad. En segundo, el patrimonio cultural; el arzobispo subrayó la riqueza de los templos y bienes eclesiales, llamando a su mantenimiento y conservación como testimonio de la fe de generaciones pasadas y presente. En tercer lugar, la koinonía (comunión y fraternidad); invitando a vivir una comunidad cristiana más unida, la labor de Cáritas, donde todos se sientan acogidos y corresponsables en la misión evangelizadora, y de manera especial de los más pobres. También destacó la importancia del voluntariado en sus diferentes formas. Por último, pero no menos importante, la evangelización; D. Mario enfatizó la necesidad de seguir anunciando el Evangelio con nuevas formas y adaptándonos a la realidad de cada parroquia.

 

Uno de los puntos centrales del encuentro fue la propuesta de crear un Consejo Pastoral para toda la Unidad, que permita coordinar mejor las acciones pastorales y reflejar la situación concreta de cada parroquia. Este órgano ayudaría a establecer líneas de actuación comunes y a fortalecer la atención a todas las comunidades de la Unidad Pastoral de Ubierna.

 

Tras un fructífero diálogo fraterno, la jornada continuó con la celebración de la Eucaristía dominical, a las 12:30h. donde, una vez más, don Mario centró su homilía en las tentaciones de Jesús en el desierto y en la manera en que podemos afrontarlas en nuestro día a día.

 

Para cerrar la visita pastoral, todos los participantes compartieron un ágape fraterno, en el que los fieles de la Unidad Pastoral de Ubierna tuvieron la oportunidad de saludar personalmente a don Mario y agradecerle su cercanía y dedicación.

 

Una visita que deja huella

A pesar del clima adverso, con lluvia, nubes y viento a lo largo del fin de semana, la visita pastoral estuvo marcada por un ambiente cálido de acogida y fraternidad. En cada uno de los momentos compartidos, se evidenció el deseo de fortalecer la vida cristiana en la Unidad Pastoral de Ubierna, adaptándose a las nuevas circunstancias, pero sin perder la esencia de la comunidad eclesial.

 

Como recuerdo de esta visita, en cada uno de los encuentros se tomaron varias fotografías de grupo, inmortalizando los momentos vividos junto a nuestro arzobispo.

«Saber mirar y tender nuestras manos»: nuevo Círculo de Silencio

por Natxo de Gamón,

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Este lunes, 10 de marzo, el paseo de la Sierra de Atapuerca ha sido escenario de una nueva concentración en defensa de los derechos de las personas migrantes. El CXXXV Círculo de Silencio, convocado por la Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana, ha puesto de relieve la complicada situación política nacional e internacional, en la que las migraciones se presentan como ‘el gran problema’. Entre los participantes en el Círculo de Silencio se encontraban los seminaristas del Seminario Diocesano de San José, que este marzo se encuentran celebrando el mes del seminario, con el lema Sembradores de Esperanza.

 

En el manifiesto leído en la concentración, los participantes han señalado su preocupación por la resolución de las peticiones de protección internacional en nuestro país. «Se han acelerado, lo cual en principio está bien, para no hacer esperar, a las personas solicitantes, tiempos innecesarios. Pero parece ser que la agilidad no viene porque se hayan contratado más funcionarios, sino porque los expedientes se estudian por inteligencia artificial, con unos algoritmos que no conocemos, y cuyo resultado por tanto es muy cuestionable», han señalado.

 

«No falta tampoco la actitud superficial de quienes componen, con la esperanza, ‘poesía fácil’, incapaces de enfrentarse sinceramente a sus egoísmos y de decidirse por el bien al prójimo, limitando la esperanza a una ilusión, a un ensueño utópico. Esta falsa esperanza se transforma en una frívola voluntad, que a nada conduce. La esperanza ha de hacerse concreta y, como dice el Papa, para que la migración sea una decisión realmente libre, es necesario esforzarse por garantizar a todos una participación equitativa en el bien común, el respeto de los derechos fundamentales y el acceso al desarrollo humano integral. Sólo así se podrá ofrecer a cada uno la posibilidad de vivir dignamente y realizarse personalmente y como familia», prosiguen en su comunicado.

 

«Parece que solo miramos las migraciones como si fueran un problema; no las consideramos también una oportunidad. No seremos verdaderamente humanos hasta que no sepamos mirar y tender nuestras manos a nuestros hermanos de África, América, Asia… que claman esperanza, pero una esperanza con rostro, nuestros rostros», concluye el manifiesto leído en el Círculo de Silencio.