El COF participa en la Feria de las Familias de Burgos

por Natxo de Gamón,

<
>

 

El Centro de Orientación Familiar (COF) de la archidiócesis de Burgos ha participado un año más en en la Feria de Asociaciones que organiza el Consejo Sectorial de Familia del Ayuntamiento de Burgos con motivo del Día Internacional de las Familias, y que en esta ocasión ha tenido por lema Las manos que construyen tu familia.

 

Inspirados por el lema, los participantes han creado un mural conjunto. Además, niños y mayores han tenido la oportunidad de participar en un taller de llaveros con la forma de una mano, como manera de recordar el amor y la gratitud que se viven en la familia. Un puzzle sobre cómo el cuerpo femenino nos habla cíclicamente, un cuentacuentos con Gloria Fuertes, pintacaras y un juego para «saber más cosas de tu familia», entre otras iniciativas, han ofrecido la posibilidad al equipo del COF de interactuar con los participantes en la Feria para explicarles los servicios que ofrece el Centro de Orientación Familiar.

«Esto es una gozada»: 20 religiosos cistercienses se forman en Teología en Las Huelgas

por Natxo de Gamón,

<
>

 

El hermano Jesús Mari Teruel, monje cisterciense del Monasterio de La Oliva (Navarra), es el delegado del aula de veinte religiosos que están participando en el Programa Regional de Enseñanza Monástica (PREM), que esta primavera ha tenido lugar en el Real Monasterio de Santa María de Huelgas, en Burgos. En esta edición han tomado parte cinco monjes y quince monjas, procedentes de distintos monasterios de la Orden Cisterciense y de la congregación de San Bernardo en España.

 

El PREM, según ha explicado el hermano Jesús Mari, es una iniciativa formativa que permite a los religiosos cursar estudios de Teología, Filosofía, Historia de la Iglesia y Derecho Canónico, entre otras disciplinas, con el objetivo de obtener una titulación homologada por la Universidad Eclesiástica San Dámaso. El programa se estructura en ciclos intensivos de formación presencial, que se celebran dos veces al año —en primavera y en otoño—, y se complementa con trabajos personales, tutorías y evaluaciones.

 

«Estamos hablando de cinco años y medio», ha señalado el monje, quien ha indicado que el programa se adapta a las exigencias de la vida monástica, con sesiones intensivas de diecisiete días y seguimiento a distancia. Esta flexibilidad permite compatibilizar los estudios con las responsabilidades diarias en los monasterios, como la atención a los hermanos mayores o las tareas de hospedaje, sacristía y lavandería, que en su caso desempeña habitualmente.

 

El hermano Jesús Mari ha destacado el valor de la convivencia entre comunidades como uno de los aspectos más enriquecedores del programa. «Es una asignatura primordial», ha afirmado, subrayando la importancia de compartir experiencias y realidades distintas dentro de la vida monástica. «Es enriquecedor doblemente, primero porque sabes también realidades de otros monasterios y sobre todo por la convivencia».

 

Además de la formación académica, el PREM ofrece herramientas útiles para la atención pastoral, incluso en contextos contemplativos. «Aunque nuestro carisma no es pastoral, viene mucha gente con problemas que quiere ser escuchada», ha explicado. En este sentido, ha valorado la formación como una ayuda tanto para los demás como para uno mismo: «A mí, concretamente, eso me ha abierto un horizonte muy diferente del concepto en el que yo vine al monasterio».

 

El hermano Jesús Mari ha relatado también su propio recorrido vocacional. Ingresó en el monasterio con una edad avanzada, aunque ya es profeso solemne. Lleva seis años y medio en la vida monástica y se encuentra en el ecuador del programa formativo.

 

Respecto a la organización del curso en Las Huelgas, ha explicado que los monjes han sido alojados en la hospedería, mientras que las monjas han convivido con la comunidad anfitriona. Las actividades comunes, como las comidas, la liturgia y las clases, se han desarrollado de forma conjunta, respetando los horarios de la comunidad. «La acogida ha sido estupenda», ha afirmado, elogiando la delicadeza y el cuidado con que han sido recibidos.

 

El monje ha valorado especialmente el entorno del monasterio de Las Huelgas, que ha calificado como «una pasada». Ha resaltado la riqueza histórica y artística del lugar, así como la vitalidad de la comunidad que lo habita. «Un museo puede ser muy bonito, pero fríamente deshabitado. Esto no es así. Esto sigue siendo un monasterio», ha afirmado.

 

También ha mencionado la colaboración con la Fundación Patrimonio para Jóvenes, que promueve experiencias de inmersión en la vida monástica para acercar este modo de vida a las nuevas generaciones. «Se encuentran con unas realidades de personas como ellos, algunos muy mayores, que están dejando toda su vida allá, y la felicidad que se supone con lo que se encuentran», ha relatado.

 

Finalmente, ha subrayado la importancia de la formación continua en la vida religiosa. «El mundo va cambiando, hay un avance», ha dicho, insistiendo en la necesidad de mantener viva la reflexión y el conocimiento para responder a los desafíos actuales. «Aunque estamos en un monasterio, no hay que olvidar que estamos en el mundo».

«Lo que siempre podemos hacer es escuchar, tratar de entender y dar esperanza»

por Natxo de Gamón,

<
>

Con el lema Los recién llegados, la Delegación  de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana de la archidiócesis de Burgos ha celebrado este miércoles su XIX Encuentro en la sede de Cáritas Diocesana de Burgos. Al acto han asistido agentes de pastoral de distintas parroquias y movimientos, así como voluntarios y trabajadores de entidades como Cáritas Burgos, Atalaya Intercultural o la Casa de Acogida San Vicente de Paúl. También ha participado la nueva delegada de Pastoral de Migraciones de la diócesis de Palencia.

La jornada ha comenzado con un café de bienvenida y una oración inicial con palabras del papa Francisco. Posteriormente, Lourdes, de Cáritas Gamonal, y María, de Atalaya, han ofrecido una panorámica sobre el perfil de las personas extranjeras recién llegadas a Burgos en los últimos años. A través de los testimonios de Germán, procedente de Venezuela, e Issam, de Marruecos, se ha dado voz a quienes protagonizan en primera persona este proceso de llegada e integración.

Durante la mesa redonda y el coloquio posterior, se ha destacado que Burgos tiene fama de ser una provincia acogedora. Casi la mitad de los recién llegados lo hace en familia, un fenómeno creciente que requiere una nueva mirada pastoral. «Hay un momento inicial de choque entre las expectativas y la realidad, una “derrota” inicial que hay que acompañar», se ha afirmado.

Entre las prioridades señaladas, ha sobresalido la necesidad urgente de abordar la cuestión de la vivienda, así como de ofrecer formación a quienes aún no pueden trabajar por falta de documentación. «Es una inversión rentable, de futuro», se ha apuntado. El apoyo jurídico, la información veraz y la prevención de abusos se han señalado como aportaciones clave de las entidades eclesiales.

El voluntariado ha sido descrito como «pieza clave» en esta tarea de acogida y acompañamiento a los nuevos burgaleses. También se ha subrayado el valor de cuidar la vida espiritual de quienes llegan, a través de las parroquias: «La fe es algo muy importante». Asimismo, se ha recordado la importancia de facilitar redes de apoyo desde el inicio, espacios de ocio y convivencia y un mayor acompañamiento psicológico.

La jornada ha concluido con varias frases que resumen el espíritu del encuentro: «Los recién llegados son felices cuando pueden prestar servicios, aunque sean pequeños»; «Ahora somos migrantes; siempre, peregrinos»; «Dios camina con su pueblo».

«Debemos desmontar la trampa de enfrentar a los pobres de aquí con los de fuera»

por Natxo de Gamón,

<
>

 

La Delegación de Pastoral para las Migraciones y la Movilidad Humana de la archidiócesis de Burgos ha celebrado este lunes un nuevo Círculo de Silencio en el paseo de la Sierra de Atapuerca, con el objetivo de denunciar pacíficamente la vulneración de derechos que sufren las personas migrantes y refugiadas. En este acto han participado voluntarios y trabajadores de Cáritas Arciprestal de Burgos-Vena y de ManoAmiga. Bajo el lema De aquí o de fuera. Justicia para todos, los cerca de cien participantes han expresado su rechazo al discurso del odio y a las narrativas que enfrentan a las personas pobres según su origen.

 

En el manifiesto leído durante el acto se ha advertido de que «asistimos en todo el mundo, también en nuestro país, a un alarmante crecimiento del discurso del odio que intenta enfrentar a los pobres nacidos en un país con los pobres que vienen de otros países». Según se ha señalado, este mensaje simplista y manipulador cala con facilidad en sectores vulnerables: quienes necesitan ayudas públicas, no encuentran empleo o tienen dificultades para acceder a una vivienda.

 

«Debemos desmontar la trampa de enfrentar a los pobres de aquí con los de fuera», se ha afirmado. Aunque se ha reconocido que «cuando no tienes papeles, cuando no puedes trabajar dignamente ni encontrar una vivienda, se producen problemas de integración», el manifiesto ha insistido en que no se debe responsabilizar a las personas migrantes por la precariedad existente, sino cuestionar las estructuras que la generan.

 

El texto ha recordado que muchas migraciones forzosas se deben a causas económicas y políticas en las que los países ricos «somos cómplices y beneficiarios». Asimismo, ha subrayado que «todos los datos demuestran que los migrantes contribuyen a la economía del país de acogida mucho más de lo que cuestan a los fondos públicos».

 

El manifiesto ha citado también al papa Francisco, quien el pasado mes de febrero denunció las deportaciones en Estados Unidos y defendió que «un auténtico estado de derecho se verifica precisamente en el trato digno que merecen todas las personas, en especial, los más pobres y marginados». Francisco exhortaba a no ceder ante narrativas que discriminan y a «construir puentes que nos acerquen cada vez más, a evitar muros de ignominia».

 

El acto ha concluido con una llamada a la unión y la acción conjunta entre personas nacidas en España y migrantes: «Debemos unirnos […] y luchar juntos para que los empresarios no se aprovechen, para que haya más viviendas sociales y los fondos públicos sean los suficientes para todo el que lo necesita».

En Córdoba, tras las huellas de Osio

por Natxo de Gamón,

<
>

 

 

Del 1 al 4 de mayo se ha llevado a cabo la peregrinación a Córdoba, organizada por el Departamento de Peregrinaciones de la Archidiócesis de Burgos y presidida por el arzobispo, Mario Iceta, en la que han participado 47 personas. A lo largo de estos días, en medio de la fiesta cordobesa de las cruces, han podido conocer la catedral cordobesa (antigua mezquita mayor del califato Omeya), incluso en visita nocturna, con la espectacular integración en el templo de la arquitectura del edificio musulmán. Además, han hecho un recorrido por las iglesias fernandinas y han conocido las ermitas de Córdoba, un lugar poco conocido por los turistas, donde en su tiempo vivió Osio de Córdoba, un reducto de espiritualidad eremítica en las afueras de Córdoba que sigue los pasos iniciados por san Antonio abad y san Pablo ermitaño.

 

Con guías locales y acompañados por el arzobispo de Burgos, que en su día fue sacerdote en Córdoba, han podido recorrer las iglesias y rincones de Córdoba, desde el Cristo de los Faroles hasta las iglesias fernandinas, que fueron levantadas por el rey san Fernando III, que conquistó la ciudad en el año 1236, poco después de iniciar la construcción de la catedral de Burgos.

 

El motivo de la peregrinación era la conmemoración este año del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea, celebrado el año 325, que fue presidido por el obispo Osio de Córdoba, un personaje fundamental, porque fue consejero del emperador Constantino, influyó en el Edicto de Milán que decretaba la libertad religiosa y en nombre del emperador presidió el Concilio de Nicea, en el que se redactó el Credo que hoy seguimos profesando todas las iglesias cristianas. Él fue uno de los redactores de esa profesión de fe y combatió la herejía arriana que en aquellos tiempos proliferaba por todas las latitudes de la Iglesia. Sorprendentemente, en España es poco conocido, aunque es venerado como santo en las iglesias orientales.

 

También han podido visitar las ruinas de los palacios de Medina Azahara, ciudad residencial de los califas cordobeses. Y, por supuesto, disfrutar del ambiente festivo de Córdoba, que celebraba su fiesta de las Cruces, con bellas cruces florales situadas en multitud de plazas de la ciudad.

 

La peregrinación culminó con la visita guiada de la catedral y la Eucaristía dominical en el primer templo cordobés, presidida por el arzobispo de Burgos, Mario Iceta.