El arciprestazgo de Vega profundiza en el Primer Anuncio

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Alrededor de 40 personas del arciprestazgo de Burgos-Vega, se han dado cita en la parroquia de San Julián Obispo el pasado sábado, 30 de noviembre, para seguir profundizando y dando pasos con respecto al Primer Anuncio y la conversión pastoral de las parroquias.

 

El encuentro ha contado con la presencia de José Antonio Cano, miembro del área de Primer Anuncio de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y consiliario nacional de la Acción Católica General. El día anterior, además, compartió un rato de diálogo y formación con los sacerdotes del arciprestazgo que resultó bastante iluminador.

 

El encuentro ha comenzado con una cálida bienvenida y acogida para posteriormente seguir con la primera parte de la mañana, donde se ha clarificado a los participantes lo que es el Primer Anuncio y cómo tienen que hacerlo en sus ambientes y en sus parroquias a nivel personal y comunitario. También se han ofrecido ejemplos concretos en los que se destacaba que el Primer Anuncio se realiza de persona a persona, es decir, que se trata de un ‘tú a tú’.

 

Tras la pausa para el café, Cano también ha animado a los participantes a organizar experiencias comunitarias de Primer Anuncio, presentando los Encuentros de Primer Anuncio ‘Cuatro40’ y su posterior acompañamiento e inserción en las parroquias. Finalmente, el ponente ha animado a los asistentes a formar equipos de evangelización en cada una de las comunidades del arciprestazgo para que el Primer Anuncio sea no una cosa más dentro de la parroquia, sino «la cosa sobre la que pivote toda la pastoral», consiguiendo así que las comunidades sean más misioneras y evangelizadoras.

 

Los asistentes a este encuentro de formación han salido realmente ilusionados y motivados para comenzar esta tarea en sus parroquias correspondientes y así hacer realidad el mandato de Jesús de hacer discípulos a todos los pueblos.

Mons. Iceta continúa con su visita pastoral en Villagonzalo Pedernales y Arcos de la Llana

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Continúa la visita pastoral del arzobispo de Burgos al arciprestazgo de San Juan de Ortega con una parada en la unidad pastoral de Villagonzalo Pedernales y Arcos de la Llana. Una etapa que ha comenzado el pasado jueves, 28 de noviembre, con una visita de Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa a la residencia de ancianos Colisee de Villagonzalo Pedernales.

 

Después de saludar a los residentes, así como a los empleados del centro, el arzobispo, acompañado por su secretario particular, Carlos Azcona Albarrán, y por el párroco, José Álvarez Martínez, y el vicario territorial, Julio Andrés Alonso Mediavilla, ha presidido la misa en la residencia. Al terminar, se ha producido un momento de encuentro y conversación distendida con los usuarios de la residencia. Tras ello, ha aceptado la invitación a café de la directora de la residencia que, acompañada de su equipo, le ha mostrado las instalaciones. Mons. Iceta se ha interesado por el funcionamiento interno de la casa y por el estado de los residentes, que han agradecido al arzobispo la visita.

 

El domingo, 1 de diciembre, se ha producido la segunda parte de la visita pastoral a la unidad pastoral de Villagonzalo Pedernales y Arcos de la Llana. Esta segunda parte ha comenzado con un encuentro en la casa parroquial de Arcos, donde el arzobispo ha sido recibido por los sacerdotes que atienden esta unidad pastoral: José Álvarez, el párroco, y Román Ángel Pardo Manrique, el vicario parroquial. Después, en la iglesia parroquial, ha mantenido un rato de conversación con los niños de catequesis, con sus familias y con los catequistas. Tras ello, ha presidido la misa. En ella, ha propuesto a los niños y a los demás asistentes las cuatro palabras que hay que rezar internamente en el silencio de la comunión: «Gracias», «perdón», «ayúdame» y «Jesús, te quiero».

 

Al terminar la celebración en Arcos, el arzobispo se ha dirigido a Villagonzalo Pedernales, donde ha presidido otra celebración eucarística, dialogando también con los niños en la homilía sobre la paz que sólo Dios nos puede dar y el sentido del Adviento. Al final se ha hecho fotos con los asistentes en los dos lugares.

La discapacidad «no disminuye nuestra plena humanidad»

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Este domingo, el Secretariado de Pastoral para las Personas con Discapacidad de la archidiócesis de Burgos ha organizado una misa con motivo del Día Internacional de la Discapacidad que se celebra este martes, 3 de diciembre. La Iglesia en España se ha sumado a este día con el lema Todos juntos regalamos esperanza.

 

La celebración eucarística, que ha tenido lugar en la capilla de Santa Tecla de la catedral de Burgos, ha estado presidida por Mons. Mario Iceta Gavicagogeascoa, arzobispo de Burgos, y ha contado con la presencia de numerosas personas con discapacidad, algunas de las cuales han colaborado activamente, leyendo lecturas y la Oración de los Fieles. También ha participado una representación del Ayuntamiento de Burgos y de algunas de las asociaciones que trabajan con personas con discapacidad en Burgos. La misa contaba con una intérprete en Lengua de Signos Española (LSE) de ARANSBUR.

 

En el comienzo del nuevo año litúrgico, Mons. Iceta ha reflexionado sobre las tres venidas de Cristo, recordando que «Dios nos visita cada día», tal como señaló San Bernardo. Ha invitado a los fieles a evitar que las preocupaciones de la vida emboten el corazón y los alejen de la presencia divina, destacando la necesidad de serenidad en un mundo marcado por la ansiedad y la falta de sentido. «Cuando ponemos nuestra vida en las manos del Señor, se calman todos los miedos; esa es la verdadera esperanza», ha afirmado.

 

El arzobispo ha subrayado también la importancia de la transformación interior como medio para alcanzar la justicia y la paz. «El hombre por sí solo no es capaz de traer ni la paz ni la justicia de modo definitivo», ha apuntado, destacando que esta renovación sólo puede lograrse a través de la gracia de Dios.

 

Mons. Iceta empleó la metáfora de una cirugía cardíaca para ilustrar la acción transformadora de la gracia de Dios en el ser humano: «Si los corazones del mundo no se dejaran llevar de la codicia, la avaricia o el odio, sino que fueran transformados por la gracia de Dios, capaces de amar y perdonar, el mundo cambiaría radicalmente».

 

Según el arzobispo, esta intervención divina comienza en lo más profundo de cada persona, sanando sus heridas interiores y permitiendo que florezcan la paz, la justicia y la esperanza en sus vidas y en la sociedad. Esta reflexión enlaza con el mensaje del profeta Jeremías, que en la primera lectura decía ‘Yo cumpliré mi promesa, yo haré justicia y derecho en la tierra’.

 

Dirigiéndose a las personas con discapacidad, Mons. Iceta recordó que las limitaciones, sean físicas o interiores, no disminuyen la plena humanidad ni el amor que Dios tiene por cada uno. Invitó a todos, sin importar sus circunstancias, a servir a los demás: «Nadie tiene tanta limitación que sea incapaz de donarse».

 

Finalmente, el prelado agradeció al Cuerpo de Artilleros de Burgos –que el año pasado le nombró ‘artillero de honor’– y pidió la intercesión de Santa Bárbara por quienes, como ellos, trabajan por la paz y la protección de los más vulnerables. Con este mensaje, Mons. Iceta animó a los fieles a vivir el Adviento como un tiempo de encuentro con Cristo, alimentado por la oración y las buenas obras.

 

La HOAC de Burgos clama contra la siniestralidad laboral

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El pasado viernes, 29 de noviembre, la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de Burgos volvió a realizar una concentración para denunciar y hacer visible el dolor que supone la siniestralidad laboral tras los últimos accidentes laborales ocurrido en la provincia de Burgos.

 

El pasado 30 de octubre fallecía José Jorge Peláez Gutiérrez, transportista de 57 años, tras sufrir un accidente de tráfico en la N-623 a la altura de la localidad de Escalada. Unos días después, el 5 de noviembre, Jesús Curiel Ortega, agricultor de 31 años, murió arrollado por su propio tractor en Hormazuela, pedanía de Villadiego. Y el viernes, 22 de noviembre falleció un transportista tras el accidente ocurrido en la N-627, a la altura de la localidad de Pedrosa de Valdelucio.

 

Los militantes de este movimiento mostraron su dolor más sentido y solidaridad con los familiares, amigos y compañeros de estos trabajadores y, desde su campaña Cuidar el trabajo, cuidar la vida, reafirman su compromiso en la lucha por unas condiciones de trabajo dignas y por la defensa de la salud laboral.

 

Y es que, a pesar del desarrollo en materia de prevención de riesgos laborales, lo cierto es que se siguen produciendo muertes en el trabajo. «Se trata de una realidad que exige el compromiso de toda la sociedad: administraciones, empresarios, trabajadores, sindicatos, partidos políticos, asociaciones, etc., ya que es un problema social y político, que no solo afecta a los implicados en el ámbito laboral», afirman desde la HOAC de Burgos.

 

Cada día, dos personas mueren en el trabajo y 35 son hospitalizadas por accidentes laborales en nuestro país. Ya son más de 40 trabajadores de Castilla y León que han perdido la vida en sus puestos de trabajo en lo que va de año. Estos datos son la punta del iceberg de una pirámide cuya base registra más de 19.000 accidentes de trabajo con baja. En la provincia de Burgos se ha registrado el mayor número de víctimas mortales en el trabajo, con 12 fallecidos, diez durante la jornada y dos in itinere.

 

Algunas de las causas que están detrás de los accidentes laborales son «la falta de control en las medidas de seguridad, la escasa formación, el empleo precario, la subcontratación o la economía sumergida», recuerdan. La HOAC de Burgos también señala cómo «las enfermedades relacionadas con el trabajo son también una de las causas que convierten el trabajo en un lugar peligroso. Conllevan muchas bajas laborales y ocasionan bastantes muertes por enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares debido a largas jornadas de trabajo o la exposición a materias tóxicas, gases y humos».

 

Por eso, afirman que «las personas trabajadoras tienen derecho a unos ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física y mental». Nadie, absolutamente nadie, debería perder la vida por trabajar y huir de la pobreza. Por eso, afirman, «las personas trabajadoras tienen derecho a unos ambientes de trabajo y a procesos productivos que no comporten perjuicio a la salud física y mental. No es mala suerte ni es inevitable. El trabajo debe ser un lugar donde, además de ganar un sueldo para vivir, el trabajador pueda desarrollar sus capacidades y ponerlas al servicio del bien común. No puede tratarse de un sitio donde enfermar o incluso morir».

 

Para ello, desde la HOAC de Burgos reivindican «mejores condiciones laborales y mayor seguridad en los trabajos; implicación más activa de las instituciones para controlar el cumplimiento de la ley; mayor conciencia y sensibilidad social y empresarial, y que los trabajadores no se resignen ante la siniestralidad laboral. El trabajo es para la vida. Si todos ponen los medios necesarios, crecerá la esperanza», concluyen.

La archidiócesis celebra un encuentro de reflexión vocacional

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Un grupo de veinte agentes de pastoral de la archidiócesis de Burgos, entre los que había sacerdotes, religiosas, matrimonios y jóvenes, se ha reunido este pasado sábado para participar en un encuentro de reflexión vocacional, de cara al próximo Congreso Nacional de Vocaciones.

 

La jornada, desarrollada en un ambiente de oración y trabajo comunitario, ha girado en torno a tres ejes fundamentales: reconocer, interpretar y elegir en el marco de la cultura vocacional propuesta por la Iglesia. Los asistentes han trabajado a partir de dinámicas grupales inspiradas en textos bíblicos y reflexiones guiadas por las fichas preparatorias del Congreso, poniendo el foco en el discernimiento personal y comunitario.

 

El encuentro ha concluido con un rato de adoración eucarística, acompañado por música de Hakuna Group Music, donde se elevaron peticiones por la Iglesia, las familias, los jóvenes y los frutos del Congreso.

 

Este encuentro, ha sido un espacio enriquecedor para fortalecer el compromiso de la archidiócesis con la promoción de vocaciones y su misión evangelizadora, impulsando a los participantes a ser instrumentos de esperanza y discernimiento en sus comunidades.