Profetas de la Palabra, cada vez más cerca del sacerdocio

Los seminaristas Jesús Varga, Norberto Penagos y Donaldo Iván Medal han recibido esta mañana el ministerio de lectorado, con el que la Iglesia les encomienda de forma especial la proclamación de la palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas y les exhorta a meditarla con asiduidad.

 

lectorado burgos

Los seminaristas, con el arzobispo, tras la celebración.

 

“Vuestra misión será la de proclamar la Palabra de Dios en las celebraciones litúrgicas y de este modo hacer que el Pueblo de Dios pueda enriquecerse de los bienes del mensaje de Cristo”. Con estas palabras el arzobispo de Burgos, Francisco Gil Hellín, definía las funciones que, a partir de hoy, Jesús Varga, Norberto Penagos y Donaldo Iván Medal deberán desempeñar como ministros de la Palabra de Dios. En efecto, esta misma mañana, estos tres seminaristas han recibido de manos del pastor de la diócesis el ministerio del lectorado, mediante el cual van a prestar “valiosa ayuda a la misión confiada a la Iglesia de anunciar la Palabra de Dios”.

 

Aunque es un ministerio que puede recibir cualquier varón bautizado, se trata, sin embargo, de un pequeño paso más hacia el sacerdocio de tres jóvenes, que a partir de hoy deberán prestar más atención en preparar y leer con la dignidad merecida la Palabra de Dios en los ritos litúrgicos, especialmente la eucaristía. En su homilía, el arzobispo –quien cumplía además 13 años de su toma de posesión como pastor de la archidiócesis– les ha definido a este respecto como “profetas”, ya que con este ministerio “anuncian de forma radical el mensaje de Cristo a todos los hermanos”, “sin excluir a nadie”, “instruyendo a todos con sus mismas palabras”.

Un ministerio al servicio de la Palabra

El del lectorado es un ministerio instituido en 1972 por el papa Pablo VI para reformar las antiguas prácticas de la tonsura, las llamadas “órdenes menores” y el subdiaconado como pasos a seguir para acceder al sacerdocio. Con su reforma, el papa Montini, instituyó los ministerios de lector y acólito como válidos para todos los varones bautizados y no exclusivos de quienes se preparan para el sacerdocio.

 

Entre las funciones del lector destacan la de proclamar las lecturas de la Sagrada Escritura, pero no el evangelio, en la misa y en las demás celebraciones sagradas; recitar el Salmo interleccional en ausencia del salmista y proclamar las intenciones de la oración de los fieles cuando no haya a diácono. También se le encomienda dirigir el canto y la participación del pueblo fiel; instruir a los fieles para recibir dignamente los sacramentos y encargarse de la preparación de otros fieles a quienes se encomiende temporalmente la lectura de la Sagrada Escritura en los actos litúrgicos. Para realizar mejor y más perfectamente estas funciones, se le exhorta a meditar con asiduidad la Sagrada Escritura.

Comentarios

Comentarios: 1

  1. Error

    Los ministerios laicales sólo lo pueden recibir varones, no cualquier bautizado, como pone ahí. Corregidlo.


Danos tu opinión