Una Navidad familiar para que nadie se sienta solo

En Navidad, las personas que viven en situación de exclusión social cuentan con el apoyo de la Casa de Acogida de San Vicente Paúl, que les abre sus puertas para celebrar las fiestas en familia.
A la izquierda, sor Lali y José Luis, un voluntario. A la derecha, sor Lourdes y sor Ángela.

A la izquierda, sor Lali y José Luis, un voluntario. A la derecha, sor Lourdes y sor Ángela.

 

 

Está claro que la Navidad es época de familia, de pasar juntos hermanos, padres, abuelos, hijos y nietos estas fechas tan significativas. Pero no todos tiene la suerte de contar con un hogar y una familia que le arrope durante las fiestas, y se enfrentan a una situación en la que el desamparo y la soledad cobran fuerza. Sin embargo, ante esta realidad, la Casa de Acogida de San Vicente Paúl, gestionada por las Hijas de la Caridad en la calle Saldaña, abre sus puertas (como todos los días) para que estas personas puedan disfrutar del calor familiar.

 

La Casa de Acogida trabaja durante todo el año dando cobijo a unas 40 ó 50 personas, pero en Navidad ven como estas cifras aumentan considerablemente, llegando a ser unas 70. Allí son atendidas por seis religiosas y un buen grupo de voluntarios, unos 50, que, claramente, no coinciden todos al mismo tiempo. Voluntarios que son de oro, y que no dudan en prestar su ayuda y colaboración incluso en los días más señalados, como la Nochebuena, la Navidad o la Noche Vieja.

 

Sor Ángela, una de las hermanas, explica que tratan de crear un clima familiar y acogedor, y desde luego que lo consiguen. «Intentamos darles todo el ambiente familiar que podemos. La familia es insustituible, pero para muchos la familia no existe, y es aquí donde pasan la mayor parte del tiempo, y más en estas fechas. Acuden en busca de calor y compañía, y saben que aquí lo van a encontrar».

 

A la Casa de Acogida llegan en Navidad perfiles de personas muy variados, también de distintas religiones, como son los musulmanes, pero todos son respetuosos. «Nosotros ambientamos toda la casa con decoración y detalles navideños. Vivimos la Navidad cristiana, y el misterio, con sus protagonistas, está muy presente. Cuando todos nos reunimos, comentamos porqué estas fechas son importantes para nosotros y qué es lo que estamos celebrando. Al igual que durante el resto del año hacemos gestos como por ejemplo, la bendición de la mesa, y dejamos a la libertad de cada uno el participar o no según sus creencias, en Navidad pasa lo mismo».

 

Villancicos, teatro y cena navideña

 

Hoy comienzan los festejos con una celebración que los propios participantes han preparado. Se trata de una representación teatral de carácter navideño en el que se realizará  una introducción, una oración y se cantarán villancicos, además de transmitirse un mensaje de Navidad. Y ya entrando en fiestas, el día 24 procuramos hacer una cena muy especial y bien preparada. Sor Lourdes, que está al frente de la Casa como superiora desde septiembre, explica que esta cena consiste en unos entrantes «a base de jamón, de langostinos, espárragos, y fritos. Después les ofreceremos de primero un consomé y dorada de segundo. De postre podrán disfrutar de un flan con helado y una bolsita con dulces navideños. Y como aquí no pueden beber alcohol, les daremos Coca-Cola». Pero antes de la cena, el ambiente navideño vendrá de la mano (o más bien las voces) de un coro, que acompañado de acordeón y otros instrumentos, cantará villancicos y animará a los participantes a unirse.

 

No hay niños presentes, pero sí muchos «muy jovencitos», según sor Ángela, de poco más de 20 años. y aunque algunos, jóvenes o no, presenten una actitud de indiferencia en estos días o de poca implicación, «agradecen a su manera estar aquí».

 

Los Reyes Magos también son generosos son quienes pasan la Navidad en la Casa. Sor Lali cuenta que el 6 de enero reciben una bolsa llena de regalos destinados a cubrir sus necesidades básicas: «Cuentan con productos de aseo de todo tipo, como jabón, champú, pasta y cepillo de dientes, peines, además de ropa interior y otros productos que puedan necesitar». No son los únicos regalos que reciben en estas fechas, ya que «en Nochebuena reciben un regalo muy especial por parte de la Caixa, que participa trayendo zapatos nuevos. Viene una partida grande y cada uno elige los que mejor le vienen o más le gustan».

 

Cuando se pregunta a las hermanas qué tipo de necesidades tienen las personas que acuden a la Casa de Acogida, la respuesta es «todas». Muchos llegan derivados desde Cáritas, con quien se coordinan perfectamente, además de con el resto de servicios sociales. Entre los principales problemas que presentan los usuarios de la Casa, están los mentales. «Es consecuencia en la mayoría de veces de las drogas. Antes se morían por una sobredosis, pero ahora, gracias a que hay tratamientos, pueden salvar la vida, pero la cabeza queda tocada para siempre», comenta sor Ángela. También hay personas que han tenido una vida normal, hasta que aparece un problema, «una ruptura en la familia que provoca que esta quede desestructurada y que queden a la deriva». Para todos ellos, sea cual sea su origen, la Casa de Acogida les abre las puertas para que puedan disfrutar de una Navidad de verdad: celebrando el nacimiento de Dios y acogidos en familia.

 

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