Reconocimiento a una década de trabajo «agradecido» en la catedral

Miguel Ángel Ortega lleva al frente de los trabajos de restauración de la catedral una década, y ello ha sido motivo para que se distinga su labor profesional y su aportación al patrimonio artístico.

 

miguel angel arquitecto

 

El burgalés y arquitecto técnico Miguel Ángel Ortega Andrés se conoce la catedral como si fuese su propia casa, ya que lleva desde hace una década al frente de su restauración. Recientemente ha recibido un reconocimiento la notoriedad profesional por parte del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Burgos, (COAATBU) , y con motivo del octavo centenario del templo, se ha recalcado especialmente su trabajo en él.

 

Para Miguel Ángel, supone un trabajo «muy agradecido» el estar al frente de la restauración de la seo. «Tiene sus complicaciones, como todos los trabajos de restauración, pero es agradable. Las dificultades proviene de que hay que dar con mano de obra muy especializada y además hace falta bastante persoal e invertir mucho tiempo; es una labor minuciosa y artesana».

 

Entre las actuaciones más relevantes que ha abordado, destaca el claustro alto, «que tiene esculturas, sepulcros y tímpanos policromados». «También fue muy interesante restaurar la sacristía mayor y la antesacristía, que tenía muchas instalaciones eléctricas que hubo que desplazar a otro sitio y eliminar todo el cableado. Quizás también hay que destacar el trabajo en la capilla de Santa Catalina, en la que restauramos todos los cuadros y toda la capilla entera».

 

Diez años de transformación

 

A la catedral cada vez le queda menos para considerar completamente finalizada su restauración, y lleva un ritmo que Miguel Ángel considera «bueno». Y sobre lo que ha cambiado el templo desde que comenzó su trabajo en 2008 hasta ahora, recuerda el aspecto de zonas como las capillas  de San Gregorio y la de la Natividad, «que estaban como almacenes. El claustro alto estaba negro y las policromías no se percibían. La calle de Fernán González tampoco estaba entonces restaurada y tampoco la parte que quedaba de Pellejería».

 

Sin embargo, no es la catedral, sino las iglesias de los pueblos lo que más trabajo da, «debido a que contamos con menos presupuesto. Hay mucho patrimonio pero poco dinero. Entre la Junta, la Diputación, el arzobispado y algún particular no se llega a juntar suficiente, quedamos muy lejos de lo que hace falta. Y es un patrimonio que va a desaparecer con el tiempo si no se interviene». Por otra parte, Miguel Ángel trabaja desde hace un año en la Casa de la Iglesia, donde su labor consiste en llevar las obras tanto de las iglesias como de las casas parroquiales, «además de casas sacerdotales y alguna ermita…es mucho jaleo». Un jaleo que sin duda, se merecía una distinción.

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