Las monjas del reto: El amor de Cristo también llega por Whatsapp

«Con el Reto queremos darte un poco de levadura para que tú te hagas tu pan, te ponemos en pista para que vivas desde la oración y el amor», comentan las monjas que «mensajean» el amor de Cristo.
Las cinco religiosas que participan habitualmente en la difusión del «reto de amor».

Las cinco religiosas que participan habitualmente en la difusión del «reto de amor».

 

Recientemente, el papa Francisco reglamentó con una instrucción sobre la vida contemplativa femenina la normativa que permite a las religiosas de clausura utilizar medios de comunicación y redes sociales con «prudente discernimiento». Sin embargo, desde hace seis años, una enorme cantidad de dispositivos móviles tanto de usuarios en España como residentes en otros países más lejanos reciben a diario un mensaje de Whatsapp que sale desde el monasterio de San Blas de Lerma, donde residen religiosas Dominicas. Un mensaje que o bien se recibe de manera directa desde este lugar o bien lo transmiten otros usuarios, y que invita a reflexionar y a recordar a Cristo en la rutina de cada día. Sor Leticia González es una de estas religiosas y quien ejerce en esta ocasión como portavoz de sus hermanas para contar cómo surgió esta iniciativa, que recibe el nombre de «El Reto del Amor».

 

En la actualidad, las hermanas que escriben este Reto diario (en la foto) son sor Matilde, sor Sión, sor Israel, sor Joane y sor Leticia (aunque está abierto a que puedan escribir las demás hermanas del monasterio), pero esta última explica que quien realmente está detrás es Cristo: «Él es el que nos regala cada día su amor en mil detalles y nos da un don para poder ponerlo por escrito».

 

El Reto del Amor surgió a partir del acompañamiento espiritual a una persona allegada a estas religiosas, «a la que se le invitó a aprender a orar y amar para sanar sus heridas». «Los seres humanos amamos siempre por referencia: como nos han amado, como nos han perdonado… así hacemos nosotros con los demás. Por eso es tan importante la oración, porque en ella experimentamos cómo Cristo nos ama, cómo nos perdona, cómo nos levanta, cómo nos da la mano para caminar… y desde ahí, empezamos a tratar de una manera nueva a los demás. Así pues, el Reto nació como una forma de compartir nuestra oración con esa persona, con la única finalidad de enseñarle a orar y a amar, que es lo único que necesitamos para ser felices». Los mensajes que recibía esta persona por parte de las dominicas empezaron a ser compartidos, y entonces arrancó la extensión masiva con la que hoy cuenta.

 

«A través de las tecnologías, lo único que hacemos es poner al servicio de la Iglesia nuestro carisma: contemplar y dar lo contemplado».

 

Para lleva a cabo esta misión, las religiosas disponen de móvil, tablet y ordenador. Con estos instrumentos, realizan la «magia» que consigue que las palabras y enseñanzas de estas monjas se extiendan con rapidez y por todas partes del mapa, estando presentes en la vida de muchas personas aunque vivan en clausura. «Las tecnologías no son ni buenas ni malas, es el uso que hacemos de ellas lo que nos beneficia o perjudica», comenta sor Leticia. «Un cuchillo sirve para comer, pero también para matar; todo depende de cómo lo usemos. Si santo Domingo, nuestro fundador, viviera en esta época, seguro que usaría las tecnologías. Y, a través de ellas, lo único que hacemos es poner al servicio de la Iglesia nuestro carisma: contemplar y dar lo contemplado».

 

Alcance desconocido

 

El proceso para escribir este mensaje cada día comienza a partir de una vivencia de alguna religiosa: «A largo del día, vives muchas cosas… lo complicado está cuando tienes que verbalizarlo o ponerlo por escrito. Por eso el Reto siempre se escribe en oración, pidiéndole al Señor que nos conceda abrir el corazón, mostrar de una manera sencilla y espontánea lo que Cristo nos ha regalado. Por otro lado, el reto tiene algunas ‘características’, como es no ocultar la propia debilidad, porque lo importante no eres tú, lo importante es dejar que Cristo sea fuerte en ti. Además, el reto siempre te va a sugerir, nunca te va a imponer; siempre te va a dejar libre, como Cristo nos deja libres para que optemos y elijamos el camino que queremos». La transmisión habitual del Reto es mediante Whatsapp (para recibirlo se ha de escribir al correo vivedecristo@gmail.com), pero desde hace un tiempo ya hay otros medios disponibles para quien desee acceder a él, como la página web del monasterio y un blog de la página Religión en Libertad. También, ante la demanda de gente, está disponible en el perfil de Facebook que han abierto las Dominicas, aunque sor Leticia matiza que la principal finalidad de este perfil es «poder llegar desde nuestra vida a los jóvenes (de edad y de espíritu)».

 

Las religiosas son conscientes del bien que hacen con esta iniciativa, ya que muchas personas se ponen en contacto con ellas para darles las gracias por este trabajo, al tiempo que les animan a no dejar de hacerlo. Sin embargo, sor Leticia explica que la clausura les «protege mucho de ver frutos». «Sabemos que no llegamos a conocer ni la mitad del alcance que tiene el reto… Lo descubriremos en el Cielo. Nosotras preferimos que el Señor nos proteja de todo eso que llaman ‘fama’: cuando entra lo humano, se destruye la obra de Dios. Por ello, lo importante es que cada mañana, a través de este mensaje, se anuncia el amor de Cristo. Con el Reto queremos darte un poco de levadura para que tú te hagas tu propio pan, te ponemos en pista para que vivas desde la oración y el amor… ¡y a disfrutar de la aventura que es seguir a Jesús!»

Comentarios

Comentarios: 1

  1. Ignacio

    Soy uno de las numerosas personas que reciben el reto de estas monjas que trasmite unos textos para reflexionar durante el día. Merece la pena leerlos. Eso sí solo se reciben y no se puede comunicar con ellas por el WhatsApp del reto. Nos aconsejan por el correo electrónico.


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